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Herederos de un carisma (mayo 2018)

26 mayo 2018

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de mayo de 2018.

El proyecto fundacional y su desarrollo (II): Los grupos de consagrados en la FER

Como recordábamos en el número anterior de El Granito, todo carisma es concedido por el Espíritu Santo para servicio de la comunidad eclesial. El carisma eucarístico reparador recibido en Palomares del Río por san Manuel González y por cada uno de los miembros de la Familia Eucarística Reparadora no es una excepción. En este número, tras haber ofrecido una breve descripción e historia de los grupos de laicos (UNER, RIE y JER), ofrecemos un recorrido similar para los grupos de consagrados.


La acción de Dios en san Manuel González no se limitó a inspiración primigenia sino que fue desarrollándose en la fundación de diversos grupos eucarísticos. Los sacerdotes y consagradas también encontraron un lugar en la Familia Eucarística Reparadora, dando lugar a la fundación de los Misioneros Eucarísticos Diocesanos (1917), las Marías Auxiliares Nazarenas y las Marías Nazarenas (1921).

Misioneros Eucarísticos Diocesanos
Siendo Administrador Apostólico de Málaga, san Manuel presenta la Obra de los Misioneros Eucarísticos Diocesanos en la Instrucción pastoral de cómo se han de renovar nuestros pueblos por la acción eucarística, y lo hace así: «No os la presentamos como panacea de todos los males espirituales, morales y económicos que padecen nuestros pueblos, pero sí como principio o condición de remedio. Podemos aseguraros que casi desde que comenzamos la Visita [pastoral]de los pueblos, nos la está reclamando nuestro corazón de padre ansioso de llegar con remedios oportunos a los males que aquejan a sus hijos. Fin: Remediar los tres abandonos más perjudiciales de un pueblo, el de Jesucristo Sacramentado, el del cura y el de las almas, mediante la formación y el sostenimiento de núcleos de almas sólidamente piadosas que desagravien y acompañen al primero, auxilien al segundo y aproximen al Uno y al otro a las terceras» (El Granito de Arena, 20/2/1918, n. 250, p. 81).

Si bien esta instrucción lleva fecha del «primer viernes de febrero de 1918» –es decir, el día 1– el inicio de las actividades de los Misioneros Eucarísticos Diocesanos puede remontarse a un par de meses antes. Esto se verifica diez años después cuando, a la muerte de uno de los primeros sacerdotes que fueron parte de esta Obra, san Manuel publica en El Granito: «El día 7, Víspera de la Inmaculada, recibo este telegrama de Ronda: “Padre Remigio falleció anoche, repentinamente en Confesonario”. Don Remigio Jiménez Blázquez, natural de Macotera (Salamanca), era el primer sacerdote que entró en la Obra de los Misioneros Eucarísticos Diocesanos hacía diez años precisamente el día siguiente al de su muerte». El ingreso del primer MED se dio, por tanto, el 8 de diciembre de 1917. Los misioneros Eucarísticos vivían «en comunidad, con el espíritu de una hermosa vida apostólica»(OO.CC. I, n. 74).

Pocos meses antes de la fundación de los MED, en junio, se había editado por primera vez el libro Aunque todos… yo no, en el que se explicaba el gran mal del abandono del Sagrario y se presentaba la «Obra de las Tres Marías y de los Discípulos de San Juan para los Sagrarios–Calvarios» (cf. pp. 63-73).

La segunda edición de Aunque todos… yo no vio la luz un año después, en junio de 1918 y, tanto en el «Prólogo» como en el «Epílogo», D. Manuel presenta la Obra de los Misioneros Eucarísticos Diocesanos: «Esta [2ª] edición no va corregida pero sí aumentada. Lo primero porque no ha sido menester y lo segundo porque me ha parecido bien incluir complemento de la Obra de los Sagrarios Calvarios la que acabo de fundar en mi diócesis de los Misioneros Eucarísticos Diocesanos. Una suscinta idea sobre ella, esa es la añadidura» (p. 4; cf. pp. 125-130).

Esta rama de la FER, sin embargo, vio sesgada su continuidad: «Los horribles desastres que desde el año 1931 hasta el cautiverio por los rojos, cayeron sobre la desgraciada Málaga, disolvieron esta Obra de Misioneros Eucarísticos Diocesanos que tantos frutos había producido. No pierdo la confianza en el Corazón de Jesús que la resucitará» (OO.CC. I, n. 74).

Actualmente, desde 2009, «por iniciativa de un pequeño grupo de sacerdotes y seminaristas ecuatorianos, se está poniendo otra vez en marcha esta obra de Don Manuel. Luego de su salida de Málaga, perseguido por los enemigos de la Iglesia y la muerte de la mayor parte del primer núcleo de Misioneros Eucarísticos, dos de ellos mártires, la obra prácticamente se extinguió. A través del estudio de las obras del fundador, acompañados y asesorados por las Misioneras Eucarísticas y la revisión de aquellos escritos que revisten carácter jurídico y las memorias de los MED (no existen Estatutos de la obra escritos por el fundador) estamos poniendo por escrito nuestros lineamientos espirituales y organizativos. De esta manera pretendemos ser esos misioneros que Don Manuel quería que fueran a renovar la vida eucarística de los pueblos. La obra fundada en Málaga, España, renace en Guayaquil, Ecuador, con la esperanza de que más sacerdotes en otras diócesis quieran también hacer vida la propuesta de Don Manuel» (misioneroseucaristicosdiocesanos.blogspot.com.es).

Marías Auxiliares Nazarenas (hoy, Misioneras Eucarísticas Seglares de Nazaret)
El mes de junio de 1933 se considera la fecha de la fundación de la Institución que actualmente ha adoptado el nombre de Misioneras Eucarísticas Seglares de Nazaret, si bien en sus inicios fue conocida como Marías Auxiliares Nazarenas.

«Varias Marías en distintas diócesis se consagraron más íntimamente, como Auxiliares Nazarenas, al Corazón Eucarístico de Jesús con el mismo Acto de Consagración que hasta hoy se sigue usando, escrito por el Venerado señor Obispo Fundador, anhelando vivir más estrechamente unidas a la Obra, para sólo Jesús solo» (Estatutos Marías Auxiliares Nazarenas, Palencia, 1954). En los primeros años de fundación públicamente no se conocía la Institución, se vivía en un cierto secretismo, tal como se señala en unas Instrucciones: «Guardar una prudente reserva sobre el grado de Marías Auxiliares a que pertenecen, no hablando de ello a nadie, y en caso que fuese conveniente pedir antes permiso a la hermana Delegada» (Instrucciones de Marías Auxiliares, Palencia, 1943). No se conocía quiénes eran Marías Auxiliares. Tal vez ni siquiera entre ellas mismas.

¿Qué puesto ocupan en la Obra estas Marías? «Se establece entre estas Marías Nazarenas y las demás Marías seglares un grado intermedio llamado de las Marías Auxiliares de Nazarenas que, sin dejar su casa y familia, viviendo en el mundo, pero sin ser del mundo, tengan por lema: “Sólo Jesús solo”, es decir, solamente Jesús abandonado».

El 18 de octubre de 1954 se aprueba con un decreto de erección el Sodalicio de Marías Auxiliares Nazarenas, como Asociación piadosa, a tenor del canon 685 del Código de Derecho canónico (de 1917). En este mismo decreto se aprueban los Estatutos por los que han de regirse.

Tras la renovación solicitada por el Concilio Vaticano II, la entonces Sagrada Congregación de Religiosos aprueba sus Estatutos, en los que se afirma que: «Las Marías Auxiliares están agregadas a la Congregación de Hermanas Marías Nazarenas y, bajo la dirección de la misma, forman una Sociedad dependiente, cuya personalidad canónica es la misma de dicha Congregación» (Estatutos Marías Auxiliares Nazarenas, Palencia, 1967, art. 2).

En el año 2010 las Marías Auxiliares Nazarenas acordaron un cambio de nombre por el de Misioneras Eucarísticas Seglares de Nazaret, que fue aprobado por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica el 21 de diciembre. Junto con la aprobación, este dicasterio informó que «a la luz del actual orden canónico, tienen que considerarse como una Asociación pública de fieles unida, como obra propia, a un Instituto religioso a tenor de los cc. 303 y 677 § 2, con Estatutos propios, aprobados por la Sede apostólica».

Marías Nazarenas (hoy, Misioneras Eucarísticas de Nazaret)
El 5 de diciembre de 1912 El Granito de Arena publicaba una entrevista que María de Andalucía había realizado al por entonces arcipreste de Huelva.

Ante la pregunta respecto al porvenir de las Marías de los Sagrarios y el temor de no pocas personas de que las Marías desapareciesen con la ausencia de su fundador, la respuesta obtenida mostraba a las claras la fe que tenía san Manuel en el futuro de la Obra: «Se conformaba él con tres Marías que se pusieran al frente de todas las del mundo. Tres Marías tan heroicas como las auténticas del Calvario, que nada temieran, a quienes nada turbara, que por nada se espantaran. ¿Dónde encontrar esas Marías? Él no lo sabe; pero cree firmemente que existen y que el día menos pensado se las pondrá el Señor por delante con todo lo necesario para su funcionamiento» (n. 123, p. 8). En estas líneas, nueve años antes de ocurrir, siempre se ha vislumbrado la semilla de la fundación de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret.

Pero también el libro de familia de la FER contiene palabras proféticas al respecto, ya que desde su 1ª edición, en 1917, se pregunta D. Manuel: «¿No es objeto digno, no digo ya de una Obra de celo, sino de un Instituto religioso, el combatir el abandono del Sagrario?» (Aunque todos… yo no, p. 78). Será en 1931, con la 4ª edición, que las Marías Nazarenas son incluidas como rama propia de la Obra: «Por misericordia del Amo, existe desde el año 1921 una tercera clase de Marías, las Marías Nazarenas, que viven en comunidad, sin hábito religioso y con el espíritu más riguroso de los votos, cuyo fin es vivir sólo para ser Marías y formar y conservar núcleos de Marías enteradas, de almas selectas, por lo pueblos que visitan y en los que ejercen un suave y constante apostolado de amistad, ejemplo y oración. Las Marías Nazarenas vienen a ser como la flor de la Obra de las Marías. La flor es perfección y multiplicación de la planta que la produce. El grado de las Marías Nazarenas será el estado perfecto de las Marías y el medio de multiplicarlas, fundándolas, formándolas en el más puro espíritu, conservándolas, organizándolas, buscándolas en los pueblos o trayéndolas, cuando se pueda, a hacer ejercicios espirituales y ensayos de vida apostólica o de María activa en su Nazaret. Siendo flor y conservando los oficios indicados de ésta, prefiere vivir como raíz que dé jugo sin producir ruido ni esperar nada. ¡Como Jesús en su vida de Hostia!» (pp. 73-74).

Esta rama de la Familia Eucarística Reparadora fundada en Málaga el 3 de mayo de 1921 como «Instituto de Hermanas Marías Nazarenas y en cuya fundación colaboró su hermana, María Antonia González García como cofundadora», constituye actualmente «en la Iglesia una Congregación religiosa de derecho pontificio, recibiendo la aprobación de la Santa Sede el 30 de agosto de 1960. Desde el capítulo general del año 1969, la Congregación adoptó oficialmente el nombre de “Misioneras Eucarísticas de Nazaret”. Con este nombre se ha querido manifestar el modo de vida propio de las hermanas y su misión en la Iglesia, según el espíritu especial y los fines expresados en estas Constituciones y en los escritos del Fundador» (Constituciones, arts. 1-2).

Los actuales Estatutos de la UNER (aprobados en 1991) afirman que la Congregación de Misioneras Eucarísticas de Nazaret tiene como misión «animar y mantener la Obra» (art. 4).

Mª Teresa Castelló Torres, m.e.n.
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