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Nacidas para eucaristizar (septiembre 2021)

27 septiembre 2021

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de septiembre de 2021.

Alianza eterna con Dios

Entre el 12 y 15 de agosto pasado, seis hermanas Misioneras Eucarísticas de Nazaret realizaron su Profesión perpetua, un sí definitivo con el cual quedan unidas para siempre a la congregación. La situación mundial ha hecho que se retrasara un año su profesión, pero siguen intactos su amor y entrega a Jesús Eucaristía, así como su entusiasmo y empeño por eucaristizar.
Tal como lo afirman las Constituciones de las Misioneras Eucarísticas, «la Profesión perpetua es un acto trascendental en el que las hermanas se consagran a Dios para siempre» (n. 111). En el tiempo inmediatamente anterior reciben una preparación intensa y sólida, ya que con su entrega definitiva han concluido una etapa de formación inicial.

Su vida en Nazaret comenzaba hace aproximadamente una década, con el ingreso en el postulantado, la etapa inicial en la que las jóvenes tienen ocasión «de discernir su opción de vida y conocer progresivamente el Instituto» (Const., 92). Esta etapa puede durar entre uno y dos años. A continuación, fueron admitidas para el paso al noviciado, etapa esencial en la vida religiosa, en la que se conoce más plenamente la vocación religiosa y carismática y se da ocasión para experimentar el estilo de vida propio, y conformar mente y corazón con el espíritu y misión de la congregación (cf. Const., 96).

Al concluir esta etapa (aproximadamente un bienio) realizaron su primera Profesión emitiendo por un año los votos de castidad, pobreza y obediencia. La etapa que comenzaron entonces, de aproximadamente seis años de duración, se denomina juniorado. Por esta Profesión religiosa se hicieron miembros de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret y se consagraron a Dios por el ministerio de la Iglesia. El signo que recibieron al hacer su primera Profesión fue la cadena y la medalla, así como el texto de las Constituciones. Periódicamente renovaron esta consagración.

Preparación inmediata
Las seis hermanas provienen de cuatro naciones: Mª Anaí Béjar Carrasco (Perú), Mª Francisca Delgado Moreno y Ana Mª Cayuso Prados (España), Mª Paula Retamar Marina y Mª Daniela de Juano Capovilla (Argentina) y Mª Daniela Zavala Ortiz (México).

El plan de formación inmediata para la Profesión perpetua tuvo que reformularse, ya que las hermanas iban a consagrarse en 2020. A pesar de ello, las cinco que residen en España pudieron realizar los Ejercicios Espirituales de mes en julio del año pasado, en Javier, en la Casa de ejercicios de los jesuitas. Hna. Mª Paula, miembro de la comunidad de Quillabamba (Perú) no pudo realizarlos ante la imposibilidad de viajar.

Este año, en cambio, y en pleno año Centenario de fundación de la congregación, las seis hermanas pudieron reunirse en Madrid y tener una preparación especial.

Del 1 al 8 de julio asistieron al curso para la preparación a la Profesión perpetua que todos los años ofrece el Instituto Teológico de Vida religiosa (a cargo de los PP. Claretianos). Entre el 9 y el 21 realizaron la ruta de san Manuel por Andalucía, visitando, orando y reflexionando en los sitios emblemáticos para la congregación: Sevilla, Palomares del Río, Huelva y Málaga. Del 22 al 31 realizaron una tanda de ejercicios espirituales. Finalmente, del 1 al 3 de agosto, como colofón a su preparación, visitaron Palencia.

Este mes largo de preparación les permitió tener un tiempo sereno dedicado al discernimiento, el estudio y la reflexión profunda del carisma congregacional y de la vida consagrada (cf. Const., 111).

«Sí», he dicho al Señor
Llegó el gran día en que darían su sí definitivo a Dios, en una ceremonia llena de momentos profundos y simbólicos, dentro de la celebración eucarística. Mª Anaí profesó el jueves 12 de agosto en la capilla de las Misioneras Eucarísticas de Palencia (Ctra. de Burgos). Las hermanas concluían sus ejercicios espirituales, con lo cual fueron más de 50 las hermanas presentes. El sábado 14 la basílica de Ntra. Sra. de Guadalupe en Santa Fe (Argentina) acogió los votos de Mª Paula y Mª Daniela de Juano. Finalmente, el domingo 15, solemnidad de la Asunción, de la mano de María, dieron su sí Mª Francisca y Ana Mª, en el templo jubilar de Ntra Sra. de la Victoria, en Málaga. Ese mismo día, en la catedral de Tacámbaro (México), Mª Daniela Zavala hizo lo propio.

El rito de la Profesión religiosa consta de muchos momentos intensos y significativos. Comienza con la llamada, tras la proclamación del Evangelio. En ese momento las hermanas tienen ocasión de manifestar libremente su intención de entrega total al Señor y la Iglesia en la congregación.

Después de la homilía el celebrante les pregunta si están dispuesta a entregarse a Cristo Eucaristía y al servicio de los hermanos según las Constituciones de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret. Tras reafirmar su deseo, junto con toda la asamblea se invoca a los santos, mediante el canto de las letanías. A continuación tiene lugar el acto propio de la Profesión: Las hermanas pronuncian sus votos con la fórmula usada en la Congregación. La traen escrita de su puño y letra, es la ratificación de su entrega para siempre al Señor y aceptada por la Iglesia. El texto no está firmado, ya que lo hacen sobre el altar, así juntamente con Cristo hacen una sola ofrenda. Como conclusión, el celebrante pronuncia la bendición solemne o la consagración de las hermanas que acaban de profesar.

El signo que reciben las neoprofesas es el anillo, símbolo de la alianza de amor que sellan con Jesús Eucaristía para siempre. También la congregación las recibe, con el signo de paz, que ofrecen las hermanas presentes en la celebración a las que acaban de profesar.

Desde entonces, la congregación cuenta con seis nuevas hermanas que, con su ilusión, entrega, entusiasmo y, sobre todo, con su amor incondicional, son parte de la gran familia eucaristizadora. Dios las llamó hace años y sigue renovando, cada día, su amor por ellas. También ellas, a cada instante van renovando su sí, que hace vida el lema de este Centenario: han nacido «para eucaristizar» y es este el motor de su vida y la causa de su alegría.

Mónica Mª Yuan Cordiviola, m.e.n.
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