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Resonancias en nuestra Iglesia de hoy (enero 2017)

29 enero 2017

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de enero de 2017.

Una estela de bondad que a todos llega

«Don Manuel, con el corazón pegado al Sagrario y aprendiendo de su Maestro para vivir lo que Él vivió, nos ha dejado una estela de Bondad que estamos invitados a seguir» (D. José Vilaplana, obispo de Huelva).
Queridísimo D. Manuel: Tu estela de bondad te siguió durante toda tu vida y sigue dando frutos más allá de tu muerte. He pedido a D.ª Aurora Mª López permiso para publicar en EGDA el artículo que ha escrito en la presentación del catálogo de la exposición sobre tu vida y carisma que se hará en Moguer, Huelva, en el Monasterio de Sta. Clara. El año 1910 fue un año especialmente fecundo en tu vida, durante él fundaste a las Marías de los Sagrarios, cuna de la FER, y escribiste Lo que puede un cura hoy, libro que tuvo una gran difusión traducido a siete idiomas. Aurora, como historiadora, ha investigado sobre la repercusión que este libro tuvo en su tiempo y creo que contribuirá a que esa estela de bondad que de él irradia se siga extendiendo hoy especialmente entre los sacerdotes.


En 1935 se cumplían los 25 años de la publicación de Lo que puede un cura hoy. En efecto, el opúsculo se había publicado por primera vez en Huelva en julio de 1910. Con motivo de la efeméride, la revista El Granito de Arena publicó un número conmemorativo que se hizo «casi a hurtadillas del autor», remiso, como de habitual, a cualquier tipo de homenaje (n. 663, 20/6/1935, p. 367). En este número especial un artículo se hacía eco de la repercusión que este libro, «el primogénito» de la editorial, había tenido durante aquel «cuarto de siglo rondando por esos mundos de Dios» (pp. 366-371) y en otro se informaba a los lectores sobre las traducciones que, a aquella fecha, se habían hecho del libro (pp. 372-379).
En el primer artículo, se recogen diversas y autorizadas opiniones de personas que durante aquellos 25 años habían tenido oportunidad de leer el que fue el primer libro de D. Manuel González, pero entre todas las muestras de interés que en estas páginas se refieren hay una que aparece especialmente destacada, como no podía ser de otro modo. Y es que, gracias al Cardenal español Merry del Val, el Arcipreste de Huelva pudo hacer llegar al papa Pio X un ejemplar de su libro, primorosamente encuadernado en piel blanca. El autor escribió en él: «A Su Santidad Pio X Pont. Max. Párroco de todos los párrocos, humildemente ofrece este libro testimonio de fidelidad, veneración y gratitud, el último de todos los curas del Orbe católico. Manuel González García. Arcipreste de Huelva».
Días después el mismo Cardenal Merry del Val, quien no solo era el Secretario de Estado sino también persona de máxima confianza y cercanía al pontífice, haría llegar a D. Manuel una carta en la que expresaba el gran interés con el que el santo padre había leído su libro, y como lo había encontrado «muy útil para la mayor gloria de Dios y el bien de todas las almas». En las sucesivas ediciones de Lo que puede un cura hoy, tanto en español como en otras lenguas, se recogerá a partir de entonces esta especialísima recomendación de la obra.

O que hoje pode um parocho
Pero pasemos a repasar las ediciones en lengua no española del «librito». La primera traducción que conoció fue al portugués. Hay noticias –así se recoge en el artículo conmemorativo– de que Lo que puede un cura hoy pudo publicarse en Brasil en 1911 pero no hay constancia de esa edición; sí de la que en marzo de 1911 se hizo en Viseu, Portugal: O que hoje pode um parocho (Ed. Conego Miguel Ferreira de Almeida. Typographia Viziense, Vizeu, 1911). El traductor fue don Miguel Ferreira de Almeida quien atribuye a la divina providencia la gracia de haberle hecho conocer este «libro admirable que en pocas páginas contiene las más preciosas y eficaces enseñanzas». En el pequeño texto con el que el Obispo de Viseu, D. Antonio Alves Ferreira otorgaba la aprobación canónica para la edición, recomendaba su lectura especialmente al clero de su diócesis. D. Geraldo Morujao recientemente ha investigado sobre la relevancia que en tierras portuguesas y brasileñas ha tenido la difusión de esta obra de D. Manuel González («O Beato Manuel González e Lo que puede un cura hoy. Impacto da sua obra em Portugal, en VV. AA», en El caminar histórico de la santidad cristiana: de los inicios de la época contemporánea hasta el Concilio Vaticano II, Pamplona, 2003, pp. 487-496).

Ce que peut un Curé aujourd’hui
«Envíe Ud. al Ecónomo de Gran Seminario ejemplares del excelente trabajo de Mons. González. Lo recomendaré yo mismo a mis sacerdotes durante el retiro del clero; quisiera que estuviese en las manos de todos los curas». Así escribía el obispo de Perpignan al padre Pechdo, traductor de aquel primer libro del arcipreste de Huelva al francés, y así lo recogía el Granito, junto al testimonio de diecisiete obispos franceses y otros dos prelados belgas que recomendaban el libro Ce que peut un Curé aujourd’hui (Ce que peut un Curé aujourd’hui : traduit et adapté par le R.P. Pechdo – Ce qu’a fait un Curé par l’Abbé Tronson, Ed. Spes, Paris 1923. Con frecuencia al mencionar las ediciones francesas el primer apellido del autor aparece como Gonzales). No es de extrañar que en poco tiempo se agotasen los 18.000 ejemplares de la primera edición que apareció a finales de 1923. En efecto, el jesuita R.P. Pechdo al prologar la segunda, que saldría en 1925, atribuyó el éxito del libro «al interés con que recomendó el episcopado la obra» aparte del «valor intrínseco de la misma».
En la nota del traductor que sirve de introducción a la primera edición Pechdo había escrito, que, con un lenguaje militar, muy al uso en la época, el autor del libro bien podría haberlo subtitulado «pour tuer le cafard». Sin duda el autor jugaba con las palabras. Cafard, que en francés es cucaracha, en esa expresión adquiere un significado especial y equivale a «verlo todo negro» que a veces decimos en español. El subtítulo que se proponía, «pour tuer le cafard», podría traducirse «huir del desánimo». Ciertamente, como el propio traductor explica, su propuesta no resultaba muy descabellada a la vista del que ya había puesto el mismo autor: «Libro muy recomendado a los propensos a cruzarse de brazos». Casualmente, la palabra cucaracha que se menciona en varias ocasiones en los escritos de D. Manuel, era la escogida para denominar despectivamente a los sacerdotes en la Andalucía de principios del s. XX. Ignoramos si el traductor al francés conocía este dato.
La edición en francés abrevió algunos capítulos. Según se relata en El Granito, «los cuatro primeros siguen exactamente el original español, a partir del quinto se introducen algunos cambios pensando en el clero francés». El traductor justificaba esto explicando que no había grandes diferencias entre un párroco en Francia o en España en cuanto a lo que este debe hacer hacia dentro; sin embargo, sí que podría haberlas en lo que se refiere a lo que el párroco puede y debe hacer «hacia afuera». En efecto, la acción social a desarrollar por el párroco, debería siempre estar marcada por las características del lugar donde se llevan a cabo y es obvio que Francia y España eran países diferentes.
A la vista de esto y para que la obra fuese de más utilidad a los curas franceses, el capítulo VI, dedicado a la acción social del párroco, se completó en la edición francesa de 1923 con un interesante documento elaborado por un sacerdote de apellido Tronson, cura en Moulineaux, que fue presentado en una reunión de la diócesis parisina, en febrero de aquel año, y describía un proyecto a desarrollar en la zona donde se ubicaba su parroquia, en los suburbios de París. Tronson proporcionó a los editores el texto íntegro de su intervención para ilustrar el libro con un ejemplo real. En la edición de 1925 el informe no aparece. Como se explica en el prefacio de esta segunda edición, añadirlo suponía encarecer el precio de venta del libro y se optó por suprimirlo.
La segunda edición de Ce que peut un Curé aujourd’hui, que publicó la misma editorial en 1925, fue reseñada en la prestigiosa revista La Civiltà cattolica. Gracias a este texto conocemos el precio al que salió a la venta el libro, 4,5 francos, y también de los deseos, manifestados por el anónimo autor de la reseña, de que se hiciese pronto una adaptación de la obra de D. Manuel González al italiano.

Hirtentrost im Hirtenleid
La edición alemana de Lo que puede un cura hoy, vio la luz a la par que la segunda francesa, esto es en 1925 y el autor de la traducción es también un jesuita, el padre Jakob Nötges . Es curioso el título principal que adopta la versión alemana, un sonoro Hirtentrost im Hirtenleid, que puede traducirse como «consejos de un pastor para pastores desanimados». En el pequeño prefacio comenta el autor de la traducción que «si en España ve a un sacerdote en cualquier esquina sentado, en silencio con un librillo (mit einem librillo) y le pregunta ¿qué está leyendo, padre? Lo más probable es que le responda: Lo que puede un cura hoy».
De nuevo nos encontramos ante una adaptación de la obra, motivada por las diferencias que en el modo de abordar la acción social del párroco había entre naciones tan diferentes como eran la española y la alemana. Esta edición «consta –se explicaba en El Granito en junio de 1935– de siete partes que equivalen a los siete capítulos del español, divididas en 31 capítulos y, aunque conservando las mismas ideas fundamentales, al adaptarlo a la mentalidad alemana cambia un poco la forma y aún el título; suprime hechos accidentales que, dadas las circunstancias de lugar y carácter, carecerían de significado en Alemania».
Pero si algo caracteriza a esta edición son sus ilustraciones, siete dibujos «que tienen una cierta rudeza seria al par que atrayente» y que fueron realizados por August Braun, un pintor alemán de excelente formación académica con taller en su ciudad natal Wangen im Allgäu, y que decoró varias iglesias católicas en aquella zona del sur de Alemania. Aquel artículo de El Granito de 1935, dedicó unas líneas a describir cada una de estas láminas. Ahora resulta asombroso comprobar cómo aquel ilustrador alemán supo captar el significado de cada capítulo del libro tal como los pensó su autor, y además plasmarlos con profundidad y sencillez. Veámoslas.
«La primera representa un hombre arando, de figura y rostro cansado, en el momento de querer abandonar el arado como diciendo: ¿A qué trabajar tanto si se consigue tan poco? Lleva la inscripción tomada del original: “No saques el arado del surco”.
La segunda es un pastor que guía a sus ovejas por angosto desfiladero, entre escarpadas montañas. En un risco se ve un cabrito que no quiere oír la voz del pastor, y sobre él se cierne un águila que cuenta con su presa. Lleva la inscripción “el pastor no puede salvar todas sus ovejas” y corresponde a una de las afirmaciones del libro sobre “lo que no puede el cura”.
En la tercera vemos a san Pedro hundiéndose en el mar y a Jesús que le tiende su mano y reprende su desconfianza. Alude a la conclusión del capítulo cuarto sobre la confianza del Cura en el poder que Jesucristo le ha dado.
La cuarta, presenta a Jesucristo con san Pedro en una barca y a los apóstoles en otra contigua en ademán de sacar las redes llenas de peces. Dice el letrero “Bogad mar adentro” y se refiere “a lo que puede el trabajo del Cura: la parte de Dios y la parte suya”.
La quinta es un sencillo altar que adornan con profusión de flores silvestres un niño y unas muchachas, aldeanos. Es otra de las cosas que puede un Cura dentro de su Iglesia: tenerla limpia.
La sexta reproduce la escena de Jesús invitando a Zaqueo, subido en el sicomoro, a bajar y hospedarle. Se refiere a “lo que puede un cura fuera de su Iglesia”: ir a buscar las almas para llevarlas a Cristo.
La séptima, por último, representa a san Pablo en el Areópago de Atenas, el gran modelo del apóstol que se hace todo para todos para ganarlos a todos».

Ció che oggi puó fare un Parroco
La edición italiana de la obra llegó en 1930, realizada por Don Silvio Conti, párroco de San Martino Alfieri que tradujo otras obras de D. Manuel González (Societá Anonima Tipografica, Vicenza, 1930). En el archivo de El Granito de Arena se conservan cartas en las que D. Silvio se dirigía al obispo Manuel García con confianza y admiración. La edición fue además revisada por P.D. Emiliano Lucchesi o.s.b.
Al rememorar las anécdotas relacionadas con la difusión del libro en su vigésimo quinto aniversario se recogía en el Granito una sucedida en 1934, cuando un sacerdote español en viaje de estudios y conocimiento de la Acción católica de Italia, hablando con un sacerdote italiano sobre los procedimientos y normas de esta institución, le preguntó «¿qué libro me recomienda Vd. sobre esto? ¿Cuál les resulta a Uds. más práctico? Uno de los más conocidos –responde– y que se aprecia mucho ahora entre nosotros es Ció che oggi puó fare un Parroco, que, por cierto, es de un obispo español» (El Granito de Arena, n. 663, 20/6/1935 p. 376).
La edición italiana es la más próxima a la original. «Dada la semejanza del modo de pensar y sentir del alma española con la italiana, las páginas conservan toda la peculiar fisonomía y características del original español». También es esta la única edición extranjera que reproduce a modo de epílogo, la conferencia «La Acción Social del Párroco».
Se explicaba, en el artículo de El Granito al que me he ido refiriendo, que cada ejemplar se presentaba precintado con una ancha faja de cartulina blanca sobre la que aparecía, la marca de la sociedad editora a la izquierda y a la derecha, en letras pequeñas: «Que el S. Corazón de Jesús nos haga sus apóstoles». Y ocupando todo el frente con letras grandes, otras tomadas del primer capítulo y que tan dulces suenan en italiano: «Aspetta, fratello mio aspetta prima di ritirare l’aratro dal solco, chei hai aperto, e leggimi» (espera, hermano mío, antes de retirar el arado del surco que has abierto, espera y léeme).
Más tarde, en 1943, vería la luz la edición en lengua rumana Ce poate face un preot. Además, un jesuita misionero en India hizo una traducción al inglés. También habría que hablar de las repercusiones del libro en Hispanoamérica. Pero en esta ocasión cerramos aquí la pequeña gran historia de esta obra, que muchos años después de ser escrita seguía siendo por todo el mundo el «librito del Arcipreste de Huelva».

Aurora Mª López Medina
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One Comment leave one →
  1. Edgardo Dean permalink
    29 enero 2017 15:02

    SOY ALICIA ISABEL CABRERA DE DEAN Y HACE MUCHOS AÑOS QUE PERTENEZCO A LA UNER. ESTAMOS EN LA PARROQUIA SAGRADA FAMILIA DE SANTO TOME, PROVINCIA DE SANTA FE, ARGENTINA. TODOS LOS MIERCOLES NOS REUNIMOS A LA TARDE NOS REUNIMOS ANTE EL SAGRARIO PARA HACER ADORACION EUCARISTICA. JESUS ESTA AHI EN CUERPO, ALMA, DIVINIDAD Y GLORIA. HEMOS LOGRADO QUE MUCHAS PERSONAS SE ACERQUEN A CONOCER A JESUS. ALICIA ISABEL CABRERA DE DEAN USO EL MAIL DE MI ESPOSO QUE ES:

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