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Palabras de santo (abril 2017). Manual de las Marías

5 abril 2017

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de abril de 2017.

Compañero de camino

En el número anterior de El Granito de Arena nuestra reflexión se centró en el Reglamento de la Obra de las Marías de los Sagrarios y Discípulos de San Juan, escrito por san Manuel en 1911. Dos años después, nuestro autor comenzó a escribir el Manual de las Marías, texto que analizamos en este mes. Visualice aquí el Manual de 1915.


Habiendo ya dado pautas para la organización de la Obra en el Reglamento, viéndola crecer y extenderse rápidamente en poco tiempo, con este Manual don Manuel desea continuar ahondando en el espíritu eucarístico reparador que sus miembros están llamados a vivir, tanto en la oración como en la dimensión misionera. Ciertamente, es una guía esencial para todos aquellos que desean profundizar en esta espiritualidad eucarística.

Un texto anhelado
En 1913 don Manuel comienza a escribir el Manual de las Marías, y en los números de El Granito de Arena de ese tiempo empieza a anunciarse su pronta aparición. El 20 de abril de 1914, leemos en sus páginas: «Ya apareció el tan deseado y pedido Manual de las Marías escrito por el Arcipreste de Huelva. El índice de materias, mejor que otra recomendación, dirá a las Marías el interés con que deben acoger su Manual, y el gusto con que deben hacer de él su compañero y su auxiliar en su gratísimo oficio de acompañar Sagrarios abandonados» (pp. 12-13). A continuación se detalla el índice del Manual, y el precio («un ejemplar 0’50 y un ciento 40’00 Pesetas»).
Intuimos por este comentario que el Manual fue muy esperado por las Marías, y también bien acogido y muy difundido, ya que rápidamente se multiplicaron las ediciones: 1913, 1914, 1915, 1916, 1918, 1920, 1921, 1924, 1929, 1934, 1936, 1939. Es decir, doce ediciones en vida del fundador.

En la edición de 1941 leemos «Manual de las Marías. Libro tan imprescindible para las Marías de los Sagrarios-Calvarios, ve sucederse sin cesar las ediciones» (p. 202). Y ciertamente, las ediciones continuaron hasta llegar actualmente a un total de 26 (1941, 1944, 1950, 1955, 1960, 1964, 1982, 1984, 1985, 1991, 1994, 1997, 2005 y 2006. Este último con cuatro reimpresiones en España, México y Ecuador). También ha sido traducido al italiano y al portugués.

Don Manuel describe este libro como «compañero y auxiliar» en la vida y misión de las Marías. Pero, ¿de qué se trata? Preparando este artículo, ha llegado a mis manos un ejemplar de la 13ª edición (1941). Es muy pequeño (7,5 x 10,5 cm), y se puede rodear cómodamente con una mano. Al recorrer por primera vez sus páginas, me llamó la atención una dedicatoria escrita al inicio, con tinta azul: «Srta. Antonia González: Como enamorada María sea tu constante anhelo de acompañar y desagraviar al Divino Prisionero. Tu amiga en Jesús: Angustias N. 7 marzo 1941». Este regalo, signo de una profunda amistad, y estas palabras llenas de cariño, fe y devoción entre Marías me llevaron a imaginar a tantas de ellas con su Manual entre las manos, yendo a acompañar a Jesús en Sagrarios de pueblos y ciudades, buscando anunciarlo de muchas maneras, por los caminos «de ida y vuelta» al Sagrario. Y esto, en diversos países, y no en un año o diez, sino en más de 100 años que lleva la Obra extendiéndose por el mundo. Así, sencillamente, con un pequeño Manual entre las manos, fiel compañero de camino, y un corazón grande y generoso que desea latir al ritmo del Corazón de Dios, un Dios tantas veces desconocido u olvidado por los hombres.

Siguiendo el índice, en las primeras ediciones de este librito encontramos: preces para los viajes y visitas a los Sagrarios (antes de salir, al llegar, al despedirse), oraciones eucarísticas, guías para rezar el rosario y el vía crucis, y cantos y esquemas propios de celebraciones según el espíritu de la Obra; textos que en ediciones posteriores se fueron adaptando y enriqueciendo. En definitiva, se trata de guías para la oración, personal y comunitaria, y diversos recursos para llevar adelante el apostolado eucarístico.

La versión italiana de este Manual tuvo tres ediciones (1927, 1962 y 1992). En las primeras páginas de la edición de 1992 se agrega un breve recorrido histórico de las Marías en Italia, que resulta muy interesante. En pocas líneas podemos resumir que la Obra de las Marías fue constituida en Roma en el año 1925. Su primer director fue el P. Enrico Radaeli, s.j., y la primera presidenta la condesa Aluffi Pentini. San Manuel visitó a las Marías romanas en 1927 y en 1934. En 1929 fueron recibidas en una audiencia especial por el papa Pío XI, y en 1951 por Pío XII, quien tenía una hermana (la condesa Pacelli) que era María de los Sagrarios. En 1958 llegaron a estas tierras las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, y desde entonces hasta hoy la Obra continúa en Italia (así como en tantos países del mundo) su misión eucaristizadora (cf. Manuale di preghiere, pp. 35-37).

Una dedicatoria y un ruego
Don Manuel finaliza el Manual con un apartado llamado «Una dedicatoria y un ruego». Allí descubrimos las palpitaciones de su corazón sensible y abierto, marcado por el dolor a causa de la pérdida de su madre, que muere en los días previos a la publicación del libro. A ella dedica su trabajo, su esfuerzo y todos los anhelos volcados en la elaboración de este Manual. Lo dedica a una madre profundamente cristiana, doña Antonia, testigo privilegiado de cada página de las que don Manuel, en medio de mil y un empeños de la vida cotidiana. Escribe para el Amo, y día a día comparte con ella. Recordamos que don Manuel, arcipreste de Huelva, tiene entonces 36 años. Además, junto a la dedicatoria hace un ruego: pide, con sencillez y humildad, oraciones para su madre.

En la edición de 1941, apenas fallecido don Manuel, los editores agregan una nota, en la que, así como don Manuel, en 1914, pedía oraciones por su madre, ellos piden oraciones por el eterno descanso del hijo, fundador de las Marías: «Si nuestro venerado Fundador termina este Manual pidiendo, como hijo agradecido, sufragios para su madre, ¿cómo no añadir en esta edición, a los catorce meses de su partida de este mundo, un encarecido ruego a todas las Marías que lo lean, de que como hijas espirituales del Obispo de los Sagrarios abandonados hagan participante al alma de su Padre de lo bueno que practiquen o recen con este Manual ante el Divino Abandonado? Así lo pide la gratitud de hijas para con el que fue Apóstol incansable de Jesús Sacramentado y tuvo la misión de descubrirnos los abandonos que padece en su vida eucarística para enseñarnos a desagraviarlo» (13ª edición, pp. 193-194).

Así, amor con amor se paga, y las Marías, que han aprendido a amar a Dios siguiendo las huellas de la vida y el carisma recibido por don Manuel, le rinden ahora, después de muerto, su mejor homenaje: oraciones de gratitud al Padre por todas las enseñanzas recibidas a través del apóstol de la Eucaristía. Y muchas de estas oraciones, además, inspiradas y escritas en las paginillas de este breve y valioso Manual que él les ha legado.

Orar, sin cansarnos
En la actualidad, el Manual continúa siendo una guía imprescindible para los miembros de la Familia Eucarística Reparadora, y para todos aquellos que deseen acercarse a esta espiritualidad. En las distintas ediciones se fueron adaptando tanto el estilo y los textos, como los esquemas y propuestas de oración, de acuerdo a los lectores y las indicaciones pastorales de cada tiempo. En las últimas ediciones se ha enriquecido, «corregido y aumentado» considerablemente. Se ha estructurado en cuatro partes: 1. Oraciones compuestas para los miembros de la Obra por nuestro fundador; 2. Pensamientos de don Manuel para orar ante la Eucaristía; 3. Modos de orar sugeridos a la Familia Eucarística Reparadora; 4. Otras oraciones, himnos y cantos eucarísticos.

En el prólogo a la edición de 2005 leemos: «Abiertos a la acción del Espíritu, nuestro Maestro interior, este Manual de oraciones quiere ayudar a despertar el deseo de Dios, la alabanza y gratitud, los gestos de amor, la reparación. Especialmente en el encuentro con Cristo Eucaristía, quiere ser una invitación a situarnos frente a la Sagrada Eucaristía, particularmente frente al Evangelio que, según la invitación de don Manuel, hemos de leer “a la luz de la lámpara del Sagrario” para escuchar su voz y encontrar dentro la gracia de poder responderle con la vida. Con Manuel González, quisiéramos que estas páginas ayudaran a cuantos las utilicen con fe y confianza a “poner en comunicación y en curación la gran miseria humana con la gran misericordia divina” María, la mujer eucarística que guardaba todo en el corazón, interceda por todos para que la experiencia de búsqueda y encuentro, nos haga cada vez más a su estilo» (pp. 11-12). Parafraseando a san Manuel podríamos decir, Madre Inmaculada, maestra de vida interior: enséñanos a orar, y ¡que no nos cansemos!

Mª Andrea Chacón Dalinger, m.e.n.
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