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Peregrinación de la UNER de Zaragoza y Tarragona

5 noviembre 2016

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de octubre de 2016.

Destino: ¡Palencia!

No resulta fácil describir las vivencias tan entrañables como la que hemos vivido en este viaje de fin de curso a Palencia. El día 31 de mayo llegamos a Zaragoza, ciudad donde nos reunimos las que veníamos de Tarragona y Barcelona. Fuimos a Misa en el Pilar esa misma tarde y visitamos a la Virgen para ganar el jubileo.

Al día siguiente salimos en dirección a Soria. Allí nos esperaban las hermanas en su casa de Nazaret para celebrar la Santa Misa. Cabe destacar la alegría con la que nos esperaban y la sorpresa de encontrarnos allí con la reliquia del beato Manuel González, que la hermana nos dio a besar. Después de saludarnos tuvimos un tiempo libre que aprovechamos para visitar el convento de Santo Domingo de las clarisas, donde tuvimos unos minutos de adoración con el Santísimo expuesto, y, después, con un tiempo espléndido, seguimos hacia el centro de Soria, donde descubrimos un parque en medio de unas calles y plazas muy bonitas. Después, continuamos el viaje a Palencia.

Describir la casa de espiritualidad Santa María de Nazaret es difícil, la gran acogida de las hermanas con esa alegría que las caracteriza, el testimonio de su carisma en todo lo que hacen… Dejamos el equipaje en las habitaciones y bajamos a comer, encontrando todo preparado con esa pincelada que caracteriza a las hermanas, la comida exquisita, todo hecho con muchísimo mimo. Los jardines estaban llenos de rosas de mil colores, los campos de amapolas… Era imposible no contemplar a Dios en la naturaleza que nos rodeaba. El oratorio tenía un retablo precioso de Jesús, María y Juan. Allí pasamos un tiempo de oración y descanso para, después, seguir en el autocar a Nazaret centro, en el convento de Santo Domingo, donde tuvimos vísperas y un acto EucarístIco precioso, muy bien preparado. Ahí fuimos invitadas a coger cada una un cartón con el nombre de un país, que salían de la custodia en cascada con cintas en colores, y nos comprometimos a rezar por cada país, por las misioneras y Marías que trabajan allí todo el año. También nos invitaron a hacer peticiones, las cuales no desaprovechamos. Después disfrutamos de un tiempo libre por Palencia, visitamos a los dominicos, la Calle Mayor y sus edificios, tiendas, y descubrimos su belleza. Mientras volvíamos para cenar, rezamos el rosario paseando por los jardines y visitamos la gruta de la Virgen.

Día especial y emocionante
El día 2, yo diría que fue todavía más especial. La visita a la exposición del beato Manuel González, guiada por la hermana Ana María Palacios, vicepostuladora de la causa, fue muy emotiva. Nos transmitió el legado de su obra en cada documento, en cada objeto, en cada cuadro, en cada fotografía, fue emocionante escucharla y comprobar la fuerza de su espíritu, tan arrolladora y vital que hizo brotar alguna lágrima a más de una.

Nos dirigimos a la Catedral para la celebración de la Eucaristía a las 12. Descubrir por fin la Capilla del Santísimo de la Catedral, en donde descansan los restos del beato bajo el Sagrario, como él quería, rezar arrodilladas ante su tumba, fue una gracia grande, todo un regalo que nadie desaprovechó. Descubrimos «la bella desconocida», tal como es conocida la Catedral de Palencia, un templo impresionante, repleto de arte que nos muestra nuestras raíces cristianas, la fe de nuestros antepasados. Era verdaderamente una joya. Cabe destacar el sacerdote que celebró la Eucaristía, reparador desde pequeño con el carisma muy arraigado, que supo llegar al corazón a través de sus palabras, llenas de sabiduría, compaginando la Misericordia de Dios que este año celebramos como centro del Corazón de Jesús, y contando incluso alguna anécdota vivida con las hermanas de pequeño, pues vivía al lado del convento. Nos impulsó a ser fieles al carisma, trabajando por la Eucaristía, y mostró la alegría, que también nos acompañó a nosotras durante todo el recorrido, por la próxima canonización del beato en Roma, la cual da un estímulo muy especial a las palabras del carisma y de su legado: «¡Ahí está Jesús! ¡No dejadlo abandonado!».

Damos nuestro más sincero agradecimiento a la hermana Mª Elisabeth por ayudar, animar, y estar pendiente de todos los detalles del viaje, por sus palabras y su cariño. ¡Gracias!

Mª Gloria (UNER Tarragona)
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