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Palabras de santo (junio 2017). Aunque todos… Yo no

23 junio 2017

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de junio de 2017.

Ecos del encuentro de Palomares

Podríamos decir que todos los libros escritos por san Manuel tienen huellas de su propia biografía en cuanto reflejan, de una u otra manera, el paso de Dios en su vida. Pero el libro que en esta ocasión comentaremos es una de sus obras más claramente autobiográficas. Se trata de Aunque todos… yo no. En sus páginas, escritas en primera persona, se entreteje su vida, polarizada por el encuentro con Jesús Eucaristía, con la Obra de las Marías de los Sagrarios Calvarios, que el Señor le inspirara en aquel Sagrario abandonado de Palomares del Río, el 2 de febrero de 1902, y que él lanzara al mundo el 4 de marzo de 1910, comenzando con un grupo de mujeres de su parroquia de San Pedro de Huelva. Ver en Google Books, Aunque todos… yo no, 5ª edición (1938).

Como otros libros de san Manuel que hemos comentado en meses anteriores, Aunque todos… yo no está también formado por diversos artículos que el arcipreste de Huelva comenzara a escribir y publicar en la revista El Granito de Arena. Estos escritos los encontramos en números de la revista desde el año 1914, publicándose reunidos como libro en 1917. Recordemos que en este tiempo don Manuel ya es obispo administrador apostólico de Málaga. Por ello, cuando se anuncia en las páginas de El Granito de Arena su aparición dice: «Un libro nuevo del Obispo de Olimpo (antiguo Arcipreste de Huelva) Aunque todos… yo no. Marías, Discípulos de S. Juan, sacerdotes, hombres de acción, ¿queréis orientaciones sanas, horizontes dilatados, fundamentos sólidos, fecundidad sobrenatural y aires saludables de Sagrario para vuestras obras de celo y de apostolado? Todo eso y un poquito más condimentado con la amena y atrayente conversación del popular Arcipreste de Huelva encontraréis en el libro Aunque todos… yo no que por una peseta encontraréis en la Administración de El Granito de Arena, Palacio Episcopal, Málaga, en los centros de Marías y en las Librerías católicas de España» (5/7/1917, p. 307).

Atracción hacia el Sagrario
En julio se anuncia su publicación y un mes después ya encontramos, en las páginas de El Granito del 20 de agosto, transcripciones de las primeras apreciaciones de los medios: Afirmaba El Día de Palencia que «hay que leerle y detenerse a considerar lo que dice el Ilustrísimo señor Obispo de Olimpo, el antiguo Sr. Arcipreste de Huelva. Porque es ello de tal importancia para sacerdotes, para almas de fe, para corazones que sepan sentir, que leyendo ese libro, no se podrá menos de hacer cuanto sea posible a cada uno por llevar almas al Sagrario. No es posible, no, contenerse cuando se está recorriendo aquel cuadro que allí traza el ardor y celo del fundador de las Marías de los Sagrarios-Calvarios. Anímense los lectores y no les pesará de haber adquirido esa joya de atracción hacia el Sagrario» (p. 379).

Afirmaba, por otra parte, que «aunque está escrito para contar a la numerosa familia de las Marías y Discípulos de S. Juan la encantadora historia íntima y los dilatados horizontes de su Obra verdaderamente providencial y prodigiosa, el libro desarrolla una importantísima tesis que no debe desconocer ningún sacerdote ni católico de acción, a saber: que cuando el Sagrario suena a vacío suenan a lo mismo el honor, la virtud, el pudor, la caridad, la justicia y es tiempo perdido mientras no se rehabilite en el aprecio y en el cariño de los pueblos al pobre Abandonado del Sagrario» (p. 382).

El 20 de septiembre se recoge lo publicado por la revista África social: «Yo no abandonaré el Sagrario. Esta es la conclusión formal, práctica, definitiva, que formula convencido el que leyere. A leerlo todos. A consagrarse “María” o “Juan”. Esto, es lo que se pide. Esto, es la esencia de la última, notabilísima producción del Obispo Administrador Apostólico de Málaga, Dr. D. Manuel González García, que, con razón, cifra toda su esperanza en el amor a Jesús Sacramentado» (p. 432).

Incluso María de Echarri, miembro de la Obra, articulista y propagandista católica española, afirma: «leed con detenimiento cuanto os dice su autor, y si alguno de nosotros no somos todavía de los verdaderamente fieles, de las Marías que realmente reparan y consuelan al Señor, seguramente al acabar el libro, iremos al Sagrario y le diremos a Jesús: Corazón de mi Dios hecho hombre por amor… Aunque todos… ¿lo oyes Maestro? Aunque todos te abandonen… yo… no te abandonaré jamás… Haceos con el libro… veréis si no se lo decís con todo fervor y con toda verdad (20/10/1917, p. 473).

Distintas miradas
Aunque todos… yo no lleva por subtítulo «Libro de la lealtad al Señor más deslealmente servido». Así, en pocas palabras, don Manuel nos indica el sentido profundo del libro: ser presencia donde hay vacío, en todo amar y servir a Jesús abandonado en la Eucaristía.

Hasta la tercera edición (1925) el libro se estructura en tres grandes apartados: 1. La Obra desde lejos; 2. La Obra por dentro; 3. La Obra completa. A partir de 1931 (4ª edición) agrega un nuevo apartado después de «La Obra desde lejos» al que llama «La obra nacida». En él describe las distintas ramas de la Obra que, por entonces incluían no solo a las Marías de los Sagrarios y Discípulos de San Juan, sino también a las Marías Nazarenas (hoy Misioneras Eucarísticas de Nazaret), fundadas en 1921, y los Misioneros Eucarísticos Diocesanos, nacidos en 1918.

La Obra desde lejos, apartado con el que siempre comienza su libro, relata aquellos primeros sueños pastorales del joven Manuel, en su camino como seminarista, diácono, sacerdote recién ordenado. Sus sueños contrastan duramente con la realidad, pero este contraste no lo hace retroceder. El encuentro con la presencia viva de Jesús en la Eucaristía es el motor que le lleva a ofrecer toda la fuerza de su juventud, de su ingenio, de su celo apostólico, de su fervor. Y este Dios a quien ama con locura le confía una delicada misión: una Obra para dar y buscar un plus de amor a su Corazón abandonado.

Y la Obra nace, nos cuenta el autor en el segundo apartado, para dar luz a las sombras, calor al frío, compañía al abandono y la soledad. Tanto en el tercero como en el último apartado continuará profundizando en el ser, la misión y la organización de esta familia carismática. Finalmente, el epílogo recoge distintos escritos de don Manuel, es decir, sus reflexiones sobre la Obra a la luz del paso de los años. Encontramos por ejemplo preciosos textos de las celebraciones por las bodas de plata (1935), aniversario que él viviera sencillamente en un piso de Madrid, a causa de las circunstancias que le impedían volver a su diócesis de Málaga.

Por tanto, en este pequeño libro podemos hacer un viaje a través del tiempo, contemplando personas que supieron ponerse en manos de Dios, trabajando unidas, como parte de una misma familia, confiadas en las promesas del Señor: «y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos» (Mt 28, 20).

Al hilo de la vida
Este libro, cuya primera edición es del año 1917, ha sido enriquecido a través de los años por la pluma del propio autor, hasta su muerte, y las ediciones posteriores a 1940 tuvieron también algunos textos añadidos que permiten ver el recorrido de la Obra hasta la actualidad. Son once las ediciones que se han hecho (1917, 1918, 1925, 1931, 1938, 1945, 1954, 1963, 1979, 1987, 1997), incluyéndose también como primer texto en el tomo I de las Obras completas, dedicado a sus escritos eucarísticos (nn. 1-127).

Allí encontramos un análisis introductorio interesante que recorre brevemente la historia editorial de este libro. Citamos algunos párrafos: «Al editarla por vez primera (Málaga 1917), la obra iba dirigida “a las Marías de los Sagrarios y a los Discípulos de San Juan” (Dedicatoria). Eran ya millares. Diseminados por toda España (…) Aquella primera edición se agotó enseguida. Al preparar la segunda (1918), don Manuel le añadió “dos palabras” preambulares, que comenzaban: “En muy pocos meses han desaparecido de entre mis manos los numerosos ejemplares de la primera edición del librejo”. Tendrá que repetir similares notas de sorpresa en las páginas preliminares de las ediciones tercera (1925), cuarta (1931) y quinta (1938). Esta última la dedicaba ya a los varios centenares de mártires eucarísticos de los años 1936 y 1937. Contenido de la obra es, ante todo, la experiencia eucarística de don Manuel, entreverada en el libro, verdadero documento autobiográfico de su manera de ser cristiano, sacerdote y obispo. Escribe “delante de Jesucristo Sacramentado… y en su presencia”, según propio testimonio. Desde esa su vivencia, el libro se vuelve historia de su acción pastoral, historia del movimiento de las y los adoradores eucarísticos destinatarios de la obra, y mensaje doctrinal altamente espiritual. En este último aspecto, Aunque todos marca un hito en la espiritualidad eucarística de nuestro siglo» (OO.CC. I, pp. 39-40).

Entre tantas páginas bellamente escritas, san Manuel nos ha regalado también este librito, precioso testigo de su vocación trasfigurada por la Eucaristía y de los primeros pasos de la Obra por él fundada. Un testigo que leemos no solo como historia pasada sino también como luz para el presente de una Familia que sigue viva, dando gracias al Amo por tantos dones recibidos, con la ilusión de seguir respondiendo con fidelidad, con «lealtad al Señor más deslealmente servido». Es una invitación a seguir diciendo al Señor, confiando no en nuestras propias fuerzas sino en su amor y misericordia, «aunque todos te abandonen… nosotros no».

Mª Andrea Chacón Dalinger, m.e.n.
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