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Cordialmente, una carta para ti (marzo 2016)

30 marzo 2016

Artículo publicado en la revista “El Granito de Arena” de marzo de 2016.

La calle de la Amargura ayer y hoy

Apreciado lector: Hace unos días, y como preparación para la ya cercana Semana Santa, estuve leyendo algo de lo que nos dejó escrito el beato Manuel González. La verdad es que hay en sus escritos cosas muy interesantes, y también mucho sobre lo que meditar. El beato nos lleva a aquella primera Semana Santa de hace más de dos mil años, cuando Jesús fue apresado, injustamente juzgado, cruelmente azotado, condenado a muerte y crucificado.


A continuación nos trae al mundo de hoy, a la triste realidad que nos rodea, una realidad que nos permite comprobar que todavía hoy existe calle de la Amargura y monte Calvario para Jesús, porque muchos hombres siguen ofendiéndole y crucificándole… ¿Hasta cuándo tanto rencor y tanto odio sin motivo?

Con estas palabras lo expresa el beato: «¡Que todavía mis hermanos los hombres siguen portándose mal, muy mal, con su Padre Jesús, que todavía hay pueblo veleidoso y olvidadizo, fariseos que odian y conspiran hipócritamente y discípulos y amigos y favorecidos que lo niegan y lo dejan solo…, que todavía hay calle de la Amargura y monte Calvario para Él…!» (OO. CC. I, n. 457).

Pero con ser esto muy triste, estimado lector, no es lo más triste. Aún hay algo más triste y preocupante. Nos lo revela a renglón seguido el propio beato: «Y lo que es más triste: que la calle de la Amargura y el monte Calvario de ahora han aumentado en número y han disminuido en compañía».

Ciertamente, existen hoy muchas mujeres y muchos hombres que son verdaderas calles de la Amargura y montes Calvarios para Jesús, porque en ellos «todo es ingratitud y olvido de turbas, odio de poderosos, y cobardía de amigos y nada de fidelidad, ni de lágrimas, ni de compasión que acompañen como en el primer Calvario» (Ib.). Es muy triste, apreciado lector, comprobar cómo en nuestros días todavía sigue viva aquella primera Semana Santa que padeció Jesús, debido a la ingratitud, el odio y la falta de misericordia del ser humano. Realmente, es muy triste.

Los mártires de hoy
Pero también es muy triste comprobar cómo mujeres, hombres y niños se ven convertidos en verdaderas calles de la Amargura y montes Calvarios debido al odio y la crueldad de sus semejantes. Son los mártires de hoy que recordó el papa Francisco el Domingo de Ramos del pasado año, ante los numerosos fieles que llenaban la Plaza de San Pedro. Y son los mártires de hoy porque sufren humillaciones, torturas e incluso mueren por ser fieles al Evangelio, por ser seguidores de Cristo. También esto es muy triste, amigo lector.

Aquel Domingo de Ramos, y después de referirse a la Pasión de Jesús, el Pontífice recordó tanto a quienes «renuncian cada día a sí mismos para servir a los demás» como a quienes son discriminados y perseguidos por el hecho de ser cristianos. Sobre estos últimos, dijo: «Pensemos también en la humillación de los que, por mantenerse fieles al Evangelio, son discriminados y sufren las consecuencias en su propia carne. Y pensemos en nuestros hermanos y hermanas perseguidos por ser cristianos, los mártires de hoy – que son muchos –. No reniegan de Jesús y soportan con dignidad insultos y ultrajes».

Y más recientemente, en su último mensaje navideño, desde el balcón central de la Basílica vaticana, el papa Francisco volvió a tener un sentido recuerdo para los numerosos mártires de hoy. Comenzó destacando que la Navidad es día de la misericordia, en el cual Dios Padre ha revelado a la humanidad su inmensa ternura. También destacó que es día de luz, porque disipa las tinieblas del miedo y de la angustia, y es día de paz, ya que hace posible el encuentro, el diálogo y la reconciliación entre todos nosotros. Y poco después hizo esta afirmación: «Donde nace Dios, nace la esperanza: Él trae la esperanza. Donde nace Dios, nace la paz».

Donde nace Dios, nace la paz; sin embargo, reconoció el santo padre que allí donde el Hijo de Dios vino al mundo hay ahora violencia, guerras y muerte. Por ello, pidió que israelíes y palestinos retomen el diálogo y traten de convivir en paz. Pidió también que la comunidad internacional consiga que cesen las atrocidades y los crímenes que se están cometiendo en distintas partes del mundo contra unas víctimas inocentes, y que son «nuestros mártires de hoy»… Estos mártires de hoy están haciendo posible que siga viva y sangrante aquella primera Semana Santa que padeció Jesús.

Cordialmente,

Manuel Ángel Puga
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