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Cordialmente, una carta para ti (abril 2021)

28 junio 2021

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena especial de mayo-junio de 2021.

Mi encuentro con las Misioneras Eucarísticas

Amigo lector: Cuando conmemoramos el Centenario de la fundación de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, acuden a mi memoria viejos recuerdos del pasado. Te confieso que hace veintitantos años yo no conocía la revista El Granito de Arena, ni tampoco a las MEN. Cierto que había oído hablar del obispo del Sagrario abandonado, hoy san Manuel, pero poco más… ¡Cuánto me estaba perdiendo, y sin saberlo!
Pero un buen día Dios puso en mi camino a una excelente persona, a un sacerdote ejemplar, llamado Domingo Muñoz León. Me lo presentó Alberto Lleonart Amsélem, un viejo amigo que era compañero suyo en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Recuerdo que nos fuimos los tres a una cafetería para tomar algo… Desde que empecé a escucharle me di cuenta de que mi amigo Alberto me había presentado a una persona excepcional, a un sacerdote con unos conocimientos bíblicos fuera de lo común. Aquel día –hace casi 30 años– nació una amistad que fue creciendo con el paso del tiempo.

El porqué de mis cartas
También recuerdo, amigo lector, que en cierta ocasión les regalé a los dos unas separatas de la revista Estudios, editada por los frailes de la Orden de la Merced, y en las que figuraban artículos míos… Pocos días después me telefoneó Domingo para animarme a colaborar en El Granito de Arena, cosa que él venía haciendo desde años atrás. Yo le contesté que en aquel momento me resultaba imposible porque, aparte de los compromisos que tenía con varios periódicos y revistas, estaba preparando mi tesis doctoral.

Pasó algún tiempo, y concluido mi trabajo, le dije a mi amigo que ya podía colaborar. Me puso en contacto con la directora de El Granito, la Hna. Ana Mª Diosdado, una persona de exquisita espiritualidad, quien me pidió le enviase un artículo. Así lo hice, y desde entonces vengo colaborando en la revista. Mientras colaboraba me iba acercando a los escritos de san Manuel. ¡Terminaron cautivándome!… Años después, siendo directora la Hna. Ana Mª Fernández, de quien admiro su generosa comprensión, le propuse cambiar mis artículos habituales por cartas al lector. Daba por hecho que a san Manuel le agradarían las epístolas, ya que él fue un auténtico maestro en ese género. Al poco tiempo la directora me comunicó que aceptaba mi propuesta. Y esta es la razón por la que te escribo, amigo lector, mi carta mensual.

Con ocasión del Centenario me uno a la alegría de las MEN, a quienes felicito de todo corazón por su valiosísima misión eucarística y reparadora de los Sagrarios abandonados. Felicito de un modo especial a las que conmigo forman parte del equipo de redacción de El Granito, particularmente a su actual directora, la Hna. Mónica Mª Yuan, emprendedora y con gran capacidad de iniciativa… Considero que 100 años dan mucho de sí para recordar el camino recorrido y las dificultades superadas, pero también para establecer nuevas metas y nuevos proyectos de futuro… El Granito tiene por delante un largo camino.

Un amigo en el Cielo
Pero, desgraciadamente, mi alegría por el Centenario se ha visto empañada por una triste noticia. Cuando te escribía esta carta me comunicaron el fallecimiento de mi buen amigo Domingo. Una noticia que no por esperada ha sido menos dolorosa. Con lágrimas en los ojos quiero decirte, lector amigo, algo de su vida ejemplar. Había nacido en Chiclana de Segura (Jaén)en 1930. Ordenado sacerdote en 1954, se doctoró en Sagrada Escritura y en Filología Bíblica Trilingüe. Fue profesor en el Seminario de Jaén y Universidad de Granada. Era miembro de la Pontificia Comisión Bíblica y Canónigo de la Catedral de Jaén. Fue uno de los principales artífices de la Biblia de la Conferencia Episcopal Española… La Iglesia ha perdido a una figura difícil de reemplazar.

Él me enseñó la inolvidable lección de que quienes de verdad saben y valen son personas sencillas y cercanas. Roguemos, amigo lector, a Jesús Eucaristía para que le lleve a la vida eterna. Y pidámosle también para que ayude a las Misioneras Eucarísticas de Nazaret en su meritoria labor de cada día. Cordialmente,

Manuel Ángel Puga
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