Saltar al contenido

Misión de Semana Santa en Coro (Venezuela)

13 junio 2014

Artículo publicado en la revista “El Granito de Arena” de junio de 2014.

Queremos llevar
el anuncio de la salvación

Cada año, al llegar la Cuaresma, nos preguntamos a qué lugar iremos de misión. Gracias a Dios la arquidiócesis de Coro es muy misionera, aunque debemos reconocer que en los últimos cinco años ha decaído bastante pero, aunque duela, para nosotros es un impulso, una motivación para salir a evangelizar por todos aquellos que no lo hacen.

Queremos compartir con toda la Familia Eucarística Reparadora nuestras experiencias por los caminos de misión. Algunas llevan el peso y la profundidad de la experiencia de años misionando y otros la sencillez, ilusión y asombro del primer amor, pero que no por eso dejan de ser profundas, verdaderas, valiosas e importantes.
Todas son experiencias que nos han marcado y dejan esa alegría en nuestro interior de la que tanto nos habla nuestro querido papa Francisco en su exhortación apostólica La alegría del Evangelio.

Contagiar alegría
Es la alegría de encontrarnos con la persona de Jesús en el servicio, en nuestro caminar hacia las personas, hacia ese encuentro personal con nuestros hermanos que, aun sin rostros, ya tenían un lugar en nuestro corazón muy bien preparado por la gracia del Espíritu Santo. Es la alegría de sabernos instrumentos pobres, débiles y limitados, pero amados y escogidos por Dios Padre para llevar a todos el anuncio de la salvación por medio de su Hijo Jesucristo.
Los testimonios que aquí contamos son muy variados, pero todos tienen algo en común: la alegría del Resucitado que nos une más a Él e impulsa a seguir anunciándolo, especialmente a los que aún no lo conocen, a los más lejanos, que tal vez estén a nuestro lado, a los que sin saberlo, como la samaritana, en su rutina diaria, lo buscan de mil y una forma con una sed infinita que solo Él puede saciar. Sin más preámbulos, aquí os dejamos algunos testimonios:

Mileennys Lugo. PreJER Parroquia Cristo Resucitado.

Lugar de Misión: San Juan de los Callos.
Hola a todos. Esta es la primera vez que misiono, y debo decir que ha sido una experiencia inolvidable que jamás pensé que me podría llegar tan hondo. Cuando llegamos al lugar de la misión no teníamos lugar donde quedarnos, además, no había luz. Nos llevaron a la iglesia donde había un pequeño cuarto. Nos animaban diciéndonos que tenía aire acondicionado pero, ¿de qué servía si no teníamos luz? Al principio me resultó algo difícil, pero al pasar los días, poco a poco fui entrando en la misión, a medida que salíamos a visitar los hogares y compartíamos con las personas de la comunidad. Fue una experiencia maravillosa que me fortaleció espiritualmente.

José Leonardo Maldonado. JER Parroquia Ntra. Sra. de la Merced, Coro
Lugar de misión: Mapará

Esta fue mi primera misión y debo decir que la misión es muy importante para mí, porque yo me acerqué a la Iglesia gracias a un grupo de misioneros que llegó al pueblo de donde soy.
Fue la hermana Zuly Mª quien me hizo la invitación, la cual acepté en seguida. Al principio éramos solo los dos, luego invité a Marielbis, otra chica de la JER, que tampoco dudó en aceptar, y juntos hemos vivido una experiencia maravillosa. La comunidad en la que estuvimos nos acogió muy bien, con los brazos abiertos. Son personas muy buenas y generosas, piadosas, con sed de Dios y están siempre a la espera de su Palabra.
Además, muy dispuestas a trabajar y colaborar con los misioneros. Tanto así, que nos acompañaron todos los días a visitar los hogares para dejar el mensaje del Evangelio. A mí me sorprendió, particularmente, la vitalidad, jovialidad, ilusión y ánimo de una señora de 86 años de edad, llamada cariñosamente por todos Má Petra. Ella nos acompañó todos los días y caminó kilómetros a nuestro lado, hasta con mejor ritmo que nosotros. Es el pilar de la comunidad.
Otra cosa que me sorprendió fue la campana de la capilla de una de las comunidades que visitamos. ¡Era nada más y nada menos que el poste de la luz al cual golpeaban con un hierro y acudían todos al escuchar el sonido, que por cierto, tenía ritmo y buena sonoridad. Me sorprendió el ingenio, sencillez y simplicidad con que viven las personas y son más felices que muchos que lo tienen todo. A mí, en particular, me han ayudado y enseñado mucho.
Otra experiencia, nueva, que tuve fue la de la oración. Todos los días hacíamos nuestra oración por la mañana antes de iniciar el día.
Esto fue lo que nos fortaleció e impulsó para llevar a cabo la misión, porque solos no podemos nada, sin la fuerza de Jesús no hubiésemos podido hacer nada.

Gregorio Añez. JER Parroquia Santo Niño Jesús, Coro.
Lugar de Misión: Bariro

Tengo 11 años misionando y puedo decir que todas las misiones han sido únicas, diferentes unas de otras, pero esta ha tenido un toque especial. Ha sido una experiencia profunda espiritualmente. El peso de esta misión no estuvo en las actividades, sino en la profundidad y sentido que tiene en sí misma. Tenía muchos planes, pero el Señor me los cambió todos, me sorprendió.
Siempre había ido a la misión acompañado de alguien, de un amigo, pero esta vez me tocó ir solo, lo que me llevó a experimentar la soledad del sacerdote cuando todos los días, después de vivir experiencias maravillosas, me encontraba solo al llegar a la casa donde me hospedaba, sin nadie con quien compartir todo lo vivido. Esto me movió a orar muchos por los sacerdotes.
Fui hospedado en una finca de un señor multimillonario, allí tenía todos los lujos y comodidades nunca antes imaginadas, pero esto no me llenaba, sentía un gran vacío y frialdad en medio de tantas riquezas. Todos los días pedía a Dios que me cambiase de casa, pero al pasar los días fui descubriendo, por la gracia de Dios, que Él no me pone donde yo quiero, donde esté mejor, sino donde me necesiten. No sé que tanto pude hacer allí, en esa casa, pero seguro que alguna buena semilla quedó sembrada. Dios siempre hace crecer.
Durante estos días pude experimentar la sed de Dios de las personas, pero también la sed de agua, ya que el lugar es bastante desértico, además de estar pasando por una sequía extrema. Cada día caminaba kilómetros para visitar casa por casa y dejarles la Palabra de Dios. Caminaba bajo el sol inclemente y muchas veces sin agua que beber. Este es el día a día de las personas que allí viven. Es esto lo que me llena realmente, el poder hacerme uno con las personas a las que el Señor me envió. Durante la misión pude descubrir el olor a Dios en medio del campo, de la sencillez, y humildad, pude descubrir a ese Dios que se encuentra entre el campesino, la leña, el chivo, el queso. Ese es su olor.
Para terminar, les cuento que en la capilla del pueblo no teníamos a Jesús Sacramentado. Esto me llevó a hacer un esfuerzo mayor para hacer presente a Jesús en medio de nosotros. Pero, a pesar de no tener al Santísimo, todos vivimos una unción especial, esa que da el Espíritu a los que realmente creen, buscan y esperan en Dios.

Heribeth Acosta. PreJER Parroquia Cristo Resucitado

Yo me quedé en mi parroquia misionando los distintos sectores que la conforman. Viví la Semana Santa entre las visitas a los hogares llevando la Palabra de Dios, los ensayos en la parroquia del viacrucis viviente y de los cantos para la liturgia.
Hace algún tiempo leí una frase de san Benito que decía que la mayor oración es el servicio; y ahora puedo decir que todo nuestro servicio en la parroquia fue una gran oración. Lo que más me ha llenado de esta experiencia fue el poder compartir con la comunidad parroquial la alegría de que Jesús había resucitado. No fue la satisfacción de saber que los cantos, los bailes y el viacrucis habían salido a la perfección, sino la alegría que solo da la resurrección de Jesús y el poder vivirla y disfrutarla con todos.

 

Estos son algunos de los testimonios de los muchos miembros de la FER que esta Semana Santa decidieron dejar sus familias, estudios, ocupaciones y posibles diversiones para salir a anunciar la alegría del Evangelio. Me atrevo a afirmar, apoyándome en nuestro querido papa Francisco, y, desde luego, confiando en la infinita gracia y misericordia de Dios, que después de estas experiencias de misión, de ir más allá de nuestras propias fronteras y límites, algo en el mundo, en nuestra sociedad, ha cambiado. No por nuestros méritos, lo que hayamos hecho o dicho, sino porque todo bien que se comunica, se multiplica, y ¡qué bien hemos comunicado!
Nada más y nada menos que a Jesús. También me atrevo a decir que en el corazón de todos ha quedado esa inquietud por seguir creciendo en nuestra fe y relación personal con Jesús y así poder seguir anunciándolo. Pido a Dios que no se apague esa llama, que nos una cada vez más a Él, y que aumente nuestro amor y celo por la misión, por las personas que ya están en nuestros corazones y nos esperan ahí, en cualquier lugar del mundo. Pido a Dios que aumente y fortalezca la vocación misionera de la Familia Eucarística Reparadora para así poder seguir llevando al mundo el amor de Jesús presente en la Eucaristía.

ZULY Mª ESCOBAR, M.E.N.
2 comentarios leave one →
  1. 14 junio 2014 10:53

    Reblogueó esto en Somos J.E.R.y comentado:
    Gracias JER Misioneros!!!

  2. 13 junio 2014 13:08

    Dios bendiga a todos los Misioneros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: