Los grandes contemplativos son los transformadores del mundo.
El la segunda parte de la ponencia de hoy, D. Miguel se refirió a los contemplativos. En primer lugar destacó que contemplativo es quien ve la realidad con los ojos de Dios. Por eso la contemplación no es una regalo que se da solamente entre las 4 paredes de un convento o monasterio.
Don Manuel también fue un místico y, por tanto, un gran contemplativo y un excepcional transformador de su entorno. De aquí su inmensa obra social. Sin lugar a dudas, quien se pasa tanto tiempo bajo la mirada del Jesús del Sagrario y mirándolo, tal como fue la experiencia del beato Manuel González se convierte en gran fuente de transformación.
Terminó con las siguientes palabras:
La contemplación, por tanto, es un cambio de mirada. Nada más alejado que irse al deserto o encerrarse en un convento. Es pedirle al Señor que nos cambie la mirada. Fejarse mirar tantas y tantas veces y mirarlo tantas y tantas veces hasta que se transforme mi mirada. Y una vez transformada mi mirada, puedo volver al mundo y mirarlo con otro ojos y, así, transformarlo, con mi mirada, porque miraré con ojos de Dios. Por eso todos podemos ir al Sagrario a pedirle al Señor que transforme nuestras miradas.
quisiera poder lograr que el Señor me transforme a mi por dentro y asi si podre cambiar mi mirada al mundo a mirar de otra manera a mis hermanos