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Cordialmente, una carta para ti (julio-agosto 2017)

22 agosto 2017

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de julio-agosto de 2017.

Los signos de la esperanza

 

Estimado lector: ¿Recuerdas las veces que has esperado algo muy importante para ti? ¿Verdad que mientras lo esperabas crecía tu ilusión, al tiempo que tu vida cobraba sentido? La esperanza siempre proporciona ilusión y da sentido a nuestra vida. Incluso en las situaciones más desesperadas y angustiosas de la vida, o quizá por ello, necesitamos tener esperanza.

Se dice que la mayoría de los supervivientes de los campos de concentración nazis, durante la Segunda Guerra Mundial, confesaron que se mantuvieron con vida gracias a la firme esperanza de llegar a la meta: ser liberados… A cualquier ser humano la esperanza le proporciona ilusión, fuerzas y deseos de vivir.

Especial significado

Y si ahora pensamos en nosotros, en los cristianos, comprobaremos que la esperanza adquiere una significación muy particular. La esperanza cristiana nos proporciona una ayuda especial para que podamos llegar a la meta final, pero sobre todo la proporciona en las situaciones desesperadas. Esto es así porque «la esperanza, entendida cristianamente, parte de la convicción de que contamos con el apoyo divino para llegar a la meta. Aunque no lo merezcamos. Aunque seamos frágiles y hayamos merecido no contar con dicha ayuda», como nos asegura el cardenal Gerhard Ludwig Müller.

Acabo de leer un libro, amigo lector, que me entusiasmó y me ayudó a fortalecer mi esperanza cristiana. Su título es Informe sobre la esperanza y su autor, Carlos Granados, es el Director General de la BAC (Biblioteca de Autores Cristianos). El libro está estructurado por una larga serie de preguntas que el autor formuló al cardenal G. L. Müller, eminente teólogo y Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, durante el fin de semana que duró la entrevista. Hay precisión y acierto en la formulación de las preguntas; también sabiduría y altas dosis de esperanza cristiana en cada una de las respuestas. De aquí el gran valor que este libro tiene para los cristianos.

Para que tengas una visión panorámica de esta obra te transcribo, apreciado lector, los contenidos de su índice. Después de un interesantísimo capítulo previo, cuyo título coincide con el del libro, es decir, «Informe sobre la esperanza», se tratan ampliamente los siguientes temas:

  • ¿Qué podemos esperar de Cristo?
  • ¿Qué podemos esperar de la Iglesia?
  • ¿Qué podemos esperar de la familia?
  • ¿Qué podemos esperar de la sociedad?
  • Conclusión: La clave comprensiva de la misericordia.

Hay una pregunta en el mencionado capítulo previo que vale la pena destacar. Entre otras cosas, dice el entrevistador: «Los primeros cristianos reconocieron en dos signos la cifra de su esperanza: el ancla y la estrella… El ancla transformada en cruz se convirtió en uno de los grandes signos cristianos. Luego, por otro lado, la estrella… se convirtió también en signo decisivo de la esperanza cristiana. ¿Por qué estos dos signos del ancla y la estrella?».

Estrella y ancla
De la larga respuesta dada por el cardenal Müller entresaco estas palabras: «La estrella –dijo– es la luz que brilla en la noche. La luz, efectivamente, es el gran signo de la esperanza, es un elemento del mundo natural que nos da la orientación (…) Jesús ha entrado en el mundo y con su amor nos ha salvado y nos ha re-orientado (…) La otra imagen es el ancla. Este objeto del mundo de la navegación expresa la certeza y la convicción propias de la esperanza cristiana: Dios, en Cristo, no solo ha decidido, sino que también ya ha realizado la salvación del hombre. Este hecho lo simboliza el ancla de la salvación, que es el mismo Cristo». Como vemos, la estrella y el ancla son los dos grandes signos de la esperanza cristiana. La luz de la estrella que nos guía en la oscuridad y la firmeza del ancla que nos mantiene unidos a Cristo son, sin duda, garantía de nuestra esperanza cristiana y de nuestra salvación eterna.

Informe sobre la esperanza (BAC. Madrid, 2016) constituye un valioso regalo para los cristianos. Si decides leerlo, amigo lector, notarás que la estrella y el ancla de aquellos primeros cristianos traerán nueva luz y nueva fuerza a tu esperanza.

Mis mejores deseos de que pases un feliz verano. Cordialmente,

Manuel Ángel Puga
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