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Aniversario de la canonización de don Manuel (II)

16 octubre 2017

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de octubre de 2017.

San Manuel continúa intercediendo por nosotros

Desde el mismo momento de la muerte de don Manuel González, el 4 de enero de 1940, se comenzaron a pedir gracias por su intercesión. Su número fue elevadísimo y durante décadas muchos de los favores obtenidos se publicaron en las páginas de El Granito de Arena, primero,
y en la Hoja informativa a partir de octubre de 1952. Algunos de estos presuntos milagros se presentaron a Roma y, como muy bien recordamos, dos de ellos sirvieron uno para la beatificación y otro para la canonización de don Manuel. Después del 16 de octubre del año pasado, ya se dejó de editar la Hoja Informativa, pero no cesaron de llegar a la Oficina de información agradecimientos y cartas de personas que siguen obteniendo favores por intercesión de san Manuel González. Ofrecemos algunos de estos testimonios.

Al hijo de una amiga, con 29 años, le diagnosticaron un linfoma muy agresivo. Le dimos a su madre una novena de san Manuel para pedirle su intercesión. Estaba ya siguiendo un tratamiento de quimio de ocho sesiones. Llevaba cuatro cuando, al ir a hacerle el médico la revisión de esos primeros días, lo encontró completamente limpio, por lo que no fue necesario seguir con la quimio. Los médicos no se explican lo que ha pasado para esta curación tan completa y repentina. Nosotros sí sabemos que ha sido la poderosa intercesión de san Manuel González. Todos, familiares y amigos, estamos muy emocionados y le damos muchas gracias.

Ramón Carballás

 

Nosotras, las Hermanas Clarisas de Almazora, tenemos un recuerdo muy vivo en el corazón que no se nos va a borrar nunca. Se trata de una familia muy conocida de la comunidad. El marido falleció de una enfermedad grave, dejando a la esposa con tres hijos.

Pasados unos meses, su hijo tuvo un accidente laboral muy grave en la fábrica. Se le disparó la máquina contra de forma que lo aplastó entre pecho y espalda, diagnosticándole el médico que su estado era mortal y que solo se podía rezar y esperar. Al enterarnos de situación tan crítica y dolorosa empezamos a invocar a san Manuel delante del Santísimo, suplicándole hiciese el milagro de su curación.

Cuál sería nuestro agradecimiento cuando nos comunicaron que empezaba a respirar y a restablecerse, hasta su total curación. Está totalmente sano y trabajando en la fábrica. Lo comunicamos en agradecimiento a san Manuel y para que otros devotos se encomienden a su intercesión.

Comunidad de Clarisas de Almazora

 

Una muy devota anónima, mete los donativos por debajo de la puerta, poniendo siempre notas parecidas a esta: «Hice la novena a san Manuel prometiéndole donativo si me concedía varios favores. Doy gracias por haberse hecho realidad y entrego donativo».

Una devota del Santo

 

En septiembre de 2016 a mi mujer, que entonces estaba embarazada de seis meses, le apareció un bulto bastante grande en el cuello. Pidió hora en el médico de cabecera para descartar una enfermedad grave. El doctor, después de examinarla, le dijo que volviera en 10 días y que si el bulto no desaparecía le harían pruebas más exhaustivas para averiguar de qué se trataba.

Por mi trabajo, soy periodista de información religiosa, había llegado a mis manos una reliquia del entonces beato Manuel González, recientemente canonizado por el papa Francisco. Después de la visita de mi mujer al médico decidimos rezar juntos y a diario la estampa del beato Manuel, al que pedíamos que el bulto remitiera. Tras recitar la oración le pasaba la reliquia por el bulto del cuello y acto seguido, antes de guardarla, besábamos el trozo de tela del obispo sevillano. Al cuarto día de empezar a rezar la estampa el bulto comenzó a hacerse más pequeño y, un día después, desapareció.

A pesar de que en el quinto día ya no había ningún bulto, mi mujer y yo decidimos continuar rezando la estampa durante los 10 días que nos había dado de margen el médico. Al décimo día dejamos de rezar la estampa y de pasar la reliquia por el cuello y lógicamente no volvimos a acudir al médico. Mi mujer se encuentra perfectamente.

José Calderero de Aldecoa (Periodista de Alfa y Omega)
[Ramón Carballás, hijo de Maricarmen, cuyo milagro sirvió para la canonización de don Manuel, entregó la reliquia a José cuando le realizaron una entrevista para el suplemento de ABC]

 

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