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Nueva sección: Palabras de santo (febrero 2017). Granitos de sal (1ª serie)

19 febrero 2017

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de febrero de 2017.

Las cosas serias requieren buen humor

San Manuel González fue un escritor prolífico y sus libros se han traducido en numerosos idiomas. En el número anterior de El Granito, ofrecíamos una reflexión sobre las traducciones del que fue el primero de sus libros: Lo que puede un cura hoy. Ofrecemos, este mes, el segundo libro aparecido, Granitos de sal (1ª serie). Visualice aquí la 5ª edición (1939). 


Desde el primer número de El Granito de Arena, publicado el 8 de noviembre de 1907, san Manuel, entonces arcipreste de Huelva, comenzó a escribir diversos artículos, reflejando con ingenio, gracia y ardiente celo apostólico sus diversas experiencias y reflexiones. Varios de estos artículos se reunieron en un libro publicado por primera vez en 1911, con el título Granitos de sal y el subtítulo: Aperitivos para las almas inapetentes (luego se agregó la aclaración 1ª serie, ya que en 1914 se publicó Granitos de sal, 2ª serie).

Prólogo con historia
Nos cuenta el prólogo (escrito por el propio don Manuel, y que tuvo añadiduras del mismo hasta la quinta edición, en 1939) cuál es el propósito de estas páginas. Así como la sal, casi invisible, preserva de la corrupción y estimula el apetito, cada uno de estos relatos viene a ayudarnos a despertar y a caer en la cuenta del don de Dios. «¡Si se enteraran muchos cristianos de lo que es Jesucristo y su Corazón, y su Evangelio, y su Eucaristía, y su Madre, y su gloria! ¡Si se enteraran!». Con este objetivo se mueve su pluma, su pensamiento, su corazón. Por ello, el lector se encontrará con un conjunto de lecciones breves, ligeras, muy prácticas, claras y condimentadas con toda la sal de la imaginación andaluza de su autor. Por otra parte, se nos advierte que no busquemos unidad de estilo, argumento o método didáctico ya que no se ha escrito para ser libro, sino que se ha elaborado en distintos tiempos y con distintas necesidades a la vista; incluso «parte de él anda publicado en hojas piadosas o en El Granito de Arena».

Es interesante señalar las palabras que don Manuel agrega en cada edición, lo que nos permite descubrir las peripecias de este pequeño librito, que cuenta con siete ediciones (1911, 1919, 1926, 1931, 1939, 1953 y 1977). Además, se encuentra incluido en el segundo tomo de las Obras Completas, entre los escritos de formación pastoral. En la introducción de este tomo, acerca de las ediciones de Granitos de sal se nos dice: «Las nuevas ediciones se sucedieron al compás de la accidentada vida de don Manuel. En 1919, siendo ya obispo de Málaga, presentaba así la edición segunda: “Los diarios y revistas le han echado (al libro) buen roción de piropos… La primera edición de cinco mil ejemplares ha volado en unos pocos meses, y ya de la presente de seis mil hay pedidos algunos miles”. Pero a las jornadas gozosas siguen las dolorosas. Tras la edición tercera (1926), llega otra que da cuenta de lo sucedido. Don Manuel la presenta como “sal al fuego, para que chisporrotee y luzca y suene más. Eso pasó con buena parte de la edición tercera, que me la quemaron. Pero no ha querido el Amo que se quemen nuestro buen humor ni las ganas de sembrarlo”. Se expresaba así en el prologuillo de esa cuarta edición, firmada en el destierro: “Gibraltar, primer viernes de octubre de 1931”. Tendrá todavía la posibilidad de humorizar, al prologar la edición quinta, siendo ya obispo de Palencia, en 1939: “Y… ¡siguió el fuego!, y buena parte de la edición cuarta fue pasto de él en el año 1936, cuando los rojos. Y ¡sal al fuego!, ¡otra vez! ¿Quién se cansará antes?”. De esa suerte, la historia editorial del libro se convirtió en un test de la paz, el buen humor e invulnerable optimismo del autor».

Sal, humor y verdad
Recorriendo los números de El Granito de Arena desde 1907 hasta 1911, encontramos la mayor parte de los veintiocho artículos publicados luego en Granitos de sal. Varios de ellos se encuentran dentro de una sección llamada «Pláticas alegres sobre verdades serias». Este nombre nos indica todo un género discursivo propio y original del joven arcipreste: dar a conocer el mensaje cristiano, en toda su profundidad y verdad, de manera sencilla, clara, amena, ingeniosa. Sí, un humor que no se queda en la superficie sino que nos lleva a reflexionar, a ver siempre más allá. En algunos artículos, además, se aclara a pie de página que se trata de extractos de los retiros mensuales para señoras que don Manuel ofrecía en su parroquia de San Pedro de Huelva. Otros artículos, en cambio, están incluidos en secciones de acción social, o son cartas dirigidas a lectores, o bien comentarios según el tiempo litúrgico. Sea cual sea la sección, el tema o los contenidos tratados, don Manuel nos revela siempre su vocación como pastor, catequista y apóstol cercano a la gente, entusiasta, que dialoga con todos, e intenta llevar el mensaje de Dios a cada ambiente de la sociedad, haciendo especial hincapié en los más necesitados.

Otro de sus empeños es hacer actual y novedosa la escritura, intenta que sea atractiva y llegue con mayor eficacia a los destinatarios de su tiempo, en sus propias palabras, busca «decir lo que siempre se ha dicho y se ha enseñado, pero con ropaje y estilo del siglo XX». Esto nos muestra sus dotes de comunicador, y sus amplios conocimientos culturales, que le permiten establecer contacto con las ciencias, la literatura, el arte, los desafíos sociales, desde una mirada profundamente cristiana y evangelizadora. Por ello, aparecen en sus páginas nuevos inventos, como el pletysmógrafo, se presentan nuevas problemáticas y propuestas de acción social, y originales lecciones de gramática y música, de arte y matemáticas. En sus artículos desfilan muñecas, almas con caretas y pájaros azules, se analizan las consecuencias del frío, y la necesidad de encender el fuego. En fin, la imaginación y la pluma del arcipreste de Huelva no tienen límites cuando se trata de entregarse a Dios y transmitir su mensaje. «¡A dar el corazón entero a quien entero lo dio por nosotros! ¡A no olvidar la coplilla: Corazones partidos yo no los quiero, que cuando doy el mío, lo doy entero!».

Incluso el anhelo de santidad se manifiesta en la inquieta pluma del apóstol de la Eucaristía, en estos primeros años de su paso por Huelva. Así, fiel a su estilo, que conjuga humor y seriedad, gracia y verdad, nos revela la receta para ser santos: «Un santo no es ni más ni menos que un hombre con una gran suma de minutos aprovechados. ¿Queréis ser santos? Pues mirad a qué se reduce todo: a santificar el minuto presente con el cumplimiento de la voluntad de Dios. ¿Qué me pide Dios en este minuto? ¿Escribir? Pues escribiendo bien me voy salvando y haciendo santo. ¿Orar? ¿Leer? ¿Comer? ¿Pasear? ¿Recrearme? Pues orando, leyendo, comiendo, paseando y recreándome bien, en ese minuto voy por buen camino. Los santos de ordinario no se han hecho de un solo salto, sino paso a paso; es decir, minuto a minuto. Y si queremos como ellos obtener sumas totales admirables, tenemos que poner todo nuestro ahínco en reunir los pequeños sumandos. ¡Ay! ¡Si supiéramos y quisiéramos contar minutos! ¡Ay, Dios mío! ¡Si todos nos dedicáramos a sumar!».

Resonancias y frutos
A los pocos días de la publicación del libro, don Manuel recibió una carta del Nuncio Apostólico desde Madrid, con fecha 4 de junio de 1911, cuyo texto es publicado en El Granito de Arena y se incorpora también en las futuras ediciones del libro. En uno de sus párrafos dice «Le felicito sinceramente por el gracejo humorístico, con que trata asuntos muy importantes de la vida parroquial, y hago fervientes votos para que sus Granitos de sal, estimulen y muevan a los párrocos a poner en práctica los acertados consejos que usted les da, como fruto de su experiencia y evangélico celo».

Y el librito echó a rodar, agregándose al valor literario un plus de caridad. Esto se debe a que lo obtenido por los libros vendidos, desde el principio los destinó el autor a las obras católicas de Huelva, especialmente a las escuelas para los niños pobres. Por tanto, ¡cuánto bien tanto espiritual como material pudo hacer con estas paginillas!

El 5 de julio de 1911, a un mes de su aparición, El Granito de Arena da a conocer un comentario que se hace de este libro, publicado por el Correo de Mallorca. En él se aconseja: «Lean este volumen nuestros amigos y, de cierto, no les pesará; antes bien, se apresurarán a recomendarlo y difundirlo. Peseta mejor empleada que la que por él hacen pagar, y que es muy inferior a su justo precio, no es posible invertirla. No felicitamos al autor porque no quiere enhorabuenas, sino muchos lectores: Dios le dará la merecida recompensa, y a nada más aspira ni quiere aspirar».

Tampoco falta la sal y la gracia a la manera en que se anunciaba en diversos números de El Granito de Arena (año 1911) la publicación de este libro: «¿Sabe usted que se ha aumentado la familia, que diga, la Biblioteca de El Granito de Arena? Sí, señor, con un nuevo libro que se titula Granitos de sal, escrito por nuestro arcipreste. ¡Si usted lo viera! ¡Está diciendo: leedme! Con una portada tan elegante, unos tipos tan claros, unos títulos tan sugestivos, y unos párrafos detrás de esos títulos que ¡hasta ahí! ¡Y eso por fuera!; que por dentro, aseguran los que lo han visto, que se dice cada cosa, y se larga cada píldora y se planta cada par de banderillas, y se da cada puntilla y se echa cada anzuelo y se dora todo con tal gracia que según los mismos, el librito se las trae».

Y se las trajo. Siete ediciones y miles de lectores lleva en su haber este librito, que nació para dar sabor y condimentar con pequeñas anécdotas apostólicas la vida cristiana de cada día. El misterio de lo pequeño, de lo que para la mayoría puede pasar desapercibido: granitos, partículas, pan partido; no se escapa a la mirada de san Manuel y cobra vida en su pluma, se hace visible, se hace alimento, se hace palabra y se da a todos como aperitivos para despertar el deseo en las almas que no conocen o han perdido el hambre de Dios.

Edición a la venta
Año: 1977 – 7ª edición
Formato: 12 x 17,5 cm
Páginas: 162 – Precio: 3,90 €

Disponible para descarga:
5ª edición. Año 1939. Granitos de Sal (1ª Serie)

Mª Andrea Chacón Dalinger, m.e.n.
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