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Nuevo Directorio para la catequesis (abril 2021)

18 abril 2021

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de abril de 2021.

La pedagogía de Dios

En el Triduo Pascual que acabamos de celebrar hemos experimentado, acompañando a Jesús, el gran amor de Dios Padre, que por la muerte y resurrección de su Hijo nos ha abierto las puertas de una vida nueva. De esta manera, cada uno de nosotros, al participar de la Eucaristía, actualización y memorial del Misterio Pascual nos ponemos en la sintonía de Dios. Todo bautizado está llamado a hacer suya la gran pedagogía de Dios, que eligiendo a su pueblo lo ha llevado a la plenitud por el gran acontecimiento de nuestra fe, la entrega de Jesús en la cruz.

Por su encarnación Jesús se hizo carne de nuestra carne, para que nadie se sintiera excluido de su amor. Se hizo hombre para acompañarnos desde dentro de nuestras experiencias más vitales. Nada de lo humano le es ajeno a Dios. Él se ha abajado, se ha hecho condescendiente y a nuestro lado nos salva y nos acompaña como cada uno necesita. Esta es la gran pedagogía de Dios: nació por todos, pero nació por ti; murió y resucitó por todos, pero también por ti. El Dios con nosotros, extendiendo su mano y desde la cercanía de su amor nos levanta y nos auxilia.

Dios siempre acompaña
Toda la Escritura es un canto a esta pedagogía, a este modo que tiene Dios de estar con nosotros. La Revelación es la gran obra educativa de Dios. La catequesis como educación en la fe, está llamada a reproducir este modo que Dios tiene de revelarse, de comunicarse. Nos dice el Directorio: «La catequesis sigue de cerca la pedagogía de Dios. Desde el principio de la historia de la salvación, la Revelación de Dios manifiesta una iniciativa de amor que se expresa en múltiples concreciones educativas. Dios ha interpelado al ser humano creado, a quien le ha solicitado una respuesta» (DC 157).

En el Antiguo Testamento, nos recuerda el Directorio (DC 158), descubrimos cómo Dios se revela como un padre misericordioso, maestro, sabio (Dt 8,5; Os 11,3-4; Prov 3,11-12) que sale al encuentro de la persona allí donde está y la libera del mal, atrayéndola con lazos de amor. Progresivamente acompaña a su pueblo como educador, transformando en lecciones de sabiduría todos los acontecimientos. De la misma manera amonesta y llama a la conversión a través de los profetas.

Esta pedagogía llega a su plenitud en Cristo. Los discípulos experimentan en primera persona la pedagogía de Jesús de la que los Evangelios dan constantemente testimonio a través de sus rasgos característicos: la acogida del pobre, del sencillo, de los pecadores; la proclamación del Reino de Dios como buena noticia, el estilo de amor que libera y promueve la vida (cf. DC 159).

Maestro que salva
Jesús cuidó con esmero la formación de sus discípulos con vistas a la evangelización (cf. DC 160). Se presentó ante ellos como maestro, el Maestro, pero también como amigo paciente (Jn 15,15; Mc 9,33-37; Mc 10,41-45), los interpeló con preguntas (Mc 8,14-21,27), los introdujo en la oración (Lc 11,1-2). De esta manera, como nos recuerda san Juan Pablo II, Jesucristo es «el maestro que salva, santifica y guía, que está vivo, que habla, exige, que conmueve, que endereza, juzga, perdona, camina diariamente con nosotros en la historia; el maestro que viene y que vendrá en la gloria» (CT 9).

La catequesis se inspira en los rasgos de la pedagogía de Dios, de esta manera se convierte en una acción pedagógica al servicio del diálogo de la salvación entre Dios y el hombre. La catequesis es un proceso por el que se busca la madurez de la fe respetando el ritmo de casa persona. La catequesis es, por tanto, «pedagogía en acto de fe que simultáneamente realiza una tarea de iniciación, educación y enseñanza» (DC 166).

La Iglesia procurando una catequesis que entable un diálogo con cada hombre, en sus circunstancias y con su experiencia de fe concreta está haciendo posible que cada persona se encuentre con Cristo, consiguiendo, así, el objetivo de toda la acción evangelizadora. Los catequistas imitando a Jesús Maestro hacen de facilitadores, de puentes, entre Dios y los hombres. La catequesis está al servicio de la respuesta de fe de cada persona.

San Manuel descubrió en esta pedagogía de Jesús uno de los grandes regalos que Él nos hizo para ayudarnos a vivir en su seguimiento: «Detengámonos a gozar de esa divina pedagogía de Jesús en la formación de sus apóstoles. Antes que apóstoles suyos y maestros del mundo, los quiere amigos íntimos. Para eso, y sólo para eso los retiene consigo antes de enviarlos a predicar» (OO.CC. I, n. 288).

Sergio Pérez Baena, Pbro.
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