Hora santa: ENERO 2009
«TODOS HEMOS SIDO BAUTIZADOS EN UN MISMO ESPÍRITU» (1Cor 12,13)
Miguel Ángel Arribas, Pbro.
Monición de entrada:
Cada año, entre los días 18 y 25 de enero, se celebra la Semana de oración por la unidad de los cristianos. Es una dimensión de la vida de la Iglesia de urgente actualidad y de reto constante para los pastores de las distintas Iglesias y Confesiones cristianas. El fin esencial es orar por la unidad de todos los cristianos. El gemido de Jesús en la Última Cena, en la llamada «Oración Sacerdotal», sigue siendo de plena actualidad: «Que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado» (Jn 17,21).
El mundo creerá en Jesucristo si estamos unidos quienes nos llamamos cristianos. El mundo creerá en el Salvador si nos amamos unos a otros como Él nos ha amado. El mundo creerá en el Hijo de Dios si testimoniamos que nos amamos hasta llegar a ser «Uno» en la unidad trinitaria del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
En este tiempo de adoración eucarística presentamos al Señor esta inquietud: el anhelo por la unidad. La oración ha de tener prioridad en este camino que estamos recorriendo juntos los cristianos de distintas Iglesias y Confesiones. La oración eucarística de hoy nos hará vivir en esperanza: la esperanza que el Espíritu Santo activa y actualiza.
Esperanza que nos conduce, con fuerza y lucidez, a dar los pasos necesarios para el diálogo ecuménico: el diálogo como conocimiento mutuo; como examen de conciencia de lo que se hizo mal y del pecado de cada uno; como acercamiento de posturas teológicas; como medicina para sanar viejas heridas, rivalidades y desconfianzas; como instrumento para resolver las divergen- cias; como búsqueda sincera de los misterios divinos; como posibilidad para un trabajo en común en lo pastoral y en la solidaridad.
Delante de Jesús Eucaristía, adorémosle por su Presencia permanente entre nosotros y pidámosle que se disuelvan las divisiones y desconfianzas que existen todavía hoy entre los cristianos. Porque Cristo llama a todos los bautizados a la unidad: «Padre, que sean uno, como nosotros somos uno» (Jn 17,22).
Canto: Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo
Palabra de Dios:
«Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu» (1Cor 11,12-13).
Silencio meditativo
«Así como nuestro cuerpo, en su unidad, posee muchos miembros y no desempeñan todos los miembros la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo, pero cada miembro está al servicio de los otros miembros» (Rm 12,4-5).
Silencio meditativo
«Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: Manteneos unánimes y concordes, con un mismo amor y un mismo sentir. No obréis por rivalidad ni por ostentación, dejaos guiar por la humildad y considerad siempre superiores a los demás. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad el interés de los demás» (Flp 2,1-4).
Silencio meditativo
Canto: A elección
Nos habla el Concilio Vaticano II:
«El Señor de los tiempos, que continúa sabia y pacientemente el propósito de su gracia para con nosotros pecadores, últimamente ha comenzado a infundir con mayor abundancia en los cristianos separados entre sí el arrepentimiento y el deseo de la unión.
Muchísimos hombres, en todo el mundo, han sido movidos por esta gracia, y también entre nuestros hermanos separados ha surgido un movimiento cada vez más amplio, con ayuda de la gracia del Espíritu Santo, para restaurar la unidad de los cristianos.
Participan en este movimiento de unidad, llamado ecuménico, los que invocan a Dios Trino y confiesan a Jesús como Señor y Salvador, y no sólo individualmente, sino también reunidos en grupos, en los que han oído el Evangelio y a los que consideran como su Iglesia y de Dios.
No obstante, casi todos, aunque de manera diferente, aspiran a una Iglesia de Dios única y visible, que sea verdaderamente universal y enviada a todo el mundo, a fin de que el mundo se convierta al Evangelio y así se salve para gloria de Dios» (Decreto Unitatis redintegratio, 1).
Silencio meditativo
Canto: A elección
Nos dice el Bto. Manuel González:
«La Misa propiamente dicha es la realización del gran deseo de Jesús y de la gran petición a su Padre celestial: “Que sean uno”. Que seamos una sola cosa con Él, como ÉL lo es con el Padre. ¡Él y nosotros, una sola víctima de un solo sacrificio!
Purificados por la contrición y la humildad, iluminados por la fe y la oración, y unidos a Jesús y a nuestros hermanos por el amor más grande, o sea, el amor llevado hasta el sacrificio. Así nos ponen nuestras Misas si nos empeñamos en vivirlas» (¡Si viviéramos nuestras misas!: OO.CC. III, 5291).
«La liturgia es en Cristo, por Cristo y con Cristo, la grande obrera de la predestinación de los elegidos, trabajando por conformarlos y unirlos a Él y hacerlos crecer en Él. Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, es el arquitecto que, por los medios que la liturgia aplica, obtiene la realización de su oración sacerdotal: Que sean uno» (El abandono de los Sagrarios acompañados: OO.CC. I, 176).
Oramos juntos: Padrenuestro
Oración final:
«Oh Dios, uno y trino, unidad perfectísima, comunión de amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que nos llamáis a todos los cristianos a trabajar por la unidad de tu Pueblo peregrino, derrama incesantemente tu Espíritu Santo para que, orando juntos y dando continuidad al diálogo teológico, podamos llegar a ser, verdaderamente, un solo corazón y una sola alma, como lo eran los primeros cristianos». P.J.N.S.
HORA SANTA Diciembre 2008
“HA APARECIDO LA BONDAD DE DIOS NUESTRO SALVADORY SU AMOR A LOS HOMBRES” (Tt 3,4)
Miguel Angel Arribas
MONICIÓN DE ENTRADA
En Cristo Jesús, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, Dios ha manifestado su amor al hombre. Es el misterio de la Encarnación. Dios se ha hecho hombre para que el hombre llegue a ser Dios.
Damos gracias a Dios Padre porque, en medio de nuestras luchas y cansancios, decepciones y ambiente hostil a la fe, ha hecho abundar en nosotros su consuelo divino.
En el Niño pobre y humilde de Belén, contemplamos la Palabra hecha carne, que ha puesto su tienda en medio de nosotros.
Hoy, en adoración amorosa, postrados a los pies de Jesús Eucaristía, como los pastores se arrodillaron ante el Niño Dios, contemplamos la humanidad de nuestro Salvador, su bondad infinita, su amor a los hombres, su misericordia eterna a favor de la humanidad: “Según su propia misericordia nos ha salvado: con el baño del segundo nacimiento y con la renovación por el Espíritu Santo” (Tt 3,5).
CANTO DE ENTRADA: “Hoy, en la tierra, nace el Amor”
PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS
* “Cuando ha aparecido la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor al hombre, no por las obras de justicia que hayamos hecho nosotros, sino según su propia misericordia nos ha salvado: con el baño del segundo nacimiento y con la renovación por el Espíritu Santo; Dios lo derramó copiosamente sobre nosotros por medio de Jesucristo nuestro Salvador. Así, justificados por su gracia, somos, en esperanza, herederos de la vida eterna” (Tt 3, 4-7).
PUNTOS DE CONTEMPLACIÓN
* La bondad de Dios, tan cantada en los salmos, manifestada en tantos acontecimientos de la historia del pueblo de Israel, se ha revelado ahora, en la plenitud de los tiempos, en el Niño Dios. Ahora, en Cristo Jesús, se ha manifestado definitivamente la bondad de Dios al hombre.
* El amor sin límites de Dios al hombre, ahora, en Cristo Jesús, no pertenece a un pueblo o una raza. Ahora Jesucristo, Niño, pobre, humilde, viene a revelar el amor universal de Dios: “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1 Tm 2,4). Todos los pueblos, razas, naciones y lenguas pueden pertenecer a la gran familia de los hijos de Dios: la Iglesia.
* Esta es nuestra esperanza: hemos sido justificados por Jesucristo, con su muerte y resurrección. Por su gracia, creyendo en Él, hemos obtenido la redención. Somos herederos de la vida eterna. Si creemos en Él y nos mantenemos fieles, nada ni nadie nos podrá borrar esta esperanza.
SILENCIO MEDITATIVO
ESCUCHEMOS AL BEATO MANUEL GONZALEZ
Santas Navidades y santo año nuevo. “¡Así! santas… y santo… Porque lo de felices, buenos, prósperos, ricos y demás epítetos con que se suelen acompañar los saludos de estos días me parecen muy poca cosa para mis lectores que el que más y el que menos anda formando en la cola de la puerta del cielo…
De modo que ¡santas Navidades! Y ¡santo año! que es lo mismo que desearles todo, todo lo bueno de la vida, de acá que sirva o no estorbe para ganarse todo lo bueno de la vida de allá, que es la vida verdadera.
Y como los deseos, si no se convierten en obras o en oraciones no sirven para nada, convierto los míos en súplicas al Amo por vosotros y… os felicito de una manera muy decentita… ¿Verdad?” (OO.CC. núm. 2925: “En busca del Escondido”).
¡Felicidades! ¡Felicidades! “Ésta es la palabra de los días de pascua y de año nuevo.
A juzgar por lo que se repite esa palabra y esos deseos lo que en ella se contiene, el mundo debiera nadar en bienandanza, no digo del año presente, sino muchos más…
Y la cosa es que, a pesar de tanto gusto y felicidad, los desterrados hijos de Eva siguen gimiendo en este valle de lágrimas y la tan cacareada felicidad no aparece por parte alguna.
¿Por qué? ¡Qué respuestas tan variadas y opuestas! Que si el gobierno, que si el capitalismo, que si el obrerismo, que si el militarismo, que si la enfermedad de la peseta, que si la mala suerte…”.
“Y pregunto a un niño: ¿Para qué fue el hombre criado?
Y me responde: Para servir a Dios y gozarle.
Y pregunto después a la masa de desterrados hijos de Eva: ¿Servís a Dios cumpliendo sus mandamientos?
Y me responden que no, los templos vacíos; los Sagrarios, abandonados, las
Tabernas enloquecedoras, y los cines inmorales, y los teatros disolventes, y los centros de ofensa permanente a Dios, repletos de hombres, de mujeres y de niños…
Y termino: ¿No se sirve a Dios? Pues que no se espere gozo de Dios. Los hombres no son felices, porque están desafinados. ¡Fuera de su fin!” (OO.CC. núms. 3097-3098: “Nuestro barro”).
PRECES EUCARÍSTICAS
+ Adoremos al Niño Dios, a la Palabra eterna, que se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Supliquémosle con fe ardiente:
+ R/ Alabado seas, Padre, porque has manifestado en Cristo Jesús tu amor al hombre.
* Padre, tú que has enviado a tu Hijo como sol que nace de lo alto para iluminar nuestras tinieblas y conducirnos por caminos de paz, haznos vivir este tiempo de Navidad, como los pastores, postrados a los pies del Rey Niño.
* Padre, tú que has inaugurado el tiempo nuevo con la llegada de tu Hijo a la tierra, mueve a los gobernantes de las naciones a la construcción de la paz, la atención a los pobres y el reparto equitativo de los bienes.
* Padre, tú que hiciste a tu Hijo en todo igual a nosotros menos en el pecado, enséñanos a los que ahora adoramos su presencia eucarística a ser humildes, sencillos, pobres, desprendidos, abnegados y despojados de todo como Jesús en el pesebre.
* Padre, tú que en la noche de Belén iluminaste la mente y el corazón de los pastores con el anuncio del ángel, alumbra con tu esperanza a los que están tristes, solos o desalentados.
Padre nuestro.
- PADRE NUESTRO
Dios siga enviando su Santo Espíritu a D. Miguel Angel A. y cada uno de los colaboradores en este esplendido blog. Que sus enseñanzas a través de el sigan ayudando a tantas personas a seguir el camino de Jesús en la Eucaristia.
Cuánto bien se puede hacer en el mundo. Sólo hemos de estar dispuestos a dar la vida por los demás
Hola, gracias por compartir el amor de Dios con nosotros
Animo a los miembros UNER de Argentina para que nos escriban y nos cuenten sus vivencias eucarísticas
A cada centro UNER hay que decirle que existe este blog, para que desde cada centro nos cuenten sus experiencias de Dios y nos ayuden a vivir mas llenas de Jesús Eucaristía.
Reconocer nuestras limitaciones es bueno, nos permite necesitar siempre a Dios
Dios es grande y nos da infinitas posibilidades para que nos reconciliemos y volvamos a Él.
Es un lujo tener sacerdotes como D. Miguel Angel, que están llenos de Dios y entregados por completo a los demás.
Pido a Dios que lo cuide, aunque sólo sea por egoismo, por lo que lo necesitamos.
Maravillosa Hora Santa, ¡ójala que muchas personas la copien y la lean ante un Sagrario, solas o acompañadas