Saltar al contenido

Palabras de santo (julio-agosto 2019). ¡Si viviéramos nuestras Misas!

21 agosto 2019

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de julio-agosto de 2019.

Un suspiro, un sueño, un anhelo

Un año después de la muerte de san Manuel, se publicó un pequeño folleto que reunía dos de sus últimos escritos:
el primero es un texto que nuestro autor dejó sin terminar,
y el otro es una plática que dio a un grupo de Marías de los Sagrarios. Los dos tienen un eje común: la Misa y la vida. Ver en Google Books, ¡Si viviéramos nuestras Misas (1ª edición, 1940)

En los dos resuena con mucha fuerza un suspiro, un sueño, un anhelo, que es el mismo que estuvo presente durante toda la vida de nuestro santo obispo: ¡si supiéramos lo que es una Misa!, ¡si la viviéramos!

La gramática de la vida
Nuestra vida está marcada por el paso del tiempo. Así podemos hablar de lo que hemos vivido (pasado), de lo que estamos viviendo (presente), o bien imaginar, proyectar, lo que viviremos (futuro). Pero en nuestros modos de expresión también hay otros matices, por ejemplo, para poder indicar deseos, condiciones, posibilidades.

Analizando el título de nuestro folleto, ¡Si viviéramos nuestras Misas!, descubrimos que el uso del «si» condicional seguido del subjuntivo «viviéramos» indica una acción que puede interpretarse como contraria a la realidad o bien como posible, pero añadiendo un elemento de ruego o deseo. Así se expresa una hipótesis referida al momento presente o futuro, y el valor del enunciado se ve reforzado con el uso de los signos de admiración.

Este breve análisis gramatical nos lleva a profundizar en el mensaje que D. Manuel quiere transmitirnos. Con sabiduría y gran devoción nos habla de lo que es la Misa. Al abismarnos en su hondura y riqueza, nos ayuda a caer en la cuenta de que muchas veces olvidamos o descuidamos su vivencia. En cambio, nos dice, si la viviéramos en plenitud, si nos uniéramos totalmente al sacrificio de Cristo, si nos hiciéramos uno con Él… ¡qué diferente sería todo!

Creer, celebrar, orar, vivir
En pocas páginas D. Manuel conjuga y sintetiza los verbos principales de nuestra fe: creer, celebrar, orar y llevar a la vida aquello que creemos, celebramos y rezamos. Esta es su propuesta y este ha sido el mensaje que intentó transmitir durante toda su vida y actividad pastoral.

En estos escritos nos ayuda a ver la distancia que existe entre la grandeza de Dios y nuestra pequeñez. Pero no nos desanima, al contrario, nos enseña y nos alienta a acercarnos con alegría y esperanza al altar del Señor, para llenarnos de Él, experimentar su misericordia, introducirnos en la dinámica de entrega de la Eucaristía y traducir esta experiencia en gestos concretos de nuestra vida cotidiana.

Su anhelo es que no haya contrastes, interrupciones ni contradicciones entre la Misa que celebramos y el resto de nuestra vida. Es decir, que la Misa sea vida y que cada momento de nuestra vida sea una continua Eucaristía. Que seamos coherentes, fieles, agradecidos en cada circunstancia que nos toque vivir. Y que no dejemos de reavivar cada día el don recibido, volviendo a retomar fuerzas en la Mesa que nos alimenta del verdadero Pan de vida.

Un camino por etapas
Nuestro autor nos dice que la Misa hace andar al alma que quiere vivirla por tres caminos, que son los que, tradicionalmente, comprende toda vida espiritual: la vía purgativa, la vía iluminativa y la vía unitiva (cf. OO.CC. III, n. 5290). Demos unas breves pinceladas de cada una de ellas.

La vía purgativa consiste en la purgación de la memoria, entendida como potencia del alma, para limpiarla de los apegos sensitivos, que le impiden orientarse plenamente hacia Dios. El estado en que se sume la memoria se llama esperanza.

La vía iluminativa consiste en la elevación del entendimiento hacia Dios. Una vez limpio el entendimiento de toda relación con las criaturas queda vacío para entregarse a la sabiduría, experiencia que en la mística se llama fe.

La vía unitiva consiste en la purificación de la voluntad. En ella el alma alcanza el grado más perfecto de la unión con Dios, ya que ha vaciado su propia voluntad, lo más suyo para entregarlo a Dios. Es el grado más sublime de la caridad.

San Manuel retoma toda esta tradición de la mística cristiana y hace una síntesis admirable en lo que se refiere a la relación entre la Misa y la vida en un solo párrafo: «Purificados por la contrición y la humildad, iluminados por la fe y la oración, y unidos a Jesús y a nuestros hermanos por el amor más grande, o sea, el amor llevado hasta el sacrificio. Así nos ponen nuestras Misas si nos empeñamos en vivirlas» (OO.CC. III, n. 5291).

En este punto, es interesante citar la ponencia de D. Miguel Norbert Ubarri en el Congreso Internacional Beato Manuel González (Ávila, 2015), donde hipotetiza acerca de la figura de nuestro autor como un místico. Leamos esta cita sin perder de vista que los textos que comentamos en este artículo son los últimos que D. Manuel escribió antes de su muerte: «Podemos afirmar que su vida y obra nos dan testimonio de un hombre de fe, que experimentó el progreso espiritual: a raíz de una experiencia fundante, iluminadora y transformadora en Palomares del Río, realizó intensa labor apostólica en Huelva, ejerció el episcopado y el magisterio espiritual en Málaga, fundó una Obra… hasta pasar por la noche oscura del espíritu en Palencia que lo llevó a la unión mística con Dios […] Entonces, ¿puede considerarse mística la experiencia de don Manuel González García? […] Si entendemos que un sujeto místico es aquel que en esta vida llega a progresar espiritualmente, a través de intuiciones agudas del misterio, realizadas en espíritu de sacrificio, con frutos extraordinarios de caridad fraterna, hasta llegar a la unión mística con Dios, entonces sí podemos hablar de un hombre con una profunda experiencia de Dios, que experimentó un desarrollo o progreso espiritual místico. Entonces sí es un místico» (Libro de Actas del Congreso, pp. 152-153).

Testigo y maestro
El folleto ¡Si viviéramos nuestras Misas! tuvo cinco ediciones (1941, 1959, 1984, 1994, 2015) y está incluido en el tercer tomo de las Obras Completas (nn. 5283-5302). Por lo que vemos, sus páginas no son muchas, pero nos sumergen en un contenido denso y profundo. Como una última reflexión antes de finalizar este artículo, podemos recordar las palabras de san Pablo VI en la exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, cuando observa que «el hombre contemporáneo escucha más a gusto a los testigos que a los maestros o si escucha a los maestros es porque son testigos» (n. 41).

Por tanto, ¿podemos considerar a san Manuel como testigo y maestro para el hombre de hoy? Ciertamente, porque supo acoger en su vida la gracia de Dios, que lo fue transformando y convirtiendo en maestro y al mismo tiempo en testigo de la fe, con su matiz carismático propio de apóstol incansable de la Eucaristía. Es decir que no hubo en él incoherencias entre lo que vivía y anunciaba, entre sus palabras y sus obras. Supo encarnar los valores evangélicos y eucaristizar su propia vida, y esta es la fuerza del testimonio con que sus escritos llegan hoy hasta nosotros. D. Manuel no solo escribió, sino que afirmó con su propia vida cada una de las líneas que dejó plasmadas en sus escritos. Y esta es la invitación que nos sigue haciendo hoy: que conozcamos, estimemos, imitemos y disfrutemos de la Eucaristía, como él lo hizo, y que eso esté tan metido en nuestro pensar, querer, sentir y obrar de cada día y de cada hora y en cada ocupación, que se pueda decir de nosotros perennemente: está en Misa, esto es, está viviendo su Misa (cf. OO.CC. III, n. 5284).

Mª Andrea Chacón Dalinger, m.e.n.
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: