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Orar con el obispo del Sagrario abandonado (junio 2018)

2 junio 2018

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de junio de 2018.

«Lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios» (1Co 1,27)

«Si miramos a Margarita María, que fue encargada de una gran misión, la de dar a conocer al mundo entero el amor del Corazón divino y enseñar a los hombres esta devoción salvadora; si miramos digo, a Margarita María, sólo veremos una de las obras maestras de la miseria humana» (OO.CC. III, n. 3185).

Sí, hermanos y hermanas, Dios elige lo pobre, lo débil, lo inútil, lo que no cuenta a los ojos humanos, para llevar adelante las grandes transformaciones que el Espíritu Santo ha suscitado en la historia de la Iglesia.
Es la obra maravillosa que el Espíritu de Dios puso en marcha a través de la experiencia mística de santa Margarita María de Alacoque (1647-1690): la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Esta devoción nos adentra en las entrañas mismas del Corazón de Cristo, nos recuerda los infinitos beneficios de su entrega por nosotros, nos hace vivir sedientos del agua viva que brota del Corazón abierto de Cristo en la Cruz.

Ese costado abierto es fuente divina de una inagotable abundancia de gracias, costado abierto que dio nacimiento a la Iglesia, esposa de Cristo, santa e inmaculada, costado abierto que nos introduce en el amor eterno que el Padre y el Hijo mantienen e irradian desde la eternidad, costado abierto que es consuelo para los tristes, alivio para los agobiados, descanso para los cansados, perdón para los pecadores, reconciliación para los enfrentados, comunión para los divididos, paz para los enemigos.

Sí, el Sagrado Corazón de Jesús nos atrae como un poderoso imán, nos abrasa en su fuego de amor, nos purifica con su acción transformadora, nos sella en su alianza nueva, nos une a Él con su amistad permanente. Que este tiempo de adoración eucarística, por intercesión de santa Margarita María de Alacoque, sea un espacio orante donde el Espíritu Santo infunda en nuestros corazones el mismo espíritu con que el Señor enriqueció e iluminó a esta santa, para que lleguemos a un conocimiento profundo del misterio incomparable del amor de Cristo. En sencillez y humildad, postrados a los pies de nuestro Amo y Servidor, Jesucristo, Pan de Vida, dejemos que nos alcance su plenitud humana y divina, para llegar a ser todo en Dios.

Oración inicial
Oh Dios, Padre de misericordia, que nos has escogido desde el abismo de nuestra pequeñez e ignorancia, siendo pobres de espíritu y mendigos de tu amor, haz que el Espíritu Santo derrame en nosotros el infinito amor que procede de ti y de tu Hijo, para que tú puedas llevar a cabo en nosotros obras grandes y adquiramos, por tu gracia, los mismos sentimientos que Cristo Jesús. PNSJ.

Escuchamos la Palabra
«Y si no, fijaos en vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso. Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor. A él se debe que vosotros estéis en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención. Y así –como está escrito–: el que se gloríe, que se gloríe en el Señor» (1Co 1,26-31).

Meditación
San Pablo, en esta primera carta a los Corintios nos muestra esta paradoja: la fuerza en la debilidad, la sabiduría en la necedad, la nobleza en lo que desprecia el mundo.

Los destinatarios de esta carta se ven aleccionados por estas palabras del apóstol de los gentiles. Ellos son gente socialmente sin importancia. A ellos los ha llamado y elegido Dios para confundir a los fuertes, a los sabios, a los poderosos. Porque ser cristiano es ser una nueva creación, es ser de Cristo: fuerza de Dios y sabiduría de Dios.

En su libro Nuestro barro san Manuel González describe con todo detalle la ignorancia, torpeza, pequeñez y pobreza de espíritu de santa Margarita María de Alacoque. Su falta de talento, inteligencia, autoridad, prestigio, firmeza, es el ámbito humano del cual se ha servido el Señor para seducirla, conquistarla, envolverla en luz para que fuera el instrumento divino que expandiera el amor al Sagrado Corazón de Jesús.

En la fiesta de san Juan Evangelista (27 de diciembre de 1673), santa Margarita, estando en oración, ante el Santísimo Sacramento, vivió, por gracia divina, la experiencia de ser asociada a la íntima amistad con Cristo, al igual que el discípulo amado se recostó en el pecho de Jesús en la última Cena: «Me hizo reposar muy largo tiempo en su pecho divino, en el cual me descubrió todas las maravillas de su amor y los secretos inexplicables de su corazón sagrado, que hasta entonces me había tenido siempre ocultos. He aquí cómo me parece hacer sucedido esto: Él me dijo: “Mi divino corazón está tan apasionado de amor por los hombres, y por ti en particular, que no pudiendo ya contener en sí mismo las llamas de su caridad ardiente, le es preciso comunicarlas por su medio, y manifestarse a todos para enriquecerlos con los preciosos tesoros que te descubro, y los cuales contienen las gracias santificantes y saludables necesarias para separarlos del abismo de perdición. Te he elegido como un abismo de indignidad y de ignorancia, a fin de que sea todo obra mía”. Me pidió después el corazón y yo le supliqué que lo tomase. Lo cogió e introdujo en su corazón adorable, en el cual me lo mostró como un pequeño átomo, que se consumía, en aquel horno encendido» (Margarita María Alacoque, Autobiografía).

Al igual que el Señor se fijó en la humillación de su esclava, la virgen María, o en la pequeñez de tantos elegidos, así también hoy se fija en nuestra nada, miseria y podredumbre para que pueda seguir obrando maravillas en su Iglesia, sin atribuirnos ningún mérito: «A él se debe que vosotros estéis en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para vosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención. Y así –como está escrito–: el que se gloríe, que se gloríe en el Señor» (1Co 1,30-31).

Escuchemos a san Manuel González
«Es difícil encontrar mayor ignorancia que la de Margarita María Alacoque; nadie hubiera podido fijarse en ella, sino Dios, que quiso privar a este instrumento suyo de todas las glorias humanas. Y esta pobre a quien la ignorancia dominaba en absoluto, ve a Jesucristo y le oye decir: “Mi Corazón ha amado tanto a los hombres, y a ti en particular, que no pudiendo contener más las llamas de su caridad, necesita comunicarlas por tu mediación”.

Pero entonces todos le dicen que estos caminos extraordinarios no son propios de una religiosa de la Visitación, y que es menester renunciar a ellos, y para ocupar y distraer su espíritu le dan el cuidado de una burra y de su borriquillo. Y ella se dispone a su nuevo empleo diciendo: “Si Saúl consiguió el reino de Israel en un oficio como éste, yo también alcanzaré el reino de los cielos guardando estos animales”.

El Padre Giraud cuenta que esta pobre mujer que no sabe nada, cita continuamente la sagrada Escritura. Unas veces son atribuidos al demonio y otras a la naturaleza, los fenómenos que le suceden, y lucha por todos los medios posibles contra éstos y contra ella.

Todo está en contra de Margarita María: no tiene talento, ni inteligencia, ni autoridad, ni prestigio, y sin embargo ha triunfado, triunfa y triunfará. Ha conquistado en el tiempo y en la eternidad la gloria de la cual huía. Todos conocen su nombre y rinden homenaje, muchos aun a pesar suyo, a esta incomprensible celebridad que no tiene explicación humana. Dios se ha complacido en glorificarla y en servirse de ella para que los hombres le glorifiquen a Él, honrando y amando su divino Corazón» (OO.CC. III, nn. 3186-3187).

Letanía al Sagrado Corazón de Jesús

Respondemos: Señor, escucha y ten piedad

  • Corazón de Jesús que naciste pobre en Belén.
  • Corazón de Jesús que crecías en sabiduría y gracia.
  • Corazón de Jesús, que te ocupabas de las cosas del Padre.
  • Corazón de Jesús, manantial que sacia la sed.
  • Corazón de Jesús, palabra eterna del Padre.
  • Corazón de Jesús, fuente de Agua Viva.
  • Corazón de Jesús, sangre derramada por muchos.
  • Corazón de Jesús, que nos has amado hasta el extremo.
  • Corazón de Jesús, Costado abierto del Buen Pastor.
  • Corazón de Jesús, ventana abierta al Misterio Trinitario.
  • Corazón de Jesús, puerta abierta a la interioridad de Cristo.
  • Corazón de Jesús, que nos llamas a una vida santa.
  • Corazón de Jesús, nuevo camino que nos lleva al Padre.
  • Corazón de Jesús, eterna verdad de un Dios humanado.
  • Corazón de Jesús, Vida eterna que se da en alimento a sus amigos.
  • Corazón de Jesús, verdad plena que habla con donación total.
  • Corazón de Jesús, que creas comunión entre tus discípulos.

Oración final
Bendito y alabado seas, oh Sagrado Corazón de Jesús, que en tu divino e infinito amor sacias nuestra inmensa sed de plenitud y santidad; sigue derramando misericordia en los corazones humillados y arrepentidos; sigue eligiéndonos desde nuestra pobreza e inutilidad; sigue sumergiendo nuestro ser en tu infinita gloria, para que seamos signo de tu amor entre los hombres y gastemos nuestra vida según tu beneplácito. PJNS.

Miguel Ángel Arribas, Pbro.
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