Skip to content

Vigilia de la Inmaculada Concepción

6 diciembre 2017

Esta noche nos reunimos para celebrar la Vigilia de la solemnidad de nuestra Madre Inmaculada, la solemnidad de ¡la más María de todas las Marías! Celebramos la fiesta de la que “fue la mejor y más grata de todas las hijas que Dios ha tenido y tendrá: fue la Madre que más ha gozado y sufrido por su Hijo, la que más parecido ha tenido con Él, y fue la Esposa más fiel, más enamorada, más sacrificada y más enriquecida por su Esposo. ¡Mientras más limpia, más María! ¡La Inmaculada! ¡Ésa es la gran María! Para las Marías es: su Madre, su Reina, su Modelo, su Compañera” (San Manuel González).

Con Ella y junto a Ella queremos preparar la venida del Señor, con el corazón lleno de esperanza. Que hoy brille, de modo especial, la luz de nuestros deseos, de nuestra vigilancia, de nuestra alegría, de nuestra fe y de nuestra esperanza. Con estas intenciones, de la mano de la Inmaculada, nos ponemos en camino hacia el encuentro del Señor, que viene.

 

Canto

 

(Recitamos juntas)

Madre Inmaculada, queremos aprender de ti a esperar a Jesús.
Queremos caminar contigo y como tú hacia el encuentro con Él.
Ayúdanos a disponernos para celebrar su venida,
Tú eres la estrella que nos guía hacia Él.
Ayúdanos, María, a reavivar el fuego de nuestra esperanza
en este tiempo de Adviento, para que sepamos acoger la Luz del mundo
y nos convirtamos en antorchas que iluminan la oscuridad de nuestro mundo.

Necesitamos tu mirada inmaculada,
para recuperar la capacidad de mirar a las personas y cosas
con respeto y reconocimiento
sin intereses egoístas o hipocresías.

Necesitamos de tu corazón inmaculado,
para amar en modo gratuito
sin segundos fines, sino buscando el bien del otro,
con sencillez y sinceridad, renunciando a máscaras y maquillajes.

Necesitamos tus manos inmaculadas,
para acariciar con ternura,
para tocar la carne de Jesús
en los hermanos pobres, abandonados, enfermos,
para levantar a los que se han caído y sostener a quien vacila.

Necesitamos de tus pies inmaculados,
para ir al encuentro de quienes no saben dar el primer paso,
para caminar por los senderos de quien se ha perdido,
para ir a encontrar a las personas solas.

Te agradecemos, oh Madre, porque al mostrarte a nosotros libre de toda mancha de pecado,
nos recuerdas que ante todo está la gracia de Dios,
está el amor de Jesucristo que dio su vida por nosotros,
está la fortaleza del Espíritu Santo que hace nuevas todas las cosas.
Virgen Inmaculada, Madre de Dios y Madre nuestra. Ruega por nosotros.

Silencio breve

Reflexión

Damos un paso más en el camino del Adviento. Hacia el horizonte de una tierra nueva. En María encuentra su cumplimiento la promesa de la victoria plena de la humanidad sobre las fuerzas del mal y de la muerte. Por eso, queremos acercarnos esta noche con confianza a nuestra Madre Inmaculada.

Necesitamos avivar en nuestro interior el deseo de que llegue Jesús. Es decir, anhelar vivamente su venida, ilusionarnos por conocerlo más, reencontrarnos con Él, crecer en amor hacia Él.

María con su presencia de Madre amorosa y su ejemplo de corazón entregado, nos ayudará en este tiempo. Dejemos que caigan todas nuestras defensas para escuchar y sentirnos más libres para responder. Pidamos al Espíritu que nos ayude a entrar con María en la sencillez y, a la vez, profundidad del misterio que celebramos.

 

Canto al Espíritu Santo

 

  • Testimonios: Podemos expresar brevemente algo que evoque la presencia de la Virgen en nuestra vida o en la vida de las personas. Se puede intercalar algún canto.
  • Entronización de la Palabra (Se lleva Palabra en procesión, acompañada de dos cirios)

 

Evangelio: Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?».
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible».
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y la dejó el ángel.

 

Reflexión

Es de notar que María es visitada no en un espacio sagrado, sino en el espacio habitual de su vida diaria. Un rincón cualquiera es el lugar oportuno para la anunciación, para solicitar un sí. Lo más importante no es el lugar, sino oídos especiales, actitudes de vida especiales, ojos de misterio para poder asombrarse.

La Virgen es visitada en la cotidianidad de su existencia. Allí es sensible a Dios, en la vida ordinaria; donde otros ven una losa y una muralla que les impide todo contacto con Dios, allí María dice sí, acepta, acoge y es generosa en su aceptación a la propuesta del ángel.

Símbolo: Vasija de barro (se presenta una vasija de barro o cántaro)

Te presentamos, Señor, esta vasija (cántaro) vacío. Es de un material sencillo y humilde, que nos recuerda la vida de nuestra Madre Inmaculada. Cada vez que miramos su vida volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. María es contemplativa del misterio de Dios en el mundo, en la historia y en la vida cotidiana de cada uno y de todos. Es la mujer orante y trabajadora en Nazaret.

Oración: (Todos) Señor que como Ella, sepamos vaciarnos de nosotras mismas y de todo aquello que impide que acojamos tu Palabra y tu voluntad en nuestras vidas.

Silencio breve

 

Canto

  • El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
    El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios».

Reflexión

Dios visita, entra de puntillas en nuestra vida, como lo hizo en la vida de la Virgen. Y entra siempre saludando, quitando toda sensación de temor: “No temas”.

A veces, ante Dios nos situamos con cierto miedo, a la defensiva, por si acaso. El miedo es un sentimiento de defensa, nos defendemos ante lo que se escapa de nuestras manos y no podemos controlar o programar. Lo opuesto al miedo es la confianza, ésta es abandono positivo en manos de Alguien, con la firme seguridad de que esas manos en las que me entrego no me llevarán al abismo y cuidarán de mi existencia.

“No temas”, porque ponerse en manos de Dios es dejar que se cumplan sus planes antes que los nuestros y dejar que Él sea el protagonista.

Símbolo: Lámpara (presentamos una lámpara de barro)

Te presentamos, Señor, esta lámpara, signo de la presencia de María en nuestras vidas. Ella nos invita a caminar sin miedo, iluminados por la luz de Cristo, para hacer posible que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz.

Oración: (Todos) Señor que como Ella, Madre del Evangelio viviente, manantial de alegría para los pequeños, sepamos ser luz para los que nos rodean.

Silencio breve

 

Canto

María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Reflexión

Los síes a Dios, como los síes humanos, son siempre un riesgo. No se te dice todo lo que va a suceder, todo lo que conlleva el sí. Se te indica sólo que el Señor está contigo y estará. Ignoramos lo que hay más allá del momento presente. Ignoramos lo que nos encontraremos por el camino y la respuesta que daremos en cada momento a las situaciones concretas. Se nos garantiza una presencia divina de donde sacar fuerzas y donde mirar para orientarnos en las decisiones. En esos momentos, lo más importante no serán nuestras fuerzas, sino contar con la ayuda de Aquél en quien hemos puesto nuestra confianza.

Símbolo: Cartel con un “sí” (se deja al lado de la imagen de la Virgen)

Hemos colocado un cartel con la palabra SI, como el que pronunció nuestra Madre Inmaculada. Al mirarlo nos acordamos de Ella y volvemos a creer que nada hay imposible para Dios. En ella vemos que la humildad y la confianza no son virtudes de los débiles sino de los fuertes. Estamos ante algo grande, cargado de misterio y de ternura, de profundidad y de cercanía, de promesa.

Dios sigue visitando y solicitando. Dios visita para lanzar y relanzar. Dios visita para que nazca lo nuevo.

Silencio breve

Oración final (Todos)

Madre Inmaculada, la gran intercesora, ayer en el Evangelio, hoy en el Sagrario y siempre en la eternidad, enséñanos a decir con generosidad, firmeza y paz, en todo y siempre, tu respuesta al ángel: “Hágase en mí según tu palabra”.

Tú que conservaste en tu corazón las palabras que oías de Jesús y que acogiste con profundo amor el sueño de Dios para tu vida, intercede por nosotros para que redescubramos que la felicidad que anhelamos y que tenemos derecho a saborear tiene un nombre, un rostro, el de Jesús de Nazaret, oculto en la Eucaristía. Amén.

Canto: Magníficat

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: