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UNER de Santa Rita (Santa Fe, Argentina)

7 enero 2018

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de enero de 2018.

Intentando llevar alegría,
¡la recibimos nosotras!

El 24 de octubre, martes, era un día hermoso y soleado. A las 16:30 nos encontramos en la entrada del Hogar Amor y Esperanza. Éramos Hilda, Mabel, Susana, Ana Mª y Graciela. Jorge, el director, nos brindó una cogida maravillosa. también el personal que trabaja allí, quienes tratan a los abuelos con mucho amor.


Allí residen 40 ancianos. No todos gozan de buena salud, algunos se encuentran en cama y sufren de Alzheimer. Aun así, nosotras con nuestra presencia y oración, se los ofrecimos a Dios nuestro Señor, a través de san Manuel González para aliviar su sufrimiento.

Seguimos recorriendo el hogar y nos encontramos en el comedor, con los demás abuelos. Algunos estaban ya merendando. Todos se pusieron muy contentos al vernos. Cada una de nosotras nos acercamos y conversamos con ellos de nuestro gran maestro del amor: Jesús. También les entregamos estampitas de san Manuel y, a aquellos que podían leer, les regalamos un ejemplar de Apostolados menudos.

Fue una tarde maravillosa. Dionisia Dora se atrevió a recitarnos poemas de Juana de Ibarbourou, Rubén Darío y también cuentos, mientras tomábamos mate. José –es decir, Pepe como le gusta que lo llamen– con sus 82 años nos dejó muy claro que no le gustaba que le digan abuelo, porque lo hace sentir viejito. Ana nos contó que estaba sola y que allí había encontrado una familia. Alberto se alegró inmensamente al ver el libro de san Manuel que le regalábamos, porque ya conocía a nuestro santo fundador.

Otros eran más solitarios, porque así les gustaba estar, nos dijeron. Pero todos nos manifestaron su felicidad al sentir nuestra presencia, y la de nuestro señor Jesucristo, en cada palabra que escuchaban y compartían.

Cuando ya se acercaba la hora de retirarnos le pedimos a los abuelos sacarnos unas fotos con ellos como recuerdo y les prometimos volver a visitarlos, no sin antes saludar cariñosamente a cada uno. ¡Cuánta alegría nació en nuestro interior tras esta visita!

UNER Santa Rita (Santa Fe, Argentina)
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