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Cartelera recomendada (abril 2020): Padre no hay más que uno

28 abril 2020

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de abril de 2020.

En la familia todos nos necesitamos

Javier, un informático adicto al trabajo y padre de cinco hijos (de entre cuatro y doce años), vive absorto en sus cosas y convencido de que su mujer se ahoga en un vaso de agua en lo relativo al cuidado de los niños, hasta que ella se va de viaje dejándolo solo para que comprenda lo que esto supone. Esta experiencia cambiará la vida de todos para siempre.

Padre no hay más que uno

Duración: 96 minutos
País: España
Año: 2019
Género: Comedia. Familia

Dónde verla: DVD, YouTube, Google Play Películas desde 15,99€ y Amazon Prime Video

Javier es el típico padre de una familia patriarcal que confía por entero el cuidado de los hijos a la figura materna. Marisa, en cambio, como tantas otras madres del siglo XXI, tiene que compaginar, de manera heroica, el cuidado familiar y la vida laboral, procurando además, que Javier, su marido, pueda tener un ambiente tranquilo y sosegado para trabajar.

La situación cambia cuando, ante la negativa de Javier a realizar el viaje de aniversario tan esperado por Marisa, esta decide irse con su cuñada. Lo que para Javier va a ser un coser y cantar, se convierte en un verdadero caos a los pocos minutos de quedarse al cargo de la familia. La caótica situación que se provoca en casa cuando Javier se queda solo con sus cinco hijos, irá a peor a lo largo de los cinco días que su mujer está de viaje, y evolucionará de forma progresivamente cómica hasta el desastre más absoluto, pero a la vez les dará la oportunidad a padre e hijos de conocerse y divertirse juntos, prácticamente por primera vez.

Una compleja vida familiar
Esta divertida comedia es, en el fondo, un elogio a la figura materna, capaz de llevar adelante con soltura y eficacia la compleja organización de los hogares modernos. Es cierto que la sociedad ha avanzado y que la figura paterna está tomando cada vez más protagonismo en las tareas de crianza de los hijos, pero no es menos cierto que, por diferentes causas, siguen siendo muchas las madres que se ven solas al desempeñar esta labor.

La película tiene el acierto de tratar de manera cómica y, con ello, desdramatizar, muchas de las situaciones a las que tienen que hacer frente las familias de hoy: el reparto de tareas en el hogar, la conciliación de la vida doméstica y laboral, el recurso a cuidadoras o asistentas en casa, el cuadrar bien unas agendas llenas de eventos y actividades, el uso de las nuevas tecnologías y los grupos de padres, etc. Haciéndonos ver que para que la vida en el hogar funcione bien, todos tienen que poner de su parte.

Cada uno es como es
En la película se resalta el valor de la familia como ese ámbito en el que cada uno puede ser como es, sin máscaras, ni apariencias ficticias. Es importante que esto sea así y que cada uno se sienta aceptado con sus peculiaridades propias, sus cualidades, sus talentos y sus pequeñas manías. En el hogar todos tienen cabida y cada uno en particular puede sentirse valorado. La película lo muestra a través de los originales hijos: desde una niña pequeña bastante caprichosa y cabezota, hasta una adolescente apasionada, pasando por un niño en la edad de las preguntas, una niña que sueña con ser cantante o una preadolescente madura y responsable. Cada uno aporta lo que es y juntos construyen la unidad en la diversidad.

Primer ámbito de evangelización
Aunque en sí no es una película cristiana, a través de ella podemos llegar a comprender por qué decimos que la familia es la Iglesia doméstica. El magisterio de la Iglesia se refiere a ella como el primer ámbito de evangelización, donde los padres acompañan a los hijos en su despertar a la fe.

La familia es el ambiente normal en que se aprende a vivir la realidad de Iglesia–comunión, pues cada uno aprende a valorar al otro por lo que es y a hacerse donación generosa y gratuita para los demás. En ella aprendemos a vivir al estilo de Jesús, compartiendo lo que somos y tenemos, perdonando a quien nos ofende, teniendo paciencia con quienes nos importunan. En ella descubrimos lo que significa amar y ser amados. Y esa es la semilla de una vida en plenitud.

Ana Mª Cayuso Prados, m.e.n.
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