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La FER en Cáceres

27 enero 2018

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de enero de 2018.

Encuentro y reencuentro

Con motivo del primer aniversario de la canonización de don Manuel González, el pasado sábado 28 de octubre, un grupo de unas 50 personas, miembros de la UNER de Cáceres, Almoharín, y Alcuéscar, partíamos hacia Palencia, cuando aún los primeros rayos del sol no habían salido.

Después de realizar una parada para desayunar, nos dispusimos a rezar laudes y a encomendar nuestro día a san Manuel, para que todo se desarrollara bien. Al finalizar los rezos, comenzamos a ensayar las canciones que cantaríamos en la Eucaristía de acción de gracias que tendríamos en la capilla del Sagrario de la catedral de Palencia. Así, el viaje se nos hizo muy corto y ameno.

Cuando llegamos, fuimos recibidos por la Hna. Mª del Rosario (delegada de la UNER en Palencia) que nos dedicó unas afectuosas palabras y nos dio algunas reseñas sobre la tumba de nuestro santo. También nos recibió Oliva, presidenta del grupo UNER de la diócesis, y nos dedicó unas palabras. Tras este magnífico recibimiento, comenzamos la celebración de la Eucaristía, presidida por D. Afrodísio Hernández, director espiritual del seminario de Coria-Cáceres y asesor de la UNER de nuestra diócesis. En este día de los apóstoles san Simón y san Judas Tadeo, D. Afrodísio en su homilía nos habló sobre estos grandes santos y por supuesto de san Manuel González, pues todos ellos son un ejemplo de vida eucarística y que gracias a sus testimonios y vivencias conocemos más de cerca a Jesús.

Tras la Misa, visitamos el resto de la catedral. Pudimos entrar en la cripta de san Antolín y gracias a la Hna. Mª del Rosario, que nos hizo de guía turística conocimos un poco de la historia de este lugar con tanto valor.

Tras este pequeño recorrido turístico, nos pusimos en camino para ir a comer a casa de las Misioneras Eucarísticas de la Ctra. de Burgos. La mayoría estábamos impacientes por llegar, ya que allí viven Mª Dionisia y Mª Petra, dos hermanas que estuvieron muchos años en nuestra ciudad, que son muy queridas por todos los del barrio y a las que hacía varios años que no veíamos. A la llegada a Nazaret ya estaban esperándonos y, por supuesto, alguna que otra lágrima se escapó. Nos acompañaron durante la comida y les fuimos poniendo al día de todo lo acontecido por la ciudad. Tras la comida visitamos la casa y llegó el momento de despedirnos, con pena, pero alegres de la felicidad que sintieron las hermanas al estar con nosotros.

Nos encaminamos hacia la casa del centro. Allí tuvimos una oración con exposición del Santísimo, cumpliendo con el deseo de san Manuel de acompañar al Sagrario. «Ahí está Jesús, no lo dejéis abandonado». También se presentó el cartel y el lema de este nuevo curso: «Lo que el amor no puede callar». Por último, visitamos el museo de la vida de san Manuel y, guiados por la Hna. Julia Mª, pudimos admirar los objetos que utilizó nuestro santo fundador.

Después de un día tan intenso, emprendimos el camino de regreso a Cáceres. Estar tan cerca de los restos de san Manuel nos recargó las pilas para comenzar el curso con una ilusión y un ánimo desbordante.

Mª Aurora Barrantes (UNER Cáceres)
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