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Resonancias en nuestra Iglesia de hoy (abril 2019)

18 abril 2019

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de abril de 2019.

Poco a poco san Manuel fue cautivando mi vida

«¡Bendito, millones de veces bendito el día 4 de Marzo de 1910!» (OO.CC. I, n«Maestro santo, Maestro querido de mis seminaristas de hoy y de mañana y mío, si el seminario que tratamos de levantar va a servir sólo para enseñar a buscar ante todo tu reino eucarístico y tu justicia en tus sacerdotes y por ellos en los pueblos, dígnate darnos en anticipo las añadiduras prometidas» (OO.CC. II, n. 2003). Así expresaba san Manuel su sueño hecho petición a Jesús Eucaristía, su seminario, por el que tanto trabajó. Entrevistamos a José María Ramos Villalobos, sacerdote de la Diócesis de Málaga, natural de Fuengirola (Málaga), que ha estudiado en el seminario de san Manuel, por tanto, es parte de aquel sueño de ayer y de hoy. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Ángel Suquía el 24 de junio 1972 y actualmente es párroco de la parroquia San Manuel González, de Mijas, Málaga.

Don José María, ¿cómo conoció usted a san Manuel? Y, más aún, ¿sigue descubriendo nuevamente su figura y mensaje?
Conocí a san Manuel en el despacho de mi párroco, cuando yo era niño. Había allí una fotografía suya, pero a mí no me decía nada ese obispo que me afirmaban que era tan bueno. Sin embargo, nunca olvido la noche del 27 de septiembre de 1957. Es mi primer recuerdo del seminario aquello de «estáis en la granja del Buen Pastor, y todo este gran edificio y esta capilla lo hizo don Manuel». Sin duda, el seminario de Málaga reflejaba, en cada rincón, cómo era el corazón sacerdotal que tenía san Manuel.

Fueron pasando los años y me educaron en la figura y mensaje del santo obispo. Oía la lectura del libro El Obispo del Sagrario abandonado de Campos Giles, que nos hacían todos los días y se iba sembrando en mí algo muy especial hacia este obispo.

De seminarista mayor, ya no se trataba de acercarse a él para descubrir su biografía, sino para dejarse empapar de su mensaje, de su espiritualidad. Yo soñaba con ser un sacerdote como él nos quería; que todo lo que leemos en Lo que puede un cura hoy y Un sueño pastoral pudiera vivirlo y entregarme a hacerlo realidad. Poco a poco, la  personalidad de san Manuel fue cautivando mi vida.

Ciertamente, acercarnos a su beatificación y canonización me llevó a revivir y actualizar, aún más, mis años juveniles y a intentar hoy ser pastor con el deseo de don Manuel: «Maestro que a tu pueblo no le falten nunca buenos pastores».

Habiendo pasado tanto tiempo desde que fueron escritos (algunos, más de 100 años), ¿cree Ud. que siguen siendo vigentes sus palabras? ¿Cuál cree que es el mensaje que nos dirige hoy a los cristianos del siglo XXI?
El mensaje de san Manuel hoy, al estar cimentado en el Evangelio, creo que es el de siempre y válido para siempre. Pero yo destacaría algunos rasgos que hacen de él un modelo a tener presente, máxime hoy, ante tantos nubarrones como tiene que atravesar la barca de Pedro:

  • Su amor a Jesucristo presente en la Eucaristía.
  • Su gran devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
  • Su grandísimo amor a nuestra Madre Inmaculada.
  • Su amor a la Iglesia.
  • Su amor y cercanía a los sacerdotes.
  • Su compromiso social y opción por los pobres.

Como sacerdote de la diócesis de Málaga ¿cómo percibe el paso de san Manuel por aquella tierra tan querida para él?, ¿en qué ha dejado su huella?

Es para mí muy difícil responder a esta pregunta. Puede sonar a alabanza al clero de Málaga, pero es imposible entender la espiritualidad, el celo apostólico y el amor a la Iglesia sin el paso de san Manuel entre nosotros. Su semilla está muy presente. Me contaba un gran sacerdote de nuestra diócesis (él  procedía de otra) que cuando pidió a don Ramón Buxarrais incardinarse con nosotros, monseñor solo le pidió que leyera a san Manuel.

Su huella está también reflejada en su gran sueño: el seminario. Ahí podemos descubrir cómo quería él que fuera su seminario y por lo tanto, sus sacerdotes. Contemplar la fachada principal, la capilla, el Buen Pastor, el Sagrario, la galería de la obediencia, la Virgen del recreo… es san Manuel  hablando hoy. Lo mismo que en su tumba quería seguir acercándonos a Cristo Eucaristía, en el seminario nos sigue hablando de un sacerdocio evangélico.

¿Podría contarnos cuál es la historia de su parroquia, que tiene a san Manuel por titular?
La parroquia fue creada en noviembre del 1984 por monseñor Ramón Buxarrais. Comenzamos en un pequeño local de unos cien metros cuadrados, el despacho era mi coche y las catequesis se daban en portales de edificios, en el local y en la acera. Así estuvimos diez años.

Después se empezó a edificar el templo y en la noche de Navidad de 1993, sin estar terminado del todo, pudimos celebrar la primera Eucaristía. Posteriormente procedimos a edificar el complejo parroquial.

Al Sr. cardenal le pidieron los donantes del terreno que, si era posible, el futuro templo se llamara san Manuel, en memoria de su padre. Mons. Ramón Buxarrais, al crear la parroquia le puso el nombre de san Manuel y Virgen de la Peña, patrona del municipio de Mijas. Cuando veo que la  canonización de san  Manuel está a punto, ruego a nuestro obispo actual, D. Jesús Catalá, el cambio de nombre de la parroquia por el de san Manuel González. Y el mismo día de su canonización entra en el templo la imagen de nuestro santo y gozamos de su presencia entre nosotros.

El altar del templo fue consagrado el día 4 de noviembre de 2017 por nuestro obispo y en él fueron depositadas las reliquias de varios santos malagueños: san Manuel González, beata Madre Petra de San José, beata Madre Carmen, beato Fray Leopoldo de Alpandéire y el beato Juan Duarte, diácono, alumno de san Manuel González. El templo es fruto de la colaboración de muchas personas: Ayuntamiento y feligreses de la parroquia.

Nos ha contado que el día 4 de noviembre de 2017 fue la consagración del altar de la parroquia, un momento muy especial, para el cual la comunidad se preparó con mucha dedicación ¿cómo se vivió esta preparación?
Con mucha ilusión y alegría. Tuvimos unas charlas sobre san Manuel para prepararnos a ese día, que las impartió el Delegado Diocesano de Liturgia. También celebramos un triduo de oración, una hora santa y yo dediqué seis encuentros para compartir con los fieles de la parroquia un resumen de la biografía de san Manuel. La presentación de su reliquia fue muy emotiva, lo mismo que su colocación en el altar, dentro de un gran clima de oración en el que estábamos, irrumpió el gozo en un gran aplauso.

¿Nos podría contar cómo es la parroquia?, ¿qué alusiones eucarísticas tiene?, ¿cómo está presente san Manuel?
Para comenzar, el Sagrario ocupa el centro de la misma, la capilla de oración personal y comunitaria. También hay un gran cartel del Buen Pastor que nos recuerda todos los días la necesidad de orar por las vocaciones.

Dada la centralidad de Jesús Eucaristía, tenemos exposición del Santísimo los jueves y horas santas a lo largo del año ante celebraciones especiales o problemas esporádicos.

San Manuel ocupa un lugar destacado y poco a poco, los fieles se acercan a rezar ante su imagen. También intentamos que su espiritualidad vaya  penetrando en la comunidad. Contamos con un lateral dedicado a él, allí se encuentra su imagen (obra del escultor malagueño José Dueñas) y dos grandes paneles, uno con su escudo episcopal y otro con una oración de san Manuel: «Maestro que tu pueblo tenga siempre buenos pastores». Además, vamos cambiando durante los tiempos litúrgicos, dos banderolas con frases del santo.

En la fachada del templo tenemos dos grandes murales: uno tiene una composición de san Manuel con la imagen de la catedral al fondo y una leyenda «San Manuel González, Obispo de Málaga». El otro es una composición que quiere recoger todo el mensaje del santo y por ejemplo, aparece reflejada por dos veces la frase «Busqué quien me consolara y no lo encontré», teniendo la segunda el «no» tapado por una mano, como expresión del deseo de darle compañía a Jesús Eucaristía.

Finalmente, me gustaría decir que para mí es una gran alegría ser el párroco de la única parroquia dedicada a san Manuel González en nuestra diócesis y a iniciativa de un grupo parroquial y mía, también el haber contado con la ayuda de tantos fieles para que este sueño se hiciera realidad. Deseo que la gracia de Dios, la mano de la Madre y la intercesión de san Manuel González  hagan que esta parroquia sea cada día un Sagrario vivo, donde la Eucaristía y la opción por los que sufren tengan una respuesta. «Cuando soñamos solos, solo es un sueño. Pero cuando soñamos juntos, el sueño se puede convertir en realidad».

Mª Ayelén Ortega Lo Presti, m.e.n.
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