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Cordialmente, una carta para ti (julio-agosto 2022)

27 julio 2022

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de julio-agosto de 2022.

Santa Teresa de Jesús, 400 años después

Amigo lector: Con algo de retraso, porque estaba elaborando por aquellas fechas mis tres últimas cartas tituladas «Tierra Santa en el recuerdo» (I, II y III), te escribo hoy sobre santa Teresa de Jesús. Como recordarás, el pasado 12 de marzo se cumplieron 400 años de su canonización. Ese mismo día del año 1622 tuvo lugar en Roma una de las celebraciones de canonización más importantes hasta entonces, ya que subió a los altares santa Teresa de Jesús, junto con san Ignacio de Loyola, san Isidro labrador, san Francisco Javier y san Felipe Neri.
Santa Teresa, llamada en el siglo Teresa de Cepeda y Ahumada, nació en Ávila el día 28 de marzo de 1515. Desde su más tierna infancia jugaba a construir ermitas y altares. Con muy pocos años se marchó de casa en compañía de su hermano Rodrigo, creyendo que podría llegar a tierras de moros para ser martirizada, pero pronto fueron localizados y recogidos. A los 18 años profesó en el convento de las Carmelitas de la Encarnación de Ávila. En el año 1562 funda su primer convento e inicia una profunda labor reformadora.

Precisamente, esta labor reformadora de la Orden le acarreó serios disgustos, que ella soportó con ejemplar resignación. Incluso fue denunciada ante la Inquisición, sufriendo un proceso judicial del que salió absuelta. No, no fue fácil ni cómoda la vida de santa Teresa de Jesús… Cuando regresaba de la fundación de una casa en Burgos, murió en Alba de Tormes (Salamanca) en el otoño de 1582. La que dejó escrito «que muero, porque no muero» balbuceó estas palabras en el momento de su muerte: «Oh, Señor mío, la ansiada hora ha llegado al fin y mi alma se regocija en morar contigo para siempre».

Escribir por obediencia
Santa Teresa de Jesús es autora de varias obras. Pero es necesario destacar, estimado lector, que no fueron escritas por propia iniciativa, sino por mandato de su confesor. Ella le obedecía, pero muestra su descontento cuando escribe: «Por amor de Dios, que me dejen hilar mi rueca y seguir mi coro y oficios religiosos, como las demás hermanas, que no soy para escribir, ni tengo salud ni cabeza para ello». Debemos, pues, agradecerle a su confesor que le mandase escribir; de no haberlo hecho, hoy no existirían algunas de las obras religiosas más importantes de la literatura española.

Entre estas obras cabe destacar el libro de su vida, autobiografía espiritual en la que santa Teresa hace una confesión íntima de las alternativas de su alma. Otra obra famosa es el Libro de las Fundaciones, donde se encuentran diversas noticias sobre los conventos fundados, así como valiosos consejos y avisos prácticos a las monjas. Es un libro muy interesante, ya que nos permite conocer, entre amenas y graciosas anécdotas, las altas dotes que como fundadora poseía aquella extraordinaria mujer. Camino de perfección fue escrito en el año 1565 y reeditado cinco años más tarde. Se trata de una esmerada guía espiritual destinada a las monjas. Habla en este libro de los bienes espirituales que genera la pobreza, de la manera de orar, de la caridad que las monjas se deben profesar entre ellas, de esa gran virtud que es la humildad, finalizando con un precioso comentario sobre el Padrenuestro.

Pese a todo lo expuesto, lector amigo, su obra magna es el Castillo interior o Las Moradas. Al parecer, santa Teresa tuvo una visión mística que le proporcionó el tema para el libro. Nuestra alma queda considerada aquí como un globo de cristal, a modo de castillo, con siete aposentos o moradas. La séptima morada se encuentra en el centro, y es el Rey de la Gloria, con grandísimo resplandor, que ilumina las otras moradas. La cerca de ese castillo es el cuerpo. La luz de las moradas no alcanza a iluminar la cerca, por lo que se encuentra entre tinieblas, con inmundicias, sapos, víboras y otros animales ponzoñosos. Las siete moradas representan los siete grados de la oración, mediante los cuales entramos en ese «diminuto cielo interno en que el alma halla a su Creador».

La paz verdadera
Escribió también un libro titulado Conceptos del amor de Dios, que viene a ser el complemento de Las Moradas. En esta obra santa Teresa nos explica la gran dificultad que entraña comprender correctamente el sentido de las Escrituras. Nos habla, en primer lugar, de la paz falsa, del amor imperfecto y de la oración engañosa. Y en segundo lugar, habla de la paz verdadera, de la oración sincera que nos une con Cristo y del amor de Dios.

Con el deseo de que tengas un feliz verano, que te proporcione tiempo para leer alguna obra de santa Teresa, te saluda cordialmente

Manuel Ángel Puga
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