Hora Santa para el 4 de marzo 2012
La versión del cuadernillo en pdf la podéis descargar Oración 4 de Marzo 2012
A continuación, os dejamos la versión en texto:
Oración introductoria:
Aquí estamos, Señor Jesús, contigo. Venimos a agradecerte tu presencia entre nosotros. Queremos acompañarte y repararte.
Queremos agradecerte el ser de los tuyos. Queremos alabarte y glorificarte porque cada día haces obras grandes. Te damos gracias, Señor, por haberte quedado compartiendo tu vida con nosotros.
Traemos en este día de acción de gracias a tu presencia, Señor, a todas las personas que desde distintas partes del mundo están viviendo este nuestro Carisma Eucarístico Reparador. Te agradecemos todo lo que cada uno nos ha enseñado para vivir con mayor intensidad esta hermosa vocación. Gracias, también Señor, por las veces que hemos sido “cauce” para que otros te conocieran y amaran más y mejor.
[Podemos añadir nuestra gratitud al Señor].
Silencio Meditativo
Invocación al Espíritu:
Ven Espíritu de Dios sobre cada uno de nosotros. Queremos abrirnos a tu presencia y en tu presencia. Toca nuestra debilidad. Toma todo lo que somos y tenemos. En tus manos ponemos nuestra vida y nuestra fe. Llénanos, transfórmanos, renuévanos, haznos nuevos.
Canto: Espíritu Santo
Silencio Meditativo
Reflexión:
Recibirla Eucaristíasignifica adorar al que recibimos. Precisamente así, y sólo así, nos hacemos una sola cosa con Él y, en cierto modo, pregustamos anticipadamente la belleza de la liturgia celestial. «Solo la adoración puede madurar una acogida profunda y verdadera. Y precisamente en este acto personal de encuentro
con el Señor madura luego también la misión social contenida enla Eucaristíay que quiere romper las barreras no sólo entre el Señor y nosotros, sino también y sobre todo las barreras que nos separan a los unos de los otros» (Sacramentum Caritatis, 66).
«Hoy se necesita redescubrir que Jesucristo no es una simple convicción privada o una doctrina abstracta, sino una persona real cuya entrada en la historia es capaz de renovar la vida de todos. Por eso la Eucaristía, como fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia, se tiene que traducir en espiritualidad, en vida “según el Espíritu” (cf. R 8,4s; Ga 5,16.25). Resulta significativo que san Pablo, en el pasaje de la Carta a los Romanos en que invita a vivir el nuevo culto espiritual, mencione al mismo tiempo la necesidad de cambiar el propio modo de vivir y pensar: “Y no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que agrada, lo perfecto” (12,2). De esta manera, el Apóstol de los gentiles subraya la relación entre el verdadero culto espiritual y la necesidad de entender de un modo nuevo la vida y vivirla. La renovación de la mentalidad es parte integrante de la forma eucarística de la vida cristiana, “para que ya no seamos niños sacudidos por las olas y llevados al retortero por todo viento de doctrina” (Ef 4,14)» (Sacram. Caritatis, 77).
Canto:Silencio Meditativo
Textos Bíblicos:
«Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada.
La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos.
Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor.
Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado.
Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda.
Lo que os mando es que os améis los unos a los otros» (Jn 15,5.8-9.12-17).
Silencio Meditativo
Reflexión:
«…yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto…» Te elegí a ti y te destiné para…
«Yo te elegí y te puse, para… ¿te acuerdas? ¡te impresionó tan dolorosa-mente aquel no estar nunca nadie conmigo en mi Sagrario, que te decidiste a quedarte tú y a llamar para siempre al Sagrario mío el Sagrario tuyo!
¡Mi Sagrario! ¡Cómo se te derretía la boca y el corazón al repetir en tus horas de trabajo, de adoración, de desagravio, de sacrificio: Mi Sagrario!
Te puse para que fueras mi lámpara viviente.
Te puse para que fueras la mano que siempre señalara hacia Mí, la voz que de Mí siempre hablara, el pie que hacia Mí siempre se dirigiera, el corazón que siempre me quisiera…
Te puse para que fueras un sagrario mío en donde Yo entrara cada mañana por la santa Comunión y de donde nunca saliera…
Te puse, en una palabra, para contar contigo…
¿Sabes todo lo que punza a mi Corazón vivir en muchos, muchos pueblos sin contar con nadie?…
¡Cómo me duele eso!
¡Y cómo debe obligar a la lealtad y a la abnegación a toda prueba el escoger a un alma para contar con ella!
Alma de fe, seas o no María, de fe viva, de Comunión bien digerida, ¡qué! ¿podré contar contigo? ¿Siempre? ¿En triunfos y derrotas? ¿Siempre?».
(Beato Manuel González).
Canto:
Súplica:
Señor, escucha nuestra oración. Te invocamos. Alarga tus manos y aprieta entre las tuyas nuestras pobres manos; No mires nuestras palabras torpes; mira nuestro interior empobrecido. Mira nuestro corazón pobre que te llama con ternura y confía en ti; Mira nuestros ojos que quieren tu luz para ser limpios; Mira nuestros pasos que están orientados por tu Palabra; Mira el rumbo de nuestra vida que busca en tu vida su sentido profundo… Señor Jesús, tu presencia enla Eucaristíaha comenzado con el sacrificio de la última cena y continúa como comunión y donación de todo lo que eres: “Aumenta nuestra FE”.[Podemos hacer peticiones]
Padre nuestro…
Revístenos, Señor, de entrañas de compasión, de bondad, de humildad, de mansedumbre y paciencia… revístenos de tu amor para que viendo nuestras buenas obras nuestro mundo se acerque más a ti y reconozca tu presencia entre nosotros. Amén.
Canto:
Silencio Meditativo
Reflexión:
«¡El Apóstol!
He aquí la gran institución del amor del Corazón de Jesús. Su más rico y abundante desbordamiento, después dela Eucaristía.
Él, por sí mismo o por medio de su Espíritu Santo, ha podido tocar los ojos, los oídos y el corazón de cada uno de los hombres de ayer, de hoy y de mañana, e iluminarlos y transformarlos. Ha podido y puede continuar aplicando los méritos y la virtud de su gran Obra, la que Él solo comenzó y Él solo consumó, de la redención del género humano. Pero ha querido, se ha dignado querer asociarse colaboradores, no de entre los espíritus angélicos, sino de entre los hombres de carne y hueso, de barro de Adán.
¡Ésos son los Apóstoles!
Un apóstol es un enviado de Jesús con una sola ocupación: ir, y un solo fin: salir de Jesús, haciendo de Jesús, y volver después de haber hecho a Jesús en muchas almas, para volver a salir, y así cumplir el “id” del mandato apostólico. Es decir, a un apóstol le es todo permitido menos el estarse quieto. ¡Siempre yendo! ¡O saliendo de Jesús solo, o volviendo acompañado de almas a Jesús! El apóstol es un perpetuo viajante con este solo divino encargo: ir desde Jesús solo hasta Jesús acompaña-do. Él lo dejó dicho: “Yo os elegí y os puse para que vayáis…”»
(Beato Manuel González).
Canto:
Quédate con nosotros, Señor, en los momentos de desilusión, en los momentos de dolor y confusión, en los momentos de desconcierto…
Quédate con nosotros, Señor, cuando nos falten las fuerzas, cuando la esperanza nos desafíe, cuando te perdamos de vista por nuestra ceguera, cuando nuestro corazón se enfríe, nuestra mente no entienda las cosas y nuestra alma se sienta vacía…
Quédate con nosotros, Señor, cuando nuestro amor se desvíe, cuando nuestra entrega se debilite; nuestro espíritu se endurezca…
Quédate con nosotros, Señor, porque contigo sentimos arder nuestro corazón… Quédate con nosotros, Señor, porque ya no podemos vivir sin Ti…
Madre Inmaculada, ten mis ojos y mis oídos abiertos para que, cuando tu Jesús me visite, sea con vestiduras moradas de Pasión, sea con vestiduras blancas de Trans-figuración, mi alma lo vea, lo oiga y se dé cuenta de que es Él.
Canto final:
