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Resonancias en nuestra Iglesia de hoy (septiembre 2017)

1 octubre 2017

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de septiembre de 2017.

Anhelamos dar una respuesta generosa ante tanto bien recibido

«El amor a la gente es una fuerza espiritual que facilita el encuentro pleno con Dios hasta el punto de que quien no ama al hermano “camina en las tinieblas” (1Jn 2,11), “permanece en la muerte” (1Jn 3,14) y “no ha conocido a Dios” (1Jn 4,8). Benedicto XVI ha dicho que cerrar los ojos ante el prójimo nos convierte también en ciegos ante Dios, y que el amor es en el fondo la única luz que ilumina constantemente a un mundo oscuro y nos da la fuerza para vivir y actuar. Por tanto, cuando vivimos la mística de acercarnos a los demás y de buscar su bien, ampliamos nuestro interior para recibir los más hermosos regalos del Señor. Cada vez que nos encontramos con un ser humano en el amor, quedamos capacitados para descubrir algo nuevo de Dios» (papa Francisco EG 272).
Queridísimo D. Manuel: La Iglesia en todos los tiempos nos sigue iluminando para que demos vida al mandamiento nuevo de Jesús. Tú lo hiciste en tu tiempo con decisión y empuje como se constata en la consigna que diste a las religiosas de Palencia en 1938, igualmente el papa Francisco nos sigue iluminando hoy para recorrer este camino.

Entrevistamos con gozo a las Misioneras Eucarísticas de Nazaret que se están preparando para su profesión perpetua. Esta opción generosa que han hecho en el seguimiento de Jesús puede ser una luz que ilumine a los jóvenes y a todos en medio de la oscuridad de nuestro mundo. Vais a dar un paso muy importante en vuestra vida, una consagración a Dios para siempre en nuestra congregación de Misioneras Eucarísticas de Nazaret. ¿Qué os motiva a ello?

Hna. Teodosa Mª: Fundamentalmente, el haber sentido el llamado del Señor a seguirlo en la vida consagrada, en esta familia religiosa de Misioneras Eucarísticas de Nazaret, viviendo este carisma eucarístico reparador que hemos heredado de nuestro padre.

En el transcurso de estos años de vida consagrada me he ido sintiendo cada vez más parte de esta familia religiosa, lo cual ha hecho crecer en mí el sentido de pertenencia a la Iglesia dentro de mi Congregación, y el deseo e ilusión de compartir con otros esta riqueza carismática de la cual participo, llevar el mensaje de la presencia viva y real de Jesucristo en la Eucaristía.

Hna. Rita Mª: Más que un motivo es el deseo de dar una respuesta generosa a tanto bien recibido, de parte de Dios, que me lo ha dado todo, desde existir hasta el conservar mi vida cada instante. Es una llamada, es una respuesta como bautizada al plan de salvación y de una manera concreta en esta familia religiosa de Misionera Eucarística de Nazaret.

Hna. Laura Mª: El motivo es que me he sentido mirada y amada profundamente por el Señor y quiero responder a ese amor. Solo Él da sentido a mi vida. Y por eso quiero anunciar que está vivo y presente en la Eucaristía donde nos ama con un amor desbordante, más grande del que jamás podamos imaginar.

¿Qué sentido tiene hoy para vosotras la consigna que san Manuel dio a las religiosas en 1938? Decía san Manuel: «¡Que gran misión para vosotras! ¡Beber del Corazón de vuestro Esposo hasta rebosar, amor, mucho amor, puro, grande, generoso, totalmente olvidado de sí y de lo propio y hacer de cada convento un horno de fuego de amor centuplicado que derrita o ablande los corazones de hielo o de piedra que vivan a su alrededor! Hijas queridísimas, ¡la caridad de Cristo tan ultrajado nos urge! ¡La sangre de nuestros mártires nos mete prisa! ¡Hay que acabar de vencer el exceso del odio con exceso de amor! Esa es vuestra tarea del año 1938» (san Manuel González, Consigna a las religiosas, Palencia, 1938).

Hna. Teodosa Mª: ¡La caridad de Cristo tan ultrajado nos urge! Urgía en el 1938 y ¡nos urge en el 2017! Estas palabras de don Manuel también cobran vida en la actualidad, son un llamado de atención.

Cada día veo más las faltas de expresión del amor en nuestra sociedad. Nos vamos olvidando de que el amor es la fuente de todo bien y que todos tenemos la capacidad de amar. Por eso siento mi vocación como una llamada a profundizar más en el amor del Corazón de Cristo, a llenarme de Él para poder transmitirlo a los demás, porque quien no tiene amor no puede dar amor. Nadie da lo que no tiene.

Por otra parte, es sabido que las solas palabras, sin una vida llena de Jesucristo, suenan a vacío. Las palabras y las obras cobran vida cuando la vida está llena de Él, que es la fuente de la Vida verdadera.

De Cristo Eucaristía, de la amistad íntima con Él, debe brotar la caridad para con nuestros hermanos, porque el Señor es la Vida que se entrega calladamente por Amor.

Hna. Rita Mª: Sus palabras me hacen pensar ¡qué gran misión! Sí, es grande lo que se pide porque grande es lo que se nos da. ¡Todo un Dios personal, un Dios que tiene un ser profundo que es el amor! Nadie puede negarse a lo que en su ser más profundo es llamado. Es necesario y urgente responder con generosidad. Para mí, estas palabras son necesarias en este momento de mi vida y son una llamada de atención a ser consciente que la vida consagrada ha sido, es y siempre seguirá siendo anuncio y testimonio profético. Por tanto deseo que sea una realidad en todas nosotras esta respuesta de exceso de amor.

Hna. Laura Mª: ¡Un fuego de amor centuplicado! Este es un deseo hermoso y aunque parezca un ideal difícil de alcanzar, ¡es posible! Porque el Señor que llama da la gracia y la capacidad de respuesta. Es una consigna siempre actual, una invitación permanente a centrar nuestra mirada en la esencial. Y el amor es una hoguera que lo transforma todo.

¿Qué posibilidades encontráis en este carisma para poner en práctica el mandamiento nuevo del amor?

Hna. Teodosa Mª: ¡Muchísimas!: El conocimiento en el trato íntimo con el Señor, que se hace posible en los ratos de oración y con la escucha de la Palabra; los diversos apostolados que tenemos; el trato directo con las personas; en nuestras comunidades religiosas, donde hemos sido convocadas a vivir un mismo ideal, vivir y transmitir la vida que brota de la Eucaristía; el itinerario formativo que me ayuda en la profundización, conocimiento y actualización del carisma, para dar respuesta ante las necesidades del mundo de hoy.

Hna. Rita Mª: Nuestro carisma tiene como centro la Eucaristía, por ello si adoramos y vivimos de ella no se puede más que amar al próximo, de otra manera seriamos mentirosos como dice el apóstol Juan.

Hna. Laura Mª: La posibilidad es el mismo Jesús Eucaristía quien nos impulsa a amar. Él es quien en la última Cena nos da este mandamiento, precisamente en el contexto de la institución de la Eucaristía. No se puede separar Eucaristía y mandamiento del amor. Y precisamente nuestro carisma es a lo que nos invita a vivir en el desbordamiento del amor, que es siempre creativo, no tiene límites.

¿Qué os parecen las palabras del papa Francisco: «el amor es en el fondo la única luz que ilumina constantemente a un mundo oscuro (donde existe la incertidumbre, el dolor la enfermedad, la pobreza… el abandono) y nos da la fuerza para vivir y actuar»?
Hna. Teodosa Mª: Ciertamente, si no tengo amor, poco puedo hacer por los demás. El amor me lleva a salir de mí misma y ver la necesidad de mis hermanos. Jesucristo entrega su vida en la cruz, y se queda para siempre en la Eucaristía por amor a mí y a toda la humanidad. La luz que ilumina la vida del cristiano brota del Señor Sacramentado, que se da como alimento espiritual y fortalece y da vida. Esta luz es la que me lleva a llevar adelante con ilusión la misión que me encomiendan.

Por amor al Amor he respondido en libertad al llamado del Señor a llevar un poco de esperanza «a vivir y actuar», como dice el papa Francisco, con lo que tengo y con lo que soy.

Los cristianos somos portadores de la luz de Cristo, estamos llamados a ser luz en medio de la oscuridad. Las palabras del papa Francisco van en consonancia con la consigna de nuestro padre a las religiosas de 1938: «Hay que acabar de vencer el exceso del odio con exceso de amor». El odio es producto o sinónimo de vivir en la oscuridad, y el amor siempre es reflejo de quien vive en la luz.

Hna. Rita Mª: El papa Francisco nos exhorta a vivir de verdad, a dar respuesta a lo que somos llamadas y que se extiende a todo aquel que es bautizado, a todo hombre de buena fe, que quiere hacer de este mundo algo mejor. Solo podemos construir desde el Amor, ese amor con mayúsculas, que es Cristo, quien nos lo enseñó todo. Él es nuestra luz, nuestro camino verdad y vida. Él nos ha dado primero para que nosotros repartamos a quienes nos rodean.

Hna. Laura Mª: Considero que las palabras del papa son una invitación valiente a centrar nuestra mirada en lo que de verdad importa. Jesús Eucaristía es luz que ilumina, es el amor por excelencia, es quien que da sentido a toda nuestra existencia. También es cierto que en la medida que experimentamos que somos amadas podemos vivir el amor. Y nosotras como consagradas estamos llamadas a ser profecía, testigos de esta única luz.

Mª del Carmen Ruiz, m.e.n.
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