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Hora santa – 4 de marzo de 2018

2 marzo 2018

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“Lo que el amor no puede callar”(*)

Símbolo para la oración: Una palangana con un jarro y una toalla. En la palangana tener frases de San Manuel González escritas en papeles sobre la Eucaristía y el amor.
Canto para la exposición del Santísimo
Ambientación: El encuentro con Cristo se renueva en cada Eucaristía. Es la respuesta a los anhelos de verdad y amor, de felicidad y justicia, de los que está hecho el corazón del hombre. El ser humano está hecho de infinito. Esos deseos y exigencias de su “corazón” no admiten confines.
Estamos en la presencia del Señor. Hagamos silencio, interior y exterior, para conectar nuestro corazón con el suyo en este rato de oración.
Silencio
Palabra de Dios: Jn 15,1-18 (Proclamarlo con la Biblia, de pie y al frente)
Comentario:
¡El amor es entrega y donación! Y la Eucaristía es el gesto más sublime de amor que nos dejó Jesús aquí en la tierra, por eso Sto. Tomás de Aquino lo llamó Sacramento de la caridad.
La Eucaristía, es el don que Jesucristo hace de sí mismo, revelándonos el amor infinito de Dios por cada hombre. En este Sacramento se manifiesta el amor “más grande”, aquel que impulsa a “dar la vida por los amigos”. Y Jesús “los amó hasta el extremo” (Jn 13,1). Con esta expresión, el evangelista Juan presenta el gesto de infinita humildad de Jesús: antes de morir por nosotros en la cruz, ciñéndose una toalla, lava los pies a sus discípulos. Del mismo modo, en el Sacramento eucarístico Jesús sigue amándonos “hasta el extremo”, hasta el don de su Cuerpo y de su Sangre. ¡Qué emoción debió embargar el corazón de los Apóstoles ante los gestos y palabras del Señor durante aquella Cena! ¡Qué admiración ha de suscitar también en nuestro corazón el Misterio eucarístico!
Música de fondo
Gesto:
«¿Cuándo nos mandó Jesús “amaos los unos a los otros”, es decir, cuándo nos dejó su mandamiento nuevo, en qué contexto? En la Última Cena, cuando nos estaba dejando la eucaristía. Por tanto, tiene que haber una estrecha relación entre eucaristía y el compromiso de caridad.»
(Cada uno de los participantes sale a recoger un papel de la palangana, que luego compartiremos en forma de oración).
Canto
Silencio
Reflexión:
«Pasé hambre por ti, y ahora la padezco otra vez. Tuve sed por ti en la Cruz y ahora me abrasa en los labios de mis pobres, para que, por aquella o por esta sed, traerte a mí y por tu bien hacerte caritativo. Por los mil beneficios de que te he colmado, ¡dame algo!…No te digo: arréglame mi vida y sácame de la miseria, entrégame tus bienes, aun cuando yo me vea pobre por tu amor. Sólo te imploro pan y vestido y un poco de alivio para mi hambre. Estoy preso. No te ruego que me libres.
Sólo quiero que, por tu propio bien, me hagas una visita. Con eso me bastará y por eso te regalaré el cielo. Yo te libré a ti de una prisión mil veces más dura. Pero me contento con que me vengas a ver de cuando en cuando. Pudiera, es verdad, darte tu corona sin nada de esto, pero quiero estarte agradecido y que vengas después de recibir tu premio confiadamente. Por eso, yo, que puedo alimentarme por mí mismo, prefiero dar vueltas a tu alrededor, pidiendo, y extender mi mano a tu puerta.
Mi amor llegó a tanto que quiero que tú me alimentes. Por eso prefiero, como amigo, tu mesa; de eso me glorío y te muestro ante todo el mundo como mi bienhechor». (San Juan Crisóstomo)
Expresamos nuestra oración en forma de petición, acción de gracias, deseos…
Canto
Reserva del Santísimo
Invocamos a María con San Manuel
«Aquí estamos, Madre querida,
siempre dispuestos a alargar la mano
a quien nos pide auxilio
y a abrir el corazón a los desvalidos del cariño;
pero ¡por gracia tuya!
que las pobres manos y el pobre corazón de los hombres
cuando no están sostenidos por la virtud
que solo viene de donde Tú estás,
se cansan y se encogen…
Aquí estamos los sacerdotes y seglares
que andamos metidos en esta magna obra
de restauración cristiana,
cantándote con la frescura de las almas de los niños
con la inquebrantable confianza de viejos creyentes,
la tradicional Dios te salve, luna llena…
que te cantan tus marineros.»

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