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Cordialmente, una carta para ti (abril 2021)

22 abril 2021

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de abril de 2021.

Por el camino de la amistad

Amigo lector: Creo que después de tantos años, y después de tantas cartas escritas y leídas, es lógico que haya nacido entre nosotros una verdadera amistad. No importa la distancia que nos separe, ni que no nos conozcamos personalmente. No es esto lo importante. Lo importante es todo aquello que nos ha estado uniendo a lo largo de estos años, y que todavía nos sigue uniendo. Por ello, desde ahora comenzaré mi carta mensual con el tratamiento de amigo. Seguiré apreciándote y estimándote, pero te consideraré como amigo o amiga. Quisiera que tuvieses para mí la misma consideración. Te lo agradecería mucho.
Ya que hablamos de amistad, sería oportuno recordar aquí algunas de las frases que nos legaron célebres pensadores y escritores. Así, para muchos autores clásicos la amistad, la verdadera amistad, era un valioso tesoro. Platón, por ejemplo, se refiere al camino que es preciso recorrer para mantener la amistad, y aconseja: «No hay que dejar crecer la hierba en el camino de la amistad». Evidentemente, si en el camino de la amistad ha crecido la hierba es porque no se ha transitado lo suficiente. Y si no se transita, se corre el riesgo de que no solo crezca hierba, sino también zarzas y matorrales. El camino que yo quiero para nosotros, amigo lector, es un camino en el que jamás pueda crecer la hierba. Todo consiste en recorrerlo con la mayor frecuencia posible.

Valorar la virtud
Por su parte, Cicerón concedió gran importancia a la amistad, hasta el extremo de escribir un tratado que tituló De amicitia (Sobre la amistad). Del alto concepto que tenía de la amistad dan fe estas palabras suyas: «Los que quitan la amistad de la vida es como si privasen al mundo del sol: ningún don de los dioses inmortales es mejor que ella». No se puede expresar mejor el daño que ocasiona quien traiciona al amigo, quien destruye la amistad. Cicerón finaliza su tratado de esta manera: «Os animo a que valoréis la virtud –sin la cual no puede existir la amistad– hasta tal punto que penséis que, a excepción de ella misma, no hay nada más valioso que la amistad». Solamente la virtud es más valiosa que la amistad.

Pero hemos de reconocer, lector amigo, que nadie colocó tan alto el pabellón de la amistad como lo hiciera Séneca. Para el filósofo y pedagogo cordobés, buscar un amigo es una tarea muy delicada, porque si se busca es «para tener a alguien por quien poder morir, para tener a quien poder acompañar al destierro, oponiéndome a su muerte y sacrificándome por él». Es difícil tener un concepto más elevado de la amistad. Tanto es así que para Séneca la amistad es un sentimiento superior al del amor. Él lo justifica con estas palabras: «Quien es amigo, ama; quien ama, no siempre es amigo; de aquí que la amistad resulte siempre provechosa mientras que el amor, a veces, hasta es perjudicial».

Además de los autores clásicos hay otros muchos que inmortalizaron frases y sentencias sobre la amistad. Así, Sir Francis Bacon, célebre filósofo y político inglés del siglo XVI, escribió una sentencia que constituye una interesante interpretación matemática de la amistad. Dice: «La amistad duplica las alegrías y divide las tristezas por la mitad». Es muy cierto que la alegría aumenta cuando se comparte con el amigo mientras que la tristeza disminuye.

Interesante es también el punto de vista que sobre la amistad mantenía Baltasar Gracián, famoso jesuita español del siglo XVII. Asegura Gracián que «cada uno muestra lo que es en los amigos que tiene». Esta afirmación nos pone de manifiesto que nuestros amigos son un fiel reflejo de nosotros mismos.

Lo que más nos une
Te decía al principio, amigo lector, que lo importante de nuestra amistad era todo lo que nos ha estado uniendo a lo largo de estos años. Me refería a la figura de san Manuel, con el ejemplo de su bondad y la lectura de sus escritos; me refería a la revista El Granito de Arena, con sus valiosos mensajes mensuales y, sobre todo, me refería a la presencia de Jesús Eucaristía en nuestras vidas. En Él se halla lo más importante de nuestra amistad. ¡Estar unidos por ser amigos de Jesús! ¿Hay algo más valioso? Decía nuestro santo: «¿Os habéis dado cuenta del tesoro que poseéis solo por ser amigos de Jesús? ¿Habéis reparado en lo que es y vale contar con la predilección agradecida, los secretos, las confidencias, la luz, el poder, la misión, la providencia y la omnipotencia de Dios?» (OO. CC. I, n. 928).

Que podamos compartir el tesoro que poseemos por ser amigos de Jesús es, sin duda, lo más grandioso de nuestra amistad.

Con el deseo de que este camino de amistad sea fructífero y lo más largo posible, te saluda cordialmente

Manuel Ángel Puga
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