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Nuevo Directorio para la catequesis (marzo 2021)

26 marzo 2021

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de marzo de 2021.

¿Qué catequistas necesitamos?

San Manuel González, catequista ejemplar y maestro en los caminos del Evangelio, ya nos dejó un principio básico que ilumina el tema que nos ocupa en esta nueva entrega sobre el Directorio para la catequesis: «La catequesis es el catequista» (OO.CC. III, nn. 4698. 4594).

La evangelización tiene mucho (o todo) de saber contagiar la alegría que ha supuesto en nosotros el encuentro con Cristo. Todo bautizado está llamado a evocar en su vida cómo el «acontecimiento de Cristo» irrumpió en su vida y la cambió para siempre. Hemos ido diciendo que la catequesis más que transmitir un contenido de fe (que no hemos de obviar) tiene mucho que ver con el testimonio y la capacidad de atraer a otros a la fe.

Para esto es necesario que el catequista sea realmente un cristiano con una fe firme dispuesto a compartirla. El catequista es maestro y acompañante por eso ha de haber vivido la experiencia de la fe como algo que le ha ido configurando en su vida para luego poder adentrar a otros en los caminos del Espíritu.

En este sentido también san Manuel con su sencillez profética y su enseñanza al alcance de todos reflejó a través de varios refranes lo que había de ser la catequesis. Al referirse a los catequistas comentaba de esta manera el refrán que dice: «Nadie da lo que no tiene»: «Dígame, amigo o amiga catequista, ¿qué pretende usted dar a sus catequizandos? ¿Conocimiento claro y cabal de un punto del catecismo, de un pasaje o un rasgo de nuestro Señor Jesucristo? ¿Tiene usted en su cabeza ese conocimiento claro y cabal? Es decir, ¿estudia usted? ¿Sí? Siga adelante. ¿Quiere usted, además de ese conocimiento, dar a sus discípulos un poquito de gusto de paladeo de ese punto, de ese pasaje que les excite el cariño a lo que van aprendiendo? ¿Tiene usted en el paladar de su alma y en el gusto de su corazón ese sabor, ese cariño? Esto es, ¿ora usted sobre lo que enseña, que es como se adquieren ese sabor y ese cariño? ¿Sí? Pues ¡adelante!» (OO.CC. III, n. 4599).

De manera muy distinta en el modo y en el vocabulario, pero no en el contenido, el Directorio para la catequesis dedica el capítulo III para presentar la figura del catequista. Es una novedad de este Directorio que se coloque la reflexión sobre el catequista al principio, y no al final del mismo. Es decir que la figura del catequista no es un apéndice, sino que forma parte de los pilares de la catequesis. De alguna manera viene a decir lo mismo que san Manuel: si tenemos buenos catequistas habrá catequesis, de lo contrario podremos tener un programa perfecto y unos materiales estupendos, pero no conseguiremos transmitir la fe.

El Directorio sitúa al catequista como un fiel colaborador del Espíritu, verdadero protagonista de la catequesis y de toda acción evangelizadora. En virtud de la fe y el bautismo el catequista es (DC 113):

  • Testigo de la fe y custodio de la memoria de Dios. Al encontrarse con Jesús, el catequista custodia, alimenta y da testimonio de la vida nueva que ha recibido y se convierte en un signo para los demás. Custodiar esta memoria, despertarla en los demás y ponerla al servicio del anuncio es la vocación del catequista.
  • Maestro y mistagogo. El catequista introduce en el misterio. Como icono de Jesús Maestro tiene la doble misión de transmitir el contenido de la fe y de conducir al misterio de la misma. El catequista está llamado a hacer que el catequizando se encuentre con la verdad de su persona a la luz de la fe. De la misma manera el catequista introduce en el contenido de la fe y de la liturgia.
  • Acompañante y educador. El catequista a través de las competencias educativas, sabe escuchar y guiar en el dinamismo de la maduración humana, se hace compañero de camino, experto en el arte del acompañamiento.

Parafraseando a Tertuliano podemos decir que el catequista como el cristiano no nace, se hace, de esta manera la formación de los catequistas se presenta como una tarea urgente y necesaria para tener en nuestras comunidades los catequistas que tanto necesitamos.

Sergio Pérez Baena, Pbro.
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