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Palabras de santo (octubre 2017). Mi comunión de María

18 octubre 2017

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de octubre de 2017.

Mucho más que florecillas marianas y eucarísticas

A partir de 1920, don Manuel comienza a publicar algunos artículos sobre temas eucarísticos en la revista El Granito de Arena, dentro de las secciones «El abandono» y «La compañía». En 1924 fueron reunidos formando el libro Mi Comunión de María. Esta publicación es una de sus obras más conocidas, y su contenido contribuyó a profundizar en el carisma y misión de la Obra de las Marías de los Sagrarios.Ver en Google Books, Mi Comunión de María (5ª edición, 1933).

El libro Mi Comunión de María fue uno de los primeros opúsculos de san Manuel que llegó a mis manos. En ese tiempo estaba conociendo a las hermanas Misioneras Eucarísticas y sentía la inquietud vocacional palpitar con fuerza en mi interior. El recuerdo que tengo del encuentro con este libro se resume en dos palabras: antes y después. Yo estaba fascinada con el reciente descubrimiento de Jesús en la Eucaristía, y su presencia viva y vivificante en cada Sagrario. Y gracias a la lectura de este libro fui cayendo en la cuenta, además, de la importancia de la preparación («antes») y de la acción de gracias («después») de cada Eucaristía. Qué importante dedicar unos minutos a preparar y otros a agradecer la comunión recibida. ¡Pero cuántas veces las prisas, las ocupaciones de cada día, nos hacen perder de vista la riqueza de estos momentos de intimidad con el Señor! Y seguramente, lo dejamos pasar o lo olvidamos cuando más los necesitamos. ¡Qué gran lección me da san Manuel en estas páginas! Ahora, después de muchos años, ese antes y después vuelven a resonar con fuerza para recordarme que el tiempo es tiempo de gracia, es un regalo de Dios, y que toda nuestra vida ha de ser eso: una preparación y una acción de gracias al encuentro con Jesús Sacramentado.

Páginas de gran actualidad
Con estas palabras se anunciaba su publicación en 1924: «Está ya a la venta el libro Mi Comunión de María por el Sr. Obispo de Málaga. 280 páginas, tela inglesa, plancha dorada. Pídase al administrador de El Granito de Arena. 2 ptas. ejemplar más 0,30 por el certificado” (El Granito de Arena, 20/10/1924, p. 629). En uno de los artículos de la revista, el propio autor nos confiesa sus intenciones al escribirlo: hacer que la vida de cada comulgante sea hosticéntrica, es decir, que todos los días y todas las obras giren alrededor de Cristo Eucaristía. ¿Y cuáles son los medios para lograrlo? «Mucho Evangelio paladeado y mucha Liturgia saboreada» (cf. El Granito de Arena, 20/11/1924, pp. 674-675). Por tanto, las expectativas del autor son muchas, pero también las de los lectores: «las ganas con que antes de nacer me lo han pedido y con que ahora lo buscan nacido me hacen esperar buena cosecha» (íb., p. 675). Y así ha sido: «salió el que siembra a sembrar su semilla» y lleva en su haber catorce ediciones (1924, 1925, 1926, 1929, 1933, 1937, 1941, 1947, 1952, 1956, 1962, 1980, 1991, 2005), esparciendo por el mundo su semilla de amor reparador. Por otra parte, también se publicó, como varios de sus libros, en otros idiomas. Así, en una nota de la revista leemos: «Ha sido concedido permiso para la traducción al portugués del Manual de las Marías y Mi Comunión de María. Al portugués, francés y alemán se están traduciendo los libros del Rvdmo. Fundador y Moderador General de los Juanes y Marías» (El Granito de Arena, 5/5/1925, p. 270).

En la presentación que se le hace a este libro en las Obras Completas (tomo I), leemos: «De santa Teresa había escrito el P. Faber que bien merecía el título de “doctora de la acción de gracias” en tema de Comunión eucarística, a causa de ciertas páginas de su Camino de Perfección. Pues bien, con toda justicia habría que hacer extensivo ese título a don Manuel, por mérito del presente libro. No será fácil encontrar en la literatura espiritual cristiana páginas que lo superen. No sólo porque el libro contiene una perfecta catequesis de la Comunión sacramental, sino por la unción que impregna sus páginas y que las hace rebasar los fríos moldes de la teología doctrinaria. Páginas que no permiten al lector quedar distante o indiferente ante la misteriosa onda que emana del Sacramento. Hoy especialmente, tras la renovación de la piedad eucarística promocionada por el magisterio del Concilio y del posconcilio, esas páginas revisten actualidad e interés de primer orden» (OO.CC. I [1998], p. 986).

Para que todos tengan vida
Escritas estas meditaciones a la luz del Evangelio y de la lámpara del Sagrario, don Manuel nos introduce en: 1. La doctrina de la Comunión (qué es comulgar, qué es comulgar una María, en unión de María Inmaculada); 2. La práctica de la Comunión (la preparación, la acción de gracias); 3. Temas de conversaciones afectuosas (hambre de Jesús, corazones vacíos, paladeo de oración e imitación). Podemos decir que una de las características de este libro es que tiene varias puertas de entrada. No se lee necesariamente desde el principio hasta el final. Cualquiera de las páginas que seleccionemos o de los temas que escojamos tiene mucha riqueza y puede guiarnos en un provechoso rato de oración. Las meditaciones se estructuran en dos partes: partiendo de un mismo título (en general basado en el Evangelio, en alguna fiesta litúrgica o en un tema eucarístico), se desprenden dos reflexiones: una para realizar antes de comulgar, y otra después de haber comulgado, como acción de gracias, finalizando con una breve florecilla, dirigida a María Inmaculada o al Corazón de Jesús. Decíamos en números anteriores que don Manuel recurre en varios de sus escritos el género florecillas, utilizado en la literatura cristiana para transmitir un mensaje breve y edificante, en torno a la persona de un santo o de un tema de devoción. También lo encontramos en este libro, al finalizar cada meditación. En este caso se titulan «florecillas de mi Comunión» y consisten en una breve y profunda oración, realizada por quien, habiendo comulgado, desea entregarse con amor y fidelidad a Jesús Eucaristía. Esta oración va dirigida, en la mayoría de los casos, a María Inmaculada, nuestra Madre y Maestra de vida eucarística: «Madre Inmaculada, da a gustar a mi alma esta dulcísima verdad: comulgando yo, ¿qué más quiero?» (OO.CC. I, n. 1405).

En la revista El Granito de Arena encontramos algunos comentarios acerca de la recepción del nuevo libro. Citamos un fragmento del realizado por la Revista eucarística del Clero: «Considerando la obra en su integridad, hallamos una nota característica: la práctica de la devoción a Nuestra Señora del Santísimo Sacramento. Nada más natural, por ser “María Inmaculada, Madre del divino Abandonado y Maestra de las Marías”. Júntase a este dominio del amor mariano eucarístico tal lindeza y ternura de pensamientos y sentimientos que da gusto y no parece sino que se paladean mieles espirituales. En la forma sobresale aquella viveza y sencillez que no por ser habituales en el eucarístico Prelado dejan de ser encantadoras. Quiera Dios que todas las Marías estén a la altura del amor, compasión y fineza de sentimiento que el fundador desea ver en ellas» (El Granito de Arena, 20/1/1925, pp. 57-58). Que así sea, que el amor y la compasión sea el espíritu que nos mueva, y que estas meditaciones de san Manuel sigan siendo un medio para que muchas personas se acerquen al Señor, que ha venido para que todos tengan vida, y vida abundante (cf. Jn 10,10).

Una María entusiasta
María de Echarri es una de las cronistas de El Granito que en sus comentarios rebosa de entusiasmo y gratitud por la Obra y los libros de su fundador. La aparición de este libro no es la excepción, y en un extenso artículo nos comparte su apasionada lectura. Transcribimos algunos fragmentos: «Muchos han sido los libros que para bien de las almas, para gloria del Amo, ha escrito, ha publicado, el reverendísimo señor Obispo de Málaga, fundador de la Obra de las Marías y de los Discípulos de San Juan. Pero a mi juicio, Mi Comunión de María es el mejor, es el que más lindamente llega a mi alma, es el que más conmueve el corazón que ama a Jesús, es el que mayor bien espiritual, eso creo, ha de hacer y está ya haciendo. En su prólogo, el autor nos inicia en toda la belleza, todas las delicadezas eucarísticas, toda la grandeza del cuadro que va a irse desarrollando; pinceladas de un pincel que mueve, más que la mano, el corazón, rebosando amor, del Obispo de Málaga hacia Cristo Jesús.

Todas y cada una de sus partes conmueven, enseñan, hacen un bien inmenso y llevan todas el marchamo de un corazón que con tanta intensidad sabe amar a Jesús. Es, en suma, un libro que deben comprar todas las Marías. Y aun las que no lo son, pero que se acercan a diario o con frecuencia a la Eucaristía.

Que Jesús Eucaristía le pague, como Él sabe hacerlo, al autor de Mi Comunión de María, y le conceda a cambio del bien que su lectura hace a las almas, bendiciones y gracias sin cuento» (El Granito de Arena, 5/3/1925, pp. 148-150).

Nos toca ahora a nosotros acercarnos a este libro y sacar nuestras propias conclusiones. O mejor: llevarlo a la oración y dejar que sea un instrumento para que el Señor, en unión de María, nos enseñe a ser personas eucarísticas, cortadas a la medida de su Corazón.

Mª Andrea Chacón Dalinger, m.e.n.
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