Skip to content

Orar con el obispo del Sagrario abandonado (febrero 2016)

4 febrero 2016

Artículo publicado en la revista “El Granito de Arena” de febrero de 2016.

«En verdad os digo que esa pobre viuda ha echado más que todos»

El amor es divino porque proviene de Dios y a Dios nos une. El bien trabaja en el silencio, en lo oculto. No se da propaganda: «Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha» (Mt 6,3), dice Jesús. El bien brilla por sí mismo.

El mal hace mucho ruido y se pregona con demasiada facilidad. El mal intenta acorralar siempre al bien. A veces, hay que mirar el mal para apreciar mucho mejor el bien.

Lo mismo sucede con la misericordia: parece una debilidad eso de perdonar setenta veces siete o poner la otra mejilla. Cuando es todo lo contrario: cuanto más humilde es uno al perdonar al otro que me ha ofendido, o cuanto más sencillo es uno al servir al que no sabe, o carece de pan o de vestido, más fuerte es. Porque esa fuerza no es logro humano, sino gracia que viene de arriba, bendición del Altísimo, derramamiento del amor divino.

D. Manuel González lo tenía muy claro: «Cuando la obra es anónima y no sirve para encubrir robos de gloria a Dios, ¡qué bien vive! El Señor la bendice con efusión, porque puede decir complacido: es mi obra; los beneficiados por ella la miran con confiado cariño, porque los beneficios que de ella reciben no les imponen la esclavitud y la adoración del amo; los amigos y bienhechores, por lo mismo que no parece ser de ningún particular, la miran y quieren como cosa propia; y la obra crece, se desarrolla y vive en un ambiente de benevolencia, prosperidad y cariño que la hace amada de Dios y de los hombres» (OO.CC. III, n. 5031).

El amor de Cristo es gratuito. Ama porque ama. Ama porque es amor. Ama dándose. Entrega la propia vida: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos» (Jn 15,13). Unidos a Él, la fuente del amor generoso y oblativo, servicial y sacrificado, seremos capaces de darnos como Él se entregó. Daremos fruto abundante: las obras de misericordia que quiere que practiquemos: «Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos» (Jn 15,8).

La adoración eucarística, vivida en profunda unión con el Amado, Jesucristo, lanza al adorador a servir en total gratuidad, en sincero anonimato, en servicio concreto y práctico hacia quien le necesita. La viuda del templo se desprende de todo lo que tiene para vivir de manera gratuita, anónima, generosa, desprendida. ¡Ella no sabía a quién iría destinada su limosna! La da por amor a Dios, en pura gratuidad.

Así lo han vivido los grandes santos de la historia. Así nos lo enseñaba Benedicto XVI: «Solo el servicio al prójimo abre mis ojos a lo que Dios hace por mí y a lo mucho que me ama. Los santos –pensemos por ejemplo en la beata Teresa de Calcuta– han adquirido su capacidad de amar al prójimo de manera siempre renovada gracias a su encuentro con el Señor eucarístico y, viceversa, este encuentro ha adquirido realismo y profundidad precisamente en su servicio a los demás. Amor a Dios y amor al prójimo son inseparables, son un único mandamiento. Pero ambos viven del amor que viene de Dios, que nos ha amado primero» (DCE 18).

Oración inicial
Oh Dios, Padre de misericordia e infinita bondad, que en tu Hijo nos has revelado tu amor sin límites, entregándonoslo como Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, haznos verdaderamente desprendidos de nosotros mismos y de nuestros bienes, sirviendo a los demás en total gratuidad y entregando nuestro tiempo y nuestro dinero sin esperar nada a cambio, por amor a ti. PNSJ.

Escuchamos la Palabra
Lc 21,1-4.

Meditación orante
Este episodio nos muestra cómo el amor de Dios mueve al desprendimiento total de los bienes, incluso en una mujer viuda que ya era pobre y carecía de respaldo económico y afectivo de un marido. Da todo de su propia pobreza: todo lo que tenía para vivir. Jesús no se fija en las apariencias, sino que ve el corazón. Por eso enseña a sus discípulos que la pequeñez de su limosna es mucho más grande que el dinero sobrante de los ricos. Estos echan lo que les sobra. Ella pone toda su confianza en el Señor. Esta ya está viviendo el espíritu de las Bienaventuranzas.

Las obras de misericordia han de adornar la mente, el corazón y el alma de todo hijo de Dios. En este Año de la Misericordia, la Iglesia, a través del papa Francisco, las enseña para que las pongamos en práctica: «En este Jubileo la Iglesia será llamada a curar aún más estas heridas, a aliviarlas con el óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad y la debida atención. No caigamos en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye. Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio» (MV 15). Así nos urge vivir nuestro actual papa.

El valor de lo gratuito
El beato Manuel González sabía muy bien del valor de lo sencillo, lo oculto, lo gratuito, lo práctico, a la hora de servir a los demás: «Pues verá: usted tiene manos ¿es verdad? Y fuera de una ratillo que se las ocupan la cuchara y el tenedor para comer, o la pluma para escribir alguna carta y el bastón para dar un paseíto ¿verdad que se les pasa mucho rato a sus manos sin ocuparse en nada?

Pues mire usted en aquel centro u obra a que usted pertenece hacen falta manos que escriban libros de cuentas, o cartas de propaganda o recomendación, que estrechen manos callosas de obrero o de gente a quien nadie les da la mano… sí señor; allí hacen falta manos» (OO.CC. III, n. 5022).

Cuando uno está en el amor de Dios, cuando uno vive a fondo la Eucaristía diaria y un tiempo largo de adoración eucarística, cuando medita con detenimiento y diálogo amoroso el Evangelio, va siendo configurado con Cristo y pone su inteligencia, su corazón, sus manos y sus pies al servicio de los pobres y los que sufren: «Un fenómeno importante de nuestro tiempo es el nacimiento y difusión de muchas forma de voluntariado que se hacen cargo de múltiples servicios… Esta labor tan difundida es una escuela de vida para los jóvenes, que educa a la solidaridad y a estar disponibles para dar no solo algo, sino a sí mismos» (DCE 30).

Practicar la misericordia
En su libro Apostolados menudos, D. Manuel sugiere más de 20 formas sencillas de sembrar el Evangelio, de ser testigo de Cristo, de servir a los demás de la forma más sencilla, natural y anónima que pueda ser signo del amor cristiano:

«Usted tiene horas libres, pocas o muchas, ¿verdad?, y hasta horas aburridas; pero ¿usted se ha fijado en todo lo que se puede hacer en una hora? ¿Le gustan las obras de misericordia? Es una lista de obras buenas que subyugan a las almas generosas, ¿no es esto?

Pues hágase usted cuenta de que en una hora bien empleada se pueden practicar todas esas catorce Obras. Y no digo nada si en vez de una dispone de muchas horas todos los días» (OO.CC. III, n. 5022).

Es bueno y oportuno que los cristianos nos aprendamos de memoria las catorce obras de misericordia para que nos venga con frecuencia a las memoria y las pongamos en práctica de la manera más espontánea y comprometida que podamos. Hoy al menos vamos a recordar las siete obras de misericordia corporales: «dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir a los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos» (MV 15).

Rezamos juntos con este poema de la beata Teresa de Calcuta
Tú eres Dios. Tú eres Dios verdadero de Dios verdadero.
Engendrado no creado.
De la misma naturaleza que el Padre.
Eres la segunda persona de la santísima Trinidad.
Eres uno con el Padre.
Existes con el Padre desde toda la eternidad.
Todas las cosas fueron creadas por ti y por el Padre.
Eres el Hijo amado en quien el Padre se complace.
Eres el Hijo de María, concebido por el Espíritu Santo
en su seno virginal.
Naciste en Belén.
María te envolvió en pañales
y te puso en un pesebre lleno de paja.
Eres como un hombre cualquiera sin mucha formación
y los letrados de Israel te juzgan.
Jesús eres: la Palabra hecha carne. El Pan de vida.
La víctima que se ofrece en la cruz por nuestros pecados.
El sacrificio que se ofrece en la Misa
por los pecados del mundo y por los míos.
La Palabra que ha de ser dicha. La verdad que se ha contar.
El camino que se debe seguir. La luz que se debe encender.
La vida que se debe vivir. El amor que debe ser amado.
La alegría que se debe compartir.
El sacrificio que se debe ofrecer.
El Pan de vida que se debe comer.
El hambriento a quien se debe alimentar.
El sediento cuya sed debemos saciar.
El desnudo a quien hay que vestir.
El desahuciado a quien se debe ofrecer alojamiento.
El enfermo a quien se debe curar.
El solitario a quien se debe amar.
El inesperado a quien se debe esperar.
El leproso cuyas llagas hay que lavar.
El mendigo a quien debemos sonreír.
El alcohólico a quien debemos escuchar.
El disminuido psíquico a quien debemos ofrecer protección.
El recién nacido a quien debemos acoger.
El ciego a quien debemos guiar.
El mudo a quien debemos prestar nuestra voz.
El inválido a quien debemos ayudar a caminar.
El drogadicto a quien debemos ayudar.
La prostituta a quien debemos apartar del peligro
y ofrecer nuestra ayuda.
El preso a quien debemos visitar.
El anciano a quien debemos servir.

Miguel Ángel Arribas, Pbro.
Anuncios
One Comment leave one →
  1. Maria del Carmen Mercado Corona permalink
    8 febrero 2016 02:41

    Nos hace reflexionar y nos hace sentir que tengo un corazón de piedra le pido adiós que me cure. Como al leproso con toda la humildad de que si el quiere

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: