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Ecos del Encuentro de familias

29 mayo 2018

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de mayo de 2018.

Quizás… ¡Sin duda!

En Ibros, provincia de Jaén (España), se celebró hace unos meses el Encuentro de familias, promovido por la Familia Eucarística Reparadora. En él nos dimos cita matrimonios con sus hijos de varias partes de España. Era la primera vez que nosotros asistíamos a este tipo de encuentros, y aun conociendo a muchas personas asistentes, íbamos un poco recelosos pero…

  • Quizás fue que, nada más llegar aparecieron muchas personas que nos ayudaron a descargar en un momento.
  • Quizás fue la habitación asignada que tenía unas vistas fantásticas.
  • Quizás fue el primer contacto con esa capilla tan pequeñita pero que cuando se abrían sus ventanas era como si se abriera al mundo entero.
  • Quizás fue el trabajo excelente de las cocineras con su gran capacidad de servicio y esfuerzo.
  • Quizás fue el ambiente de camaradería que hubo en las comidas, en las que todos arrimábamos el hombro.
  • Quizás fue el aniversario matrimonial de Antonio y Consuelo que, con canción incluida, celebramos todos con gran emoción.
  • Quizás fue el relato de Ramón, contándonos el milagro que san Manuel hizo en la figura de su madre.
  • Quizás fue nuestro maravilloso sacerdote D. Argimiro, que nos regaló formación, bondad, cariño y buenos consejos.
  • Quizás fue la renovación de nuestras promesas matrimoniales que nos hicieron llorar a más de uno (y una).
  • Quizás fue el trabajo duro de las hermanas que hicieron que los niños no se aburrieran en ningún momento (posiblemente es lo más laborioso y cansado).
  • Quizás fueron las Eucaristías, el Rosario con los niños o los Laudes celebrados en comunidad.
  • Quizás fue esa pegatina que íbamos rellenando cada día para recordarnos que el Señor llega de manera discreta, casi sin darnos cuenta.

Quizás fue que Jesús y su Madre Inmaculada estuvieron allí con nosotros y nos inundaron a todos con su amor.
Bueno, este último «quizás», para nosotros no tiene ninguna duda. El recelo al que aludimos al principio fue completamente infundado. Volvimos bendecidos por la gracia infinita de Dios y alabándole por todo y por tanto.

Mª Teresa y Julián (Matrimonio UNER, Palomares del Río)
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