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Lectura sugerida (abril 2016)

25 abril 2016

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de abril de 2016.

Descubrir la senda que lleva a la verdadera felicidad

Anselm Grün nació el 14 de enero de 1945 en Baja Franconia (Alemania). Monje benedictino, sacerdote,
famoso por unir la espiritualidad tradicional cristiana con la psicología moderna. Reside en el Monasterio de Münsterschwarzach. Realizó estudios de filosofía y teología en Baviera y Roma y completó su doctorado en teología sobre Karl Rahner.

Las obras de misericordia. Caminos para transformar el mundo

Autor: Anselm Grün
Año: 2015 (2ª edición)
Páginas: 152
Editorial: Salterrae
Precio: 9,50 €

Entre 1974 y 1976 estudió administración y gestión en Nuremberg. Desde entones ha sido el encargado de la administración de la abadía de Münsterschwarzach, estando al frente de alrededor de 280 empleados y 20 empresas.
Reconocido mundialmente por sus escritos sobre espiritualidad, es autor de más de 300 libros, muchos de ellos traducidos a una treintena de idiomas. Además, Anselm Grün imparte cursos y conferencias, incluidas charlas enfocadas al mundo empresarial.

El libro
En este Año Jubilar de la Misericordia deseamos que las páginas de El Granito de Arena también sean cauce de profundización y vivencia de la ternura y misericordia de Dios, la cual todos estamos llamados a vivir y contagiar, desde la humildad y la alegría que brota de un corazón tocado por la gracia de Dios.
Presentamos una de las obras literarias de Anselm Grün, que lleva por título Las obras de misericordia. Caminos para transformar el mundo. Está compuesto por un prólogo, una introducción, dos partes (cada una de ellas sobre las obras de misericordia corporales y espirituales respectivamente) una conclusión y la bibliografía.
Hemos de decir que este libro fue escrito en 2008 y el autor reconoce que su obra, gracias al papa Francisco, ha cobrado renovada actualidad.
En su prólogo, dedica unas palabras de gratitud a la editorial Sal Terrae y Mensajero por haber traducido más de 80 libros suyos al español, entre ellos el que hoy tratamos.

Para palpar la misericordia
El objetivo del libro es que contribuya a que los lectores entren en contacto aún más profundamente con la misericordia que late ya en su corazón. «Entonces entenderán y vivirán de modo nuevo el mensaje liberador y sanador de Jesús. Y así, mediante nuestro estudio y práctica de la misericordia, el mundo en el que vivimos será penetrado e impregnado más y más por el Espíritu de Jesús» (p. 11).

Corporales y espirituales
Las siete obras de misericordia son, por decirlo así, un sacramento del obrar: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, dar posada al peregrino, redimir al cautivo, visitar a los enfermos y enterrar a los muertos. Este mundo requiere, para su transformación, nuestra actuación misericordiosa. La actividad de Jesús necesita prolongarse saludablemente en este mundo por medio de nuestro obrar.
No podemos pasar por alto que en las obras corporales se puede ver ya el aspecto espiritual, pues las penalidades corporales como el hambre, la sed o la desnudez tienen desde el principio una dimensión espiritual. Qué importante es el obrar concreto, como el que tiene presente Jesús. Esas obras espirituales surgieron de la interpretación espiritual de las obras corporales y traducen las palabras de Jesús a la multiplicidad de nuestras relaciones mutuas: corregir al que yerra, enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que duda, consolar al triste, sufrir con paciencia lo molesto del prójimo, perdonar de buen grado a quienes nos injurian, orar a Dios por los vivos y difuntos.

Esencia del corazón de Dios
La esencia de Dios es la misericordia. El corazón del Evangelio es la misericordia. La transformación personal y social no está en vivir ritos, mandatos, normas sin espíritu, sino en un estilo de vida evangélico, misericordioso, mirando a Cristo, el hombre nuevo, el rostro de la misericordia del Padre, como nos recuerda el papa Francisco en la Misericordiae Vultus.
Anselm Grün tiene claro lo que quiere expresar con este libro: «No quiero transmitir a quienes lo lean una mala conciencia si no cumplen todas las obras de misericordia. No debemos ver las obras de misericordia desde una perspectiva moralizante. De lo que se trata es más bien de mostrarles un camino para que puedan expresar su fe y para llegar a ser dichosos, que en definitiva les haga bien, que experimenten la paz interior. Como recuerda Santiago (1,22-25): “el que considera atentamente la Ley perfecta de la libertad y se mantiene firme, no como oyente olvidadizo, sino como cumplidor de ella, ese, practicándola, será feliz”» (p. 147).

Dar para encontrar
Cada página del libro nos anima a que experimentemos la felicidad haciendo felices a los demás, que nos tratemos bien haciendo el bien a otros, que descubramos cada vez más el misterio de Jesucristo mostrando misericordia a sus hermanos y encontrándonos en ellos con Cristo mismo, que es para nosotros la fuente de toda salvación y de toda misericordia.
Que la lectura, profundización y asimilación de esta obra nos anime a recorrer los caminos personales y sociales, en comunión con los hombres de hoy, desde las claves de un corazón impregnado de ternura y misericordia. Solo el amor permanece, solo el amor transforma.
Este Año de la Misericordia nos invita al júbilo de una vida nueva, un estilo de vida misericordioso, que va más allá de una práctica durante un año, ya que intenta ser cauce para una existencia constantemente renovada en Cristo.

Mª del Valle Camino Gago, m.e.n.
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