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Palabras de santo (enero 2018). Qué hace y qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario

15 enero 2018

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de enero de 2018.

Un regalo para la Iglesia universal

Preparando este artículo, me resonaba el lema de la Familia Eucarística Reparadora para el curso 2017-18: «Lo que el amor no puede callar». Creo que es un buen resumen, tanto del contenido del libro que comentaremos, como de las motivaciones que tuvo su autor al escribirlo. Ver en Google Books, Qué hace y qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario (4ª edición, 1937).


Cuando estamos enamorados no lo podemos esconder, se nos nota, y necesitamos decirlo, compartir esta alegría con quienes nos rodean. Don Manuel, que experimentó el amor transformante de Cristo en su vida, fue descubriendo también «qué hace y qué dice» su Corazón en el Sagrario, y plasmó estas reflexiones en originales páginas que son fuente de una profunda y sólida espiritualidad eucarística; un verdadero regalo para la Iglesia universal.

Hablemos del Sagrario
En el año 1914, san Manuel comienza a publicar diversas reflexiones en la sección «Hablemos del Sagrario» de la revista El Granito de Arena, en torno a la novedosa temática «Qué hace y qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario». Con formato de libro, reuniendo todos los artículos de esta sección, la primera edición vio la luz en 1925. Así lo anunciaba la revista: «Un nuevo libro del Sr. Obispo de Málaga: Qué hace y qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario. Viaje al país de las divinas sorpresas. Muy a propósito para aprender a pasar ratos deliciosos de Sagrario. Encuadernado en tela inglesa, 2 ptas. ejemplar más 0,30 de certificado» (El Granito de Arena, 5/10/1925, p. 580). En el número siguiente, se publicaron fragmentos del prólogo (cf. El Granito de Arena, 20/10/1925, pp. 610-613).

Meses después encontramos una de las críticas, realizada por la Revista Eucarística (Padres del Santísimo Sacramento): «Es esta obra otro fruto finísimo de las finezas y delicadezas de un amante de la Eucaristía, de un como vidente de los secretos del Corazón de Jesús Sacramentado. ¡Qué manera de pensar y sentir y penetrar! Buscan estas páginas a la gran familia del Sagrario, al clero en particular y a las Marías y Discípulos de San Juan, para proponerles un viaje al País de las divinas sorpresas (…) El contenido es pues eucarístico y además evangélico. La gran idea inspiradora del libro es ésta: el Evangelio es el revelador del Sagrario (…) Después de una introducción preciosísima, en la que se habla también a los sacerdotes como sabe hacerlo el autor, se nos dan meditaciones del Evangelio ante el Sagrario, breves, sustanciosas y ¡tan originales! repartidas en esta forma: 23 sobre ‘qué hace el Corazón de Jesús en el Sagrario’; 15 generales para todas las almas y 10 particulares para los sacerdotes sobre ‘qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario’ (…) La misma encuadernación, de Calleja, viene a coronar la belleza interna y externa de este manualito, que contiene mucho corazón y mucha voluntad, mucho amor y mucha virtud girando alrededor de la Eucaristía» (El Granito de Arena, 20/3/1926, p. 143).

Desde aquella primera edición en 1925, este ha sido uno de los libros de san Manuel más difundidos, y el que cuenta, hasta el momento, con el mayor número de ediciones: ¡16! (1925, 1931, 1934, 1937, 1940, 1944, 1949, 1955, 1961, 1976, 1982, 1986, 1992, 1997, 2002, 2011). La última edición (2011) tuvo dos reimpresiones, en Argentina (2012) y Ecuador (2013). También fue traducido al portugués y al italiano con el título Tabernacolo: Vangelo vivo, y es el número 32 de una colección de libros de espiritualidad eucarística (Edizioni Cantagalli, Siena 1986). Por tanto, podemos decir, citando la introducción de las Obras Completas, que «entre los escritos eucarísticos de don Manuel, ha sido éste uno de los más afortunados en la cotización de los lectores (…). También este libro refleja al natural el alma y la experiencia eucarística del autor, y aporta nuevas líneas de fuerza a su pastoral y a su carisma profético. Don Manuel es, efectivamente, el profeta de la Eucaristía para el creyente de hoy» (OO.CC. I, 1998, pp. 347-348).

Evangelio vivo
El traductor de la versión italiana, para acercar el texto a la comprensión de sus lectores, optó por el título Tabernacolo: Vangelo vivo (Sagrario: Evangelio vivo). Ciertamente, el Evangelio es el hilo de oro que teje la trama de cada una de las reflexiones de don Manuel, es el «revelador del Sagrario». Así lo afirma el mismo autor: «¿quién mejor y con más seguridad que el santo Evangelio podrá introducirnos en las interioridades misteriosas del Sagrario? ¿Qué medio más proporcionado que un rato de meditación sobre un trozo de Evangelio para ver y oír dentro del Sagrario?» (OO.CC. I, n. 382). Así, don Manuel elige para sus meditaciones versículos de los Evangelios que reflejan diversos momentos de la vida de Jesús. Recorriendo estas citas podemos ver que este itinerario abarca desde su nacimiento en Belén y su vida oculta en Nazaret hasta los misterios de su pasión, muerte y resurrección, sin olvidar su vida pública, y relatos de parábolas, milagros y curaciones. ¡Una preciosa lectura de lo que hace y dice Jesús en el Evangelio, que ilumina lo que hace y dice hoy por nosotros en la Eucaristía! Don Manuel nos invita también hoy con estas páginas a ser discípulos y misioneros de Jesús, y continúa diciéndonos: cuando experimento el amor de Cristo, que transforma mi vida, cuando descubro qué me dice y qué hace por mí, ¡imposible dejar de anunciarlo!

La revolución de la ternura
Recuerdo una reflexión preparada por una de nuestras hermanas para el Jueves Santo que, parafraseando este libro, decía: «¿Qué hace Jesús en la Eucaristía? Amar. ¿Qué dice? Te amo». Me parece un excelente resumen de lo que expresa en estas páginas don Manuel, intentando reflejar la ternura de un Dios que utiliza mil y un modos, palabras y acciones para demostrarnos su amor. ¿Cuáles son las acciones que se destacan?, ¿qué hace Jesús en la Eucaristía? Recorriendo rápidamente el índice, podemos decir: mira, escucha, espera, llama, siembra, se entrega… ¡cuánto para imitar! Y, ¿qué dice? Algunas de sus palabras más preciosas: son levántate, anda, sígueme, no temas… ¡cuánto necesitamos escucharlas, una y otra vez! Jesús, Verbo del Padre, conjuga verbos y expresa palabras que dan vida, esperanza, ternura, amor gratuito a todos, siempre y en todo lugar.

Las notas esenciales del carisma eucarístico reparador también aparecen con fuerza en esta publicación. Don Manuel advierte el contraste entre todo lo bueno que nos da el Señor y los abandonos que, a pesar de todo, padece; y nos lo transmite con elocuencia. Esto se puede ver incluso en los títulos de algunas reflexiones: «El Corazón de Jesús está esperando que los suyos le dejen entrar… está andando la calle de la amargura… a pesar de todo, está solo».

Ante esta realidad, anima a las Marías para que vivan con pasión su vocación reparadora, dando un plus de amor, a ejemplo de las primeras Marías del Evangelio: «Tener para el Maestro unos ojos que siempre le miraran, unos oídos que siempre le escucharan, unos pies que siempre le siguieran, un corazón que siempre latiera al unísono con el de Él, y esto más que por conveniencia o recreo propios, para gusto y reparación y gloria de Él; éste fue el gran oficio de las Marías» (OO.CC. I, n. 380); «las Marías más activas, más sólida y perseverantemente activas serán siempre las más contemplativas (…) ¡Cómo quisiera yo que se grabara esa verdad en el corazón de todas las Marías y de todos los que trabajan en la viña del Señor!» (OO.CC. I, n. 382). Cabe aclarar que don Manuel no se dirige solo a las Marías de los Sagrarios, a los miembros de la Familia Eucarística o a los sacerdotes, sino a cada bautizado, porque la Eucaristía es la fuente, el centro, el culmen de la vida de toda la Iglesia y un don de Dios para la vida del mundo.

Por tanto, queridos lectores, no perdamos la oportunidad de disfrutar de este viaje al que nos invita san Manuel. Solo se necesita un corazón atento y disponible, y estar abiertos a las sorpresas que el Señor nos quiera regalar. ¡Buen camino!

Mª Andrea Chacón Dalinger, m.e.n.
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