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Resonancias en nuestra Iglesia de hoy (febrero 2017)

15 febrero 2017

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de febrero de 2017.

Para aprender a tener un corazón como el de Jesús

Queridísimo D. Manuel: El 16 de enero se ha inaugurado en Huelva una exposición conmemorativa de tu canonización. Aunque tú deseabas hacerlo todo «sin hacer ruido y sin esperar nada como Jesús en su vida de hostia», los onubenses han querido en esta ocasión poner la luz sobre el celemín para que alumbre a todos los de la casa y para que viendo tus buenas obras glorifiquemos a nuestro Padre del cielo. Voy a entrevistar hoy a algunos de los organizadores. En primer lugar al Sr. obispo de la diócesis que con tanto amor y dedicación ha promovido, alentado y sostenido los actos organizados para hacer memoria de tanto bien como hiciste en tu paso por Huelva.

D. José Vilaplana, obispo de Huelva, ¿puede decirnos qué ha pretendido, la comisión diocesana para la canonización, al preparar esta magnífica exposición de san Manuel en el monasterio de Santa Clara de Moguer?
La exposición «El Arcipreste de Huelva san Manuel González» se enmarca en los actos conmemorativos de su canonización. Con ella se pretende contribuir a un mayor conocimiento de la figura de quien para nosotros, los onubenses, sigue siendo el Arcipreste de Huelva.
Pasaron los días inolvidables vividos en Roma para la celebración de su elevación a los altares, pero pervive el recuerdo que la ciudad de Huelva y la diócesis onubense le deben a este pastor. Quiera el Señor que todo sirva para mayor gloria de Dios, y que la reflexión que supone esta exposición nos ayude a entrar en lo más profundo del mensaje de san Manuel, que nos contagie el vivir con el corazón pegado al Sagrario, y así aprendamos del Maestro a vivir lo que Él vivió y a tener un Corazón como el suyo.

D. Ildefonso Fernández Caballero, sabemos es un gran estudioso y conocedor de la obra y carisma de san Manuel: ¿Por qué cree que en la exposición se pone de relieve la Obra para los Sagrarios Calvarios?
Entre todas las instituciones promovidas por don Manuel, la más personal fue la Obra de las Marías de los Sagrarios, iniciada en Huelva el 4 de marzo de 1910. Es verdad que esta Obra nació con el propósito determinado de remediar el abandono del Sagrario, pero don Manuel la quiso al servicio de los fines generales de la Iglesia en toda su dimensión evangelizadora. La Obra de las tres Marías de los Sagrarios Calvarios nació ciertamente con un esencial y decidido propósito de adoración reparadora. Tal como lo expresan sus estatutos son «vidas consagradas a dar y buscar organizada y permanentemente al Corazón de Jesús Sacramentado reparación de su abandono exterior e interior en sus tres manifestaciones eucarísticas de Misa, Comunión y presencia real permanente por la compañía de presencia, de compasión, de imitación y de confianza».
Sin embargo, en el pensamiento de don Manuel, la Obra tiene otras características también esenciales: cooperar inmediatamente en el fin apostólico de la Iglesia; es una obra predominantemente de seglares; nace en la parroquia con ánimo de colaboración, según su condición específica, con los pastores; los miembros de la asociación la constituyen a la manera de un cuerpo orgánico que obra bajo la dirección superior de la jerarquía. En la mente de don Manuel tiene, pues, todas las características requeridas más tarde por el Concilio para que pueda llamarse Acción Católica.
Más aún, en el proyecto pastoral de don Manuel, se trata de una obra de Iglesia que no debe descuidar la trasformación de la sociedad según el plan de Dios. Una obra de reparación evangelizadora, para eucaristizar el mundo: «Marías y Juanes amadísimos, ya lo sabéis; se nos piden obras, obras de reparación eucarística, de atracción al Sagrario, de, permitidme la palabra, eucaristización del mundo» (OO.CC. I, n. 115).

D. Manuel Jesús Carrasco, sabemos que como delegado del patrimonio de la diócesis ha estado en la organización de la exposición de S. Manuel ¿Puede decirnos por qué se muestra en la exposición un ejemplar del libro Camino, escrito por san Josemaría Escrivá?
Los símbolos utilizados por don Manuel en el seminario eran símbolos vivos de una sociedad tradicional que tenía la capacidad para reconocerlo e interpretar su significado. En esta obra muestra tener una sensibilidad artística a tenor de los paradigmas del Concilio de Trento, una sensibilidad, además, encarnada en la tradición artística andalusí: el uso del bestiario simbólico de la fauna y de la flora, el cayado, la espiga, la uva, el buen pastor, el corazón, la mano humana. Estos símbolos han sido recreados por don Manuel para deleitar y transmitir un mensaje catequético. Su actitud responde al antiguo adagio empleado para obras literarias delectare et prodesse. Probablemente, consciente de que todo símbolo, por su propia naturaleza polivalente, tiene la capacidad para contener y evocar múltiples significados, y hasta sus contrarios, junto a cada uno de estos símbolos bestiales coloca una inscripción aclaratoria para todos los que habrían de entrar a la capilla del seminario. Hay que decir que todo el conjunto arquitectónico constituye un gran símbolo: el gran Sagrario de Málaga que pudiera ser divisado desde cualquier punto de la ciudad. El estudio del conjunto arquitectónico del seminario nos lleva a deducir que don Manuel fue un gran conocedor de las tradiciones greco–latina y judeo–cristiana, como también de la Sagrada Escritura y la patrística.

D. Baldomero Rodríguez es el coordinador de la comisión diocesana para la canonización y por tanto motivador e impulsor de la exposición de S. Manuel, fue también director del Colegio diocesano del Sagrado Corazón que conserva la obra educativa de S. Manuel en Huelva. En la exposición se muestran fotografías y otros documentos de la obra educativa de S. Manuel en Huelva. ¿Fue únicamente aquí donde realizó esta labor?
Su convicción de que la escuela era muy buena plataforma de evangelización fue tal, a partir de su experiencia en Huelva, que constituyó un lema y una inquietud de su posterior ministerio pastoral de obispo. El realismo del pastor le lleva a reconocer la dificultad de crear escuela dependiendo de las parroquias; de ahí que valore igualmente la importancia que tiene la visita del sacerdote a las escuelas existentes. Este es el mensaje que en una carta circular dirige a los párrocos de Málaga: «Hagan objeto de esos proyectos el proveer de escuelas principalmente los poblados más apartados de la parroquia, como los que frecuentemente encontramos en nuestras visitas pastorales y con gran tristeza contemplamos en la más deplorable incomunicación. Y como sabemos que una de las dificultades con que han de tropezar es la escasez de locales a propósito, no tengan reparo en proponernos la habilitación para escuelas de capillas, ermitas y otros lugares de la propiedad de la Iglesia, que estamos ciertos que no quedarán profanados porque se les dé ese destino».
«Importancia de la visita pastoral del párroco a la escuela. Es un derecho del párroco que le reconoce la ley civil y es una obligación que le impone su cargo pastoral. Fundar y sostener una escuela cuesta dinero y mucho trabajo; pues con esta visita periódica de media hora del cura a las escuelas oficiales y privadas de su feligresía no diré yo que obtenga el mismo fruto, porque no es igual la influencia del consejero que la del amo; pero sí digo que se contribuirá poderosamente a hacer de una enseñanza rutinaria una enseñanza positivamente cristiana».

D. Juan Bautista Quintero Cartes y D. Juan Manuel Moreno Orta son los comisarios de la exposición a los que preguntamos también hoy: Vemos que en la exposición hay una parte dedicada a la devoción mariana de san Manuel. ¿Podrían decirnos algo sobre la devoción mariana de san Manuel en Huelva?
Para san Manuel González, la devoción mariana era perfecto complemento de su devoción eucarística. Y cuando llega a Huelva se encuentra con el gran fervor de los onubenses por la Virgen de la Cinta, representada aquí por una pintura sobre tabla, de Padilla, 1937, que reproduce la pintura mural del s. XV. La conserva su Hermandad en el Monasterio de HH. Oblatas de Huelva. La reproducción en terracota policromada, obra de Enrique Pérez Saavedra, y propiedad del heredero de D.ª Dolores Ortega Ramos, representa la imagen de la Virgen Chiquita, la otra forma de la representación dual de la iconografía cintera.
El texto escrito en Huelva, para la festividad de la Virgen de la Cinta, en 1909 Madre que no nos cansemos recoge muy bien el amor que sentía San Manuel por la madre del Señor. El arcipreste también se encuentra en Huelva con la devoción rociera, que quiere representar el óleo sobre lienzo de la salida de la Hermandad del Rocío, de F. Domingo, s. XX, de la Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Huelva, en el que se puede ver a san Manuel y a don Manuel Siurot, que recibió del primero el encargo de llevar la Hermandad al Rocío en un año que no tenía quien lo hiciera.

Se encuentra expuesta, también una medalla de las Marías de los Sagrarios de los primeros tiempos. Perteneció a la madre de D.ª Antonia Frien que fue miembro de la Obra en Madrid y que ha sido gentilmente cedida para la exposición. Muchas gracias, D.ª Antonia, por su colaboración para con la exposición. Nos gustaría saber qué significa esa medalla para Ud. y su familia. Tengo entendido que su padre llegó a conocer a san Manuel en Madrid. ¿Es así?
Para mí ha sido muy emocionante ver la medalla de mamá. Ella estará muy orgullosa de que se haya exhibido con un motivo tan entrañable. Recuerdo con mucho cariño las veces que mi hermana María y yo la acompañábamos, una vez al mes, a hacer una hora de oración en un oratorio que tenían las Marías de los Sagrarios en un piso del Paseo de la Castellana de Madrid y la devoción con que besaba su medalla, antes de guardarla, cuando terminaba la visita al Santísimo. Todos los días buscaba un rato para pasarlo delante de un Sagrario en la iglesia más cercana a casa. Y ese recuerdo nos mantiene cerca de los Sagrarios que visitamos con frecuencia para saludar al Señor, aunque sólo sea para decirle: «Seguimos aquí, cerca de Ti, como hacía mamá».
En cuanto al Padre González –como ella le llamaba– recuerdo que, después de morir nuestro padre (Enrique Friend Álvarez de Toledo), nos contaba que papá le admiraba mucho y había tenido contacto con él con motivo de sus intervenciones públicas como Consejero de la Junta Técnica Nacional de Acción Católica. Hasta aquí es todo lo que recuerdo de nuestro querido san Manuel.

Mª del Carmen Ruiz, m.e.n
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