Skip to content

Orar con el obispo del Sagrario abandonado (febrero 2017)

7 febrero 2017

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de febrero de 2017.

«Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» Jn 1,29

«En nuestra bendita religión el tipo del cristiano perfecto es el cristiano-cordero. El tipo bajo el que nuestro señor Jesucristo ha querido quedarse y presentarse en su vida eucarística como Maestro y ejemplar de toda perfección, es el Cordero de Dios» (OO.CC. III, n. 4042).


Cuando el sacerdote que preside la Eucaristía levanta el pan eucarístico antes de comulgar él y la asamblea litúrgica, lo muestra presentándolo con estas palabras: «Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo; dichosos los invitados a la Cena del Señor». Quienes participan de la celebración responden: «Señor no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme».

Este diálogo entre el sacerdote que preside y la comunidad cristiana que celebra expresa muy bien quién es Cristo y quienes somos nosotros. Él, el Cordero de Dios; nosotros, siervos inútiles, indignos de tal banquete de amor, pero agraciados por la palabra viva de quien es el Verbo, que nos sana, nos limpia y nos hace dignos de esta comida de salvación.

Adoremos al Cordero
Contemplemos hoy, en adoración eucarística, este título de Jesús: «Cordero de Dios», lo que significa, lo que nos enriquece y cómo nos va transformando en seres semejantes a Él.

«La última visión que de Él tuvieron los hombres en la tierra así fue: Cordero inmolado en la cruz. La visión eterna que de Él tienen los bienaventurados en el cielo es esa misma: “Vi el monte de Sión al Cordero de pie”, dice san Juan» (OO.CC. III, n. 4042).

Oración inicial
Señor Jesús Sacramentado, que estás aquí presente, real y sacramentalmente, como Pan vivo bajado del Cielo ayúdanos a darte gracias y a comulgarte con fe viva para que te profesemos como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y nos vayamos transformando en ti por la gracia de tu amor transformante. PNSJ.

Escuchamos la Palabra
«Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».

Y Juan dio testimonio diciendo: “He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo. Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios”» (Jn 1,29-34).

Puntos para meditar
Jesús es el Cordero de Dios, el verdadero Cordero pascual, el Cordero degollado en la cruz, el Cordero sin mancha ni defecto, sin pecado que ha cargado libre y voluntariamente con todos los pecados de la Humanidad, para rescatarla de la esclavitud del pecado y de la muerte, al precio de su propia sangre.

Jesús es el Cordero de Dios que nos ha librado de la maldad, la perversión, los ídolos, los falsos dioses, con su muerte y resurrección, ofreciendo a Dios el culto espiritual de una vida irreprochable. Tal como nos lo dice la Carta a los Hebreos: «¡Cuánto más la sangre de Cristo, que, en virtud del espíritu Eterno, se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin mancha, podrá purificar nuestra conciencia de las obras muertas, para quedemos culto al Dios vivo!» (9,14).

En cada Eucaristía se actualiza ese sacrificio único e irrepetible de la cruz, del Cordero degollado, a quien pertenece toda alabanza, gloria y honor.

«Qué es la Misa? Es el mismo Sacrificio de Jesús aplicándonos a su redención. Cada Altar es un Calvario y cada Hostia consagrada es Jesús Inmolado ofrecido en Sacrificio de Redención» (OO.CC. III, n. 5283).

Un culto agradable
Como san Manuel González, elevemos a Dios el culto que más le agrada. Jesús es el Cordero de Dios que, con su sangre derramada, ha vencido a Satanás, ha abierto las puertas del reino de los cielos, ha traído nuestra liberación.

«Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio que dieron, y no amaron tanto su vida que temieran su muerte. Por eso, estad alegres, cielos, y los que habitáis en ellos» (Ap 12,11).

Lo que canta el vidente del Apocalipsis acerca de Cristo–Cordero, aconteció como hecho histórico y redentor en el Calvario, en tiempos de Poncio Pilato, en el momento supremo de la entrega total de Jesús a la voluntad del Padre. Así lo contempla san Manuel González:

«¡El Sacrificio de la vida! Pero Jesús agonizante, ¿qué le queda ya a tu vida que nos hayas puesto sobre el ara del sacrificio? ¡Si apenas queda sangre en tus venas, ni alientos en tu garganta! ¡Te queda el alma! “¡Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu!”. El alma en manos del Padre es el más exquisito aroma de aquella inmolación de Carne y Sangre divinas… “Todo está consumado”. ¡Jamás boca humana ha hablado con más justicia que la de Jesús diciendo a su Eterno Padre: “He consumado la obra que me confiaste!”. ¡Toda la obra! ¡Redención del hombre y reparación de Dios!» (OO.CC. II, n. 2546).

Como Jesucristo, como los mártires y los santos, como san Manuel González, nuestro carisma eucarístico–reparador nos impulsa a confiar en el padre totalmente: «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu» (Lc 23,43); nos reclama darlo todo en la adoración, en la entrega a la propia vocación, en el servicio generoso y desprendido a los pobres y necesitados, para poder terminar nuestra vida como Jesús en la cruz: «Está cumplido» (Jn 19,30).

Esta es la maravilla de nuestra fe: Jesucristo, el Verbo eterno del Padre, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, está intercediendo por nosotros. A su vez, el Padre nos envía continuamente el Espíritu Santo, para que sea nuestro Maestro de oración y nos enseñe a adorar al Hijo, Pan vivo bajado, en frecuente adoración continua: «Al que está sentado en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos» (Ap 5,13).

Letanías al Cordero de Dios, Jesucristo
A cada invocación, respondemos: Ten piedad de nosotros.

  • Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
  • Cordero de Dios, que fuiste llevado a la cruz como el cordero que se lleva al matadero.
  • Cordero de Dios que callabas en tu pasión, como la oveja muda ante el esquilador.
  • Cordero de Dios que eres el siervo de Yahvé, maltratado y despreciado de los hombres.
  • Cordero de Dios, Jesucristo, anonadado y humillado, en todo igual a nosotros menos en el pecado.
  • Cordero de Dios, Hijo de Dios, Siervo de los siervos, que te hiciste esclavo por amor.
  • Cordero de Dios, Cordero pascual, cuerpo entregado y sangre derramada, pan de vida eterna.
  • Cordero de Dios, que has derrotado para siempre al demonio y nos has traído la paz definitiva.
  • Cordero de Dios, manso y humilde de corazón, verdadero Cordero inocente, sin defecto ni mancha.
  • Cordero de Dios, vencedor de la muerte, Cordero degollado a quien pertenece el poder, la riqueza y la sabiduría.
  • Cordero de Dios, víctima propiciatoria por nuestros pecados, a quien pertenece la fuerza, el honor y la gloria.
  • Cordero de Dios, que estás sentado a la derecha del Padre, quien merece toda alabanza y gloria.
  • Cordero de Dios, esposo de la Iglesia, cuya sangre ha blanqueado las vestiduras de los mártires.
  • Cordero de Dios, Salvador de los hombres, que nos llamas a estar siempre en tu presencia con el culto que te agrada.

Oración final
Oh Dios, Santísima Trinidad, perfectísima comunión de las Tres personas divinas, llenadnos del amor del Espíritu Santo para que sepamos darte el culto que más te agrada: la alabanza ininterrumpida a ti y el servicio más generoso y desprendido a los pobres. PJNS.

Miguel Ángel Arribas, Pbro.
Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: