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Cartelera recomendada (julio-agosto 2019): Dios no está muerto 3

2 agosto 2019

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de julio-agosto de 2019.

Llamados a ser luz
en la oscuridad

La tercera película de la saga Dios no está muerto, que completa su título con la frase Una luz en la oscuridad, toma una dirección diferente a las anteriores, envolviendo al espectador en un caso judicial que presenta la reflexión sobre la presencia de la Iglesia en los espacios públicos. La película es un poderoso recordatorio de que, en toda circunstancia, estamos llamados a ser luz en un mundo lleno de oscuridad, necesitado de esperanza.

Dios no está muerto 3: Una luz en la oscuridad

Duración: 106 minutos – Año: 2018
País: Estados Unidos – Género: Drama
Director: Mike Mason
Reparto: Jennifer Taylor, John Corbett, Ted McGinley
Dónde verla: DVD, Youtube desde 2,49€ y Google Play Movies
Más información: http://www.diosnoestamuerto.es

Tras el fallecimiento de su mejor amigo en un incendio provocado en su parroquia, el reverendo Dave verá probada su fe frente a todos y frente a sí mismo ante la aparición de graves dificultades, que le conducirán a una reflexión sobre la firmeza de sus convicciones, los creyentes y la iglesia: ¿es Dios realmente bueno en todo momento? ¿Dónde está Dios cuando suceden cosas malas? ¿Puede Cristo realmente sanar los corazones abatidos? Y mientras brega con estos problemas personales, debe afrontar también otro dilema: ¿Pueden los cristianos luchar por sus derechos y seguir siendo, al mismo tiempo, como Cristo, un ejemplo de amor?

Los líderes de la Universidad Hadleigh, donde se encuentra ubicada la iglesia de St. James, usan la tragedia para intentar echar a la congregación del campus, forzándoles a defender sus derechos. Para ello, el reverendo Dave pide ayuda a su hermano, abogado de una gran ciudad y ateo. La reunión familiar abre viejas heridas. Sin embargo, incluso en los valles más oscuros de la vida, una pequeña llama puede iluminar el camino hacia la curación y la esperanza.

Piedras vivas
Esta película es una reflexión sobre la Iglesia y el laicismo imperante. En ella se discute sobre la presencia de la Iglesia en los lugares públicos y las relaciones Estado–Iglesia. Por ello, a pesar de las controversias que este tema puede generar, también puede ser una buena oportunidad para valorar la ayuda que la Iglesia brinda a la sociedad. Lejos de perjudicarla, los cristianos favorecen la construcción de una sociedad más fraterna, solidaria y compasiva.

Por otra parte, a través de la trama, la película hace ver, de manera acertada, que la Iglesia no son los edificios, sino la comunidad reunida de discípulos y seguidores de Cristo. Los cristianos sabemos que los verdaderos templos no son los construidos por piedras, sino nosotros mismos, pues el Espíritu de Dios nos habita. Lo que constituye una Iglesia no es el edificio, sino la presencia de una comunidad que, haciendo presente a Jesús, anima, alienta y acompaña la vida de sus contemporáneos.

En un mundo cada vez más secularizado donde, ciertamente, lo religioso está desapareciendo de la vida pública, los cristianos estamos llamados a dar un mayor testimonio de lo que somos y de a quién seguimos con el ejemplo de nuestras vidas, en medio de aquellos con quienes nos relacionamos. La presencia de la Iglesia seguirá estando allí donde haya un cristiano viviendo y haciendo realidad los valores del Evangelio.

La necesidad de acompañar
Paralelamente al drama de St. James, la película narra la situación personal de una estudiante universitaria, Keaton, que pasa por una profunda crisis de fe y de sentido de la vida. Ante ello, la chica comienza un proceso de búsqueda interior que le puede llevar a encontrar un poco de luz en medio de tanta oscuridad. A través de la historia de Keaton, la película nos hace reflexionar sobre la misión de la Iglesia con relación a las personas y sus luchas, búsquedas y necesidades espirituales. Nos hace ver la función primordial de la Iglesia de sanar y de acompañar.

Por último, la película nos muestra, también, el drama en que viven muchas personas, abatidas por problemas de índole familiar, social, laboral… Delitos y pecados que las sumen en un abismo, del que no saben salir. Pero, tal y como lo refleja la película, Dios sigue estando ahí, en medio de la oscuridad, ayudando a los hombres a levantarse y a seguir adelante.

Ana Mª Cayuso Prados, m.e.n.
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