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Cartelera recomendada (junio 2022): Milagro azul

17 junio 2022

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de junio de 2022.

El milagro de una vida entregada

Después de la película evangélica Dios no ha muerto (2014), los productores se embarcan en otro film de valores cristianos: El poder de la cruz, una historia que nos invita a reflexionar sobre nuestra fe y nuestro modo de vivir.

Milagro azul

Duración: 95 minutos
País y año: México, 2021
Dirección: Julio Quintana
Reparto: Dennis Quaid, Jimmy Gonzales, Raymond Cruz
Género: Comedia dramática
Dónde verla: Netflix

Milagro azul es una película de Netflix basada en los hechos sucedidos en 2014 en Cabo San Lucas, Baja California Sur, en México. Para ayudar a su orfanato de escasos recursos, un hombre y un grupo de jóvenes se asocian al gruñón capitán de un barco para competir en un lucrativo torneo de pesca, que les permita obtener cierta solvencia económica para cubrir las deudas.

La película muestra al mundo la labor social, seguramente desconocida para la mayoría, que está realizando Omar en Cabo San Lucas dirigiendo una casa de acogida para niños huérfanos recogidos de la calle.

Después de que un huracán pusiera en riesgo el orfanato «Casa Hogar» y el futuro de los niños que viven en él, su director, papá Omar, se ve obligado a inscribirse junto con cuatro de los chicos del orfanato, al Bisbee’s Black & Blue, el torneo de pesca más grande del mundo en busca de ganar el premio que ayude a rescatar el orfanato. En esta andadura les acompañará el Capitán Wade, un marinero malhumorado en sus horas bajas, que ayudará a este grupo de jóvenes a salvar su vida. El drama y la comedia se entretejen en este film dirigido por Julio Quintana, para dejarnos ver que la esperanza y la inspiración pueden surgir de cualquier sitio.

Es sorprendente la enorme generosidad y entrega que tiene este hombre con niños y adolescentes que apenas conoce. No solo les da un techo donde vivir y comida para alimentarse, sino que también se preocupa de que lleguen a ser buenas personas en la vida, que sean capaces de soñar un futuro y de perseguir sus sueños. «Si quieres que tu vida sea mejor, tienes que hacer lo que sabes que hay que hacer todos los días, sin importar lo que la gente piense. Así es como se sale adelante», le aconseja a uno de los chicos de la calle.

De trasfondo, como eje transversal a toda la trama, aparece el tema de la providencia divina. Explicada de forma muy sencilla a un niño, el protagonista de la película transmite esa fe en el Dios Padre providente que siempre le escucha, sobre todo en los momentos difíciles, aunque no siempre responda como creemos que debería o en los tiempos en que nosotros esperamos.

«Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien», nos recuerda san Pablo (Rom 8,28). En este sentido, la película refleja cómo las experiencias vividas van configurando nuestra forma de ver e interactuar con el mundo. El protagonista de la historia experimentó en primera persona el abandono y la soledad cuando un trágico accidente se llevó la vida de su padre. Eso marcó su vida de tal forma que despertó una sensibilidad especial con aquellos que se sienten solos y abandonados.

Ciertamente, en la vida de cada persona hay acontecimientos que marcan, pero no tendría por qué determinarnos. El ser humano goza de la capacidad de superación, de resiliencia, de recuperarse de situaciones complicadas y seguir avanzando hacia el futuro.

Papá Omar nos muestra cómo las experiencias difíciles y dolorosas nos pueden ayudar a crecer personalmente, e incluso capacitarnos para ayudar a otros que pasen por las mismas o similares situaciones.

El verdadero milagro
Dando título a la película, los hechos acaecidos en el prestigioso torneo de pesca son presentados como un milagro. Pero más allá de lo anecdótico, la película nos hace ver cuál es el verdadero milagro: el hecho de que haya personas que, como Omar, dediquen toda su vida a atender las necesidades de los más vulnerables.

Por eso, ver esta película puede despertar en nosotros el recuerdo, la gratitud y la oración por todas aquellas personas que, siguiendo la voz de Dios que les habla al corazón, dedican su vida desinteresadamente al servicio de los demás, de manera especial por aquellos que brindan a los niños y jóvenes más desamparados la oportunidad de sentirse acogidos, escuchados y valorados, devolviéndoles un sentido y una dirección a sus vidas.

También puede sacarnos de nuestros lugares de confort y hacernos más sensibles y disponibles a las necesidades de los que tenemos cerca. Quizás en nuestro entorno, en nuestro barrio o en nuestra parroquia, también haya niños o jóvenes que, aunque no sean huérfanos o no vivan en la calle, estén necesitando un «papá Omar» que les haga sentirse especiales, queridos y escuchados. Seamos generosos, no solo económicamente, sino también con nuestra atención, nuestro tiempo, nuestra alegría y esperanza.

Ana Mª Cayuso Prados, m.e.n.
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