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Resonancias en nuestra Iglesia de hoy (octubre 2017)

30 octubre 2017

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de octubre de 2017.

Portadoras de esperanza, luz y alegría

«Pablo VI escribió algo muy hermoso sobre las mujeres, pero creo que debemos avanzar en la explicitación de este papel y carisma de la mujer en la Iglesia. No se puede entender una Iglesia sin mujeres. Pero mujeres activas en la Iglesia que vayan adelante. En la Iglesia hay que pensar en la mujer en esta perspectiva de decisiones arriesgadas, pero como mujer» (papa Francisco, 13/02/2013).
Queridísimo D. Manuel: quiero agradecerte la gran confianza que pusiste en la mujer tanto en la fundación de tus Obras (tu primera fundación fue la de las Marías de los Sagrarios, después vinieron los Discípulos de San Juan, Misioneros Eucarísticos Diocesanos, etc.) como en la acción pastoral. Hoy seguirías confiando en ellas.

Como todos los años, a mediados de septiembre tuvo lugar el Encuentro de Animadores, en Madrid. En él se dieron cita miembros de todas las ramas de la Familia Eucarística Reparadora. Hna Mª Julia Casero, Misionera Eucarística, que tanto has trabajado en la UNER, ¿cómo crees que vería nuestro fundador nuestra inserción, como mujeres, en la pastoral de la Iglesia?

Después de palpar la situación que encontró al llegar a Huelva, D. Manuel preguntó al Amo, como él llamaba al Señor del Sagrario, «¿por qué no vienen?, ¿por dónde empiezo?». Sabiendo que el mejor lenguaje son los hechos, porque son los que mejor se entienden, impulsó la acción renovadora que se necesitaba en aquel entonces a nivel cristiano y social. ¿Cómo implicarse cristiana y socialmente en ello? Por el ser y el hacer.
Así lo realiza hoy la FER colaborando desde dentro en la Pastoral de la Iglesia y estando presente por medio de la acción, sin olvidar nuestro ser de cristianos tanto a nivel de creyentes y trabajadores en la viña del Señor: catequesis, liturgia, acción social, presencia en periferias, comedores, búsqueda de trabajo para quienes están en el paro, talleres profesionales, etc. Todo ello alimentado por una vida cristiana y social coherente con nuestro ser y hacer, es decir con las características propias de la Obra, sin perder de vista su ser eucarístico reparador

Querida Milagros García Cordero, de la UNER de Tenerife, ¿te parece necesaria una fuerte presencia de la UNER dentro de la vida eclesial?
Nuestro carisma desde su fundación cuenta con una fuerte presencia en la pastoral de la Iglesia. Recordemos que ya en 1911 san Manuel requería de las mujeres, a las que llamaba los ángeles de la parroquia, su presencia en las calles para labores de evangelización. En el futuro esa presencia debe incrementarse participando en las tareas que se vayan asignando a las mujeres.

¿Qué implica, para ti, en nuestra vida diaria el ser parte de esta gran Familia Eucarística?
Siento que estamos llamadas a formar parte de esa nueva iglesia que propone el papa Francisco desde nuestra misión de eucaristizar. En algunos casos, con la formación adecuada, es necesario realizar tareas que puedan ser asumidas por consagrados y laicos en ausencia de los presbíteros

Araceli Vicente Quesada, de la UNER de Gijón, ¿cuál te parece que debe ser la participación de la mujer en la UNER dentro de la pastoral de la Iglesia?
La mujer como tal tiene un papel relevante en la familia, en la sociedad, en la vida laboral y, por lo tanto, también en la Iglesia. San Manuel, como gran adelantado a su tiempo que fue en tantas cuestiones, así lo manifestó en sus escritos y en su vida. Es significativo también que la fundación del movimiento de laicos, (hoy UNER), nace con las Marías de los Sagrarios, luego vendrán los Discípulos de San Juan. Nuestro fundador nos quería como Iglesia dinámica y emprendedora en el mundo, eucaristizando, fermentando los ambientes, introduciéndonos en la masa, para dar a conocer la presencia desconocida u olvidada de Jesús Eucaristía entre nosotros.

¿A qué debe llevarnos la vivencia de nuestro carisma?
Una María debe colaborar activamente sembrando granitos de vida y esperanza, actuando con su delicada sensibilidad, audacia, ingenio y tenacidad en las situaciones delicadas de cada día. Creo que un campo importantísimo a eucaristizar son los niños, ya que son el futuro. Ahí tenemos posibilidades infinitas de enseñarles no solo dentro del ámbito familiar, sino desde la catequesis, la enseñanza. Nuestra vida de Iglesia no es un compartimento estanco. También desde el campo laboral se puede hacer muchísimo apostolado.
La aportación de la mujer a la Iglesia y desde nuestro carisma eucarístico, centro y cumbre de la vida eclesial, parte de nuestra vida diaria junto a las personas que nos rodean. Se trata de que perciban en nosotras esperanza, luz y alegría por lo que sentimos, vivimos y llevamos dentro. Así llegaremos a ejercer el servicio en muchas tareas pastorales y puestos de responsabilidad, indispensables para el crecimiento de la vida cristiana en las comunidades. Muchas parroquias crecen gracias a Marías que colaboran desde muy diferentes ámbitos. A lo largo de la historia muchas mujeres nos han dejado una huella significativa, figuras ya en el Antiguo Testamento como Noemí, Ruth, pasando por Catalina de Siena o Teresa de Ávila y en la actualidad la madre Teresa de Calculta, son solo unos ejemplos de la importancia y la necesidad de la mujer en la Iglesia.

Mª del Carmen Ruiz, m.e.n.
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