Saltar al contenido.

Editorial (abril 2018)

7 abril 2018

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de abril de 2018.

La única luz que ilumina de verdad

La relación con la luz y, por ende, con la visión de la realidad que tiene la Humanidad en la actualidad es muy diversa que la que tenía hace miles de años. En el siglo XXI solo hace falta apretar un botón para encender la luz y, por increíble que parezca, ya es posible hacerlo desde un teléfono inteligente si tenemos las bombillas adecuadas.


Pero no siempre fue así. Sabemos que el hombre primitivo prestaba gran atención para cuidar el fuego no solo por el calor que le proporcionaba sino por la luz que emanaba y que le permitía distinguir figuras y seres a distancia. Más aún, el fuego era un arma con la que espantar a algunos animales.

No en vano rezamos con el salmista: «el Señor es mi luz… a quién temeré» (Sal 26,1). Sin embargo, el pueblo de Israel recitaría este salmo con una fuerza especial, con una necesidad que, quizás en nuestra sociedad actual, no llegamos a comprender en profundidad.

A quienes vivimos sumidos entre tantas luces (pantallas de móvil, de televisor, luces de las calles, publicidad lumínica, etc.) puede parecernos menos necesario que Dios sea luz. Sin embargo Jesús mismo dijo que Él era la luz: «Yo soy la luz del mundo» (Jn 8,12) y que nosotros estamos llamados a reproducir en nuestras vidas su mismo ser: «vosotros sois la luz del mundo» (Mt 5,14).

Más allá de avances científicos y tecnológicos, la luz sigue siendo un elemento indispensable en nuestras vidas: las plantas no pueden crecer sin luz, los seres humanos enfermamos sin luz y muchas dolencias sanan mediante una exposición razonable al sol.

En Pascua la liturgia nos recuerda con especial fuerza, ya desde la Vigilia Pascual, que Dios es luz y que quiere darnos su luz. Él sabe lo que necesitamos más que nosotros mismos. Él quiere sanarnos, iluminarnos, acompañarnos, socorrernos y derramar su misericordia sobre cada uno de nosotros, sus hijos.

La oscuridad en la que se encuentran las iglesias al inicio de la Vigilia Pascual significan esas tinieblas que tantas veces quieren anidar en nuestro corazón rodeados de falsas luces, luces que encandilan pero no iluminan. Luces que cegan la visión pero dejan frío el corazón.

En medio de esas tinieblas se alza pequeña y solemne, la luz del cirio pascual, es decir, la luz de Cristo resucitado. Y de esa misma luz somos partícipes porque de ese cirio nos llega la luz que nos permite iluminar nuestra vida y alcanzar incluso a quienes nos rodean.

Si en Cuaresma se nos invitó a dejar de lado algunas luces y asumir la oscuridad en la que a veces vivimos, Pascua es la invitación por antonomasia para dejarnos iluminar. Y así, solo así, bajo la luz cálida y cercana de Jesucristo resucitado, podremos mirar nuestra vida con una luz nueva.

Solo después de haber recibido esta luz los apóstoles comprendieron las palabras que había pronunciado el Maestro mientras estaba con ellos. Solo después de dejarnos iluminar por la luz del Resucitado podremos comprender nuestro pasado, aceptar con gozo y gratitud el presente y soñar con esperanza el futuro. Los problemas, el dolor de la magnitud que sea, incluso la muerte, adquieren nuevas dimensiones cuando son mirados a la luz de la resurrección del Hijo de Dios que se entregó por nosotros.

Pascua no es tiempo de altas disquisiciones teológicas o filosóficas sino el tiempo propicio que Dios quiere regalarnos para que nos dejemos bañar por su luz resucitada y resucitadora. Porque sabe cuánto la necesitamos. Porque se goza en ver a sus hijos caminar en la luz. «

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: